Inicio Opinion Los fajos "M" no son noticia

Los fajos «M» no son noticia

A poco más de un mes de la partida del macrismo del poder, una serie de episodios entrelazados que salen a la luz permiten pintar con más precisión la composición de esta alianza antiperonista cuyo paso por la administración pública prometía ser la reivindicación misma de la República.
El caso del fajo de diez mil dólares que se halló en la oficina blindada y encriptada de un funcionario de tercera línea del Ministerio de la Producción macrista impactó de lleno en ese discurso donde se daba como una verdad evidente que los funcionarios macristas, por ser ricos, no robaban ni se dejaban tentar con sobres, coimas o retornos.
El apuntado es rico, lo es porque tiene 30 millones de patrimonio, pero no lo era en 2015 cuando ingresó al compás del baile del presidente Macri y sus globos amarillos. En su paso como funcionario de Macri, en solo cuatro años pasó de tener menos de un millón de pesos de patrimonio a tener más de 30 millones. Este evidente enriquecimiento está hoy en el ojo de la Justicia, pero no parece entusiasmar a los medios que antes deliraban con casos similares que insinuaban corrupción kirchnerista.
Su caso se agrega a la larga historia de los fajos y bolsos de dinero que los políticos en funciones suelen dejar caer. El más recordado fue el de la ex ministra kirchnerista de Economía Felisa Micceli que fue a juicio por encontrarse en el baño de su despacho un paquete con dólares y pesos que no pudo explicar su procedencia. Fue condenada en 2014 por administración fraudulenta. O sea, fue descubierta, juzgada y condenada durante el kirchnerismo del que era funcionaria de alto rango.
Mejor suerte corrió la vicepresidenta de Cambiemos, Gabriela Michetti que logró zafar mejor con la Justicia luego que se le hallaran decenas de miles de dólares no declarados en la AFIP en un paquete en su casa. La Justicia macrista le creyó sus argumentos, que pasaron de un préstamo para pagar estudios de su hijo en el extranjero (como si las universidades cobraran al contado) a que se trataba de fondos de su fundación. El juez Ariel Lijo. el mismo de la causa Ciccone contra el ex vicepresidente Amado Boudou y el que demora la causa Correo que involucra a la familia Macri, la dejó en libertad sin culpa.
Pero el más sonado fue, sin dudas el de José López, atrapado in fraganti con bolsos de dinero en un caso que fue explotado mediáticamente para validar la frase «se robaron todo» que desde la Alianza se descargó sobre el peronismo. Curiosamente, cuando fue llevado a juicio y condenado, López no fue indagado sobre el origen de esos billetes, cuyos fajos incluían una buena parte salidos del banco Finansur, dirigido por el tesorero de Macri en Boca Juniors, Jorge Sánchez Córdova. Era evidente que había allí una ruta certera hacia el origen de la coima, pero la Justicia de Comodoro Py no la siguió. Ningún medio, de todos los preocupados por el caso, se escandalizó de que dejaran trunca la investigación y no siguieran la «ruta del dinero» que tantas topadoras utilizara en otras causas.
Ahora, los periodistas especialistas en paquetes, bolsos y dólares perdidos por funcionarios, que tanta pasión, tapas de diarios, minutos de informativos y cabeceras de sitios digitales les destinaban, no parecen en lo más mínimo interesados en rastrear el origen y el destino de este sugestivo fajo macrista.