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Los «héroes» de la prensa conservadora

Los grandes medios porteños no paran de celebrar la oposición que ha desplegado el macrismo en la provincia de Buenos Aires para torpedear la ley impositiva presentada por el gobierno de Axel Kicillof: distorsionando la información, hablando exageradamente de «impuestazo», tratando de instalar la idea de que el aumento es del 75 por ciento cuando esa magnitud solo afecta a la minoría más pudiente, tanto en lo que concierne al impuesto inmobiliario rural como urbano. Para el 90 por ciento o más de los bonaerenses los porcentajes de incremento -de ambos tributos- son muy inferiores, por debajo incluso del nivel de inflación del 55 por ciento que se registró durante el año pasado.
Las negociaciones que encabezó el gobernador con los intendentes y los legisladores opositores fueron presentadas por la prensa conservadora como «presiones», al igual que la intervención del Presidente de la Nación para intentar agilizar las gestiones.
Algunos intendentes y legisladores, luego de sostener inicialmente una postura inflexible, comenzaron a expresar su apoyo, con algunos cambios, al proyecto, aunque la mira de los medios siempre estuvo más atenta a los sectores más intransigentes a quienes vienen presentando poco menos que como «los defensores de los pobres campesinos ante la voracidad insaciable del Estado populista».
Lo cierto es que el Estado provincial está hundido hasta el cuello en las deudas que dejó la gestión de María Eugenia Vidal, en buena medida en dólares, y para salir de ese pantano Kicillof se propuso seguir el mismo lineamiento tributario impulsado por el gobierno nacional: pedirle un mayor esfuerzo contributivo a los que más tienen, lo cual es de una lógica irrebatible salvo para los defensores de los privilegios de clase. Como se dijo, el proyecto del Ejecutivo bonaerense contempla un incremento por debajo del nivel inflacionario de 2019 para la gran mayoría de los contribuyentes, y solo para el sector superior de la pirámide social -los más ricos- se advierte un aumento superior a ese índice.
Pero los que hoy se escandalizan ante esta «discriminación positiva» nada dijeron del tarifazo a la energía eléctrica que impuso Vidal y luego anuló Kicillof. Ese aumento en un servicio esencial iba a tener una incidencia negativa muy superior en el bolsillo de los bonaerenses pero no mereció, ni de lejos, la misma atención de los dirigentes del macrismo ni de los grandes medios.
Por estas horas se llevan arduas negociaciones con vistas a la próxima sesión de la Legislatura, aunque es difícil determinar si habrá acuerdo o acercamiento de las posiciones. Pero lo que ha quedado en evidencia es que la alianza integrada por la derecha macrista y la prensa conservadora está actuando en forma coordinada para defender los intereses de la minoría más pudiente de la provincia de Buenos Aires que es casi como decir del país.
A menos de un mes de asumir, el gobierno del Frente de Todos está siendo sometido a una dura oposición política y mediática sin que nadie mencione la tradición de los «cien días» de tregua que hasta ahora se le concedía a toda nueva gestión. Macri gozó largamente de la gentileza que hoy su partido le niega al peronismo.