Los hermanos patagónicos

El Parlamento Patagónico que acaba de sesionar en nuestra provincia fue escenario de un nuevo y fuerte reclamo pampeano por la “aduana interior” que bloquea el paso de la carne con hueso plano al sur del río Colorado. Sin eufemismos el gobernador de nuestra provincia planteó que esa barrera comercial, antes que sanitaria, es un muro interior en el territorio nacional que tiene como única finalidad defender intereses sectoriales de la actividad ganadera. No es nueva la demanda pero en el recinto sonó con especial énfasis porque enfrente estaba la delegación legislativa de Río Negro, principal defensora de la barrera que prohíbe el camino hacia el sur de la carne pampeana.
El otro tema urticante para la región, el denominado Tapón de Alonso, no fue esquivado por el jefe del Ejecutivo pampeano y, en este caso también, los principales destinatarios de sus palabras fueron los representantes rionegrinos. Recordó el gobernador que el problema básico de la cuenca se genera en las provincias ubicadas aguas arriba, que cortan el agua en forma unilateral y afectan los derechos de los abajeños. No pasó desapercibido que, al nombrar el sistema fluvial, el mandatario se refirió a él como Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó-Colorado. Con la mención expresa del último de los ríos citados, le estaba diciendo a los rionegrinos (y por extensión a los bonaerenses, aunque no estuvieran en la reunión) que existe una innegable continuidad física de toda la cuenca. El detalle no es menor, porque se le está exigiendo a La Pampa que interrumpa el curso natural de las aguas con un obstáculo artificial -el Tapón de Alonso- para que su alto contenido en sales no afecte a Río Negro y Buenos Aires. Así el daño ambiental y económico se produce, exclusivamente, en La Pampa que debe sacrificarse en beneficio de esas dos jurisdicciones. De ahí que el gobernador también mencionara la incomprensible ley provincial de nuestros vecinos que impide el trasvase de aguas del río Negro al Colorado y le pidiera al Parlamento Patagónico que le recuerde al gobierno nacional que hace cuatro años que no se reúne el Consejo de Gobierno para tratar los problemas de la cuenca.
Estos dos temas fueron analizados en las comisiones de trabajo con despachos favorables, con lo cual, si posteriormente se canalizan las resoluciones y no queda todo en la formalidad de los papeles, se habrán dado pasos trascendentes en la resolución de estos problemas que hace tiempo vienen interfiriendo en las relaciones interprovinciales.
Las jurisdicciones que integran la región patagónica -y que están representadas en su propio Parlamento- deberían terminar de entender el sabio consejo del mayor poema nacional que habla de la unión de los hermanos. No son pocos los problemas que hoy enfrenta el interior del país como para sumar desacuerdos que, con ciertas dosis de inteligencia y buena fe, deberían resolverse para beneficio del conjunto. El caso de los ríos es paradigmático porque la región termina padeciendo las consecuencias negativas de decisiones extraterritoriales y, sin embargo, las disputas enfrentan a provincias interpatagónicas y dejan afuera a los principales responsables de los graves problemas generados.
Ahora se está sumando otra dificultad: la tarifa del servicio de gas natural, que también estuvo presente en el discurso del gobernador pampeano. En este caso se trata de decisiones adoptadas en la lejana Capital Federal, en donde no siempre los gobiernos nacionales evalúan con rigor los alcances de las decisiones que afectan a toda la extensa geografía argentina y sus muy diversas realidades. En esta cuestión es evidente que las provincias patagónicas deberán unir fuerzas y batallar juntas porque, de lo contrario, y como alerta el consejo martinfierreano, terminarán siendo “devoradas” por los de afuera.

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