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Los negacionistas entre nosotros

Las manifestaciones de los negacionistas que piden la continuidad de las clases presenciales se hicieron presentes en esta provincia a pesar del aumento estremecedor de los niveles de contagio y de la alta ocupación de camas. Las estadísticas marcan la presencia de una nueva ola de la pandemia que está superando ampliamente las anteriores. El avance del Covid-19 obligó al gobierno a suspender las clases presenciales por un lapso de dos semanas. La medida contó con la aprobación de los trabajadores de la educación -que la venían reclamando desde la semana pasada- y de la salud. Estos últimos advirtieron que el crecimiento de casos se traduce en un aumento de las exigencias al sistema de salud público y privado y pone a los equipos sanitarios en una situación «límite» porque los trabajadores del sector se encuentran cerca del agotamiento.
A las voces de las autoridades públicas se sumaron en las últimas horas las de las clínicas y sanatorios privados cuyos representantes salieron públicamente a alertar a la población frente a tan inquietante escenario. Sin eufemismos hablaron de una «preocupante tensión» en el nivel de ocupación de camas de terapia intensiva y señalaron que el personal de salud esta «exhausto» en virtud del gran esfuerzo que demanda el nuevo pico de la pandemia.
Por si no bastara con estas alertas lanzadas por los responsables públicos y privados de la sanidad provincial y los sindicatos que nuclean a los trabajadores más directamente involucrados, en las últimas horas se conoció un estudio que muestra con datos precisos la incidencia directa de las clases presenciales en los niveles de contagio. Científicos del Conicet y de las universidades de Buenos Aires (UBA) y Tecnológica Nacional (UTN) analizaron la evolución de las curvas epidemiológicas de la CABA, el Conurbano y el interior bonaerense y determinaron que hay una relación directa entre la presencialidad en el sistema educativo y el número de personas contagiadas por Covid-19. En verdad, no es un resultado sorprendente pues a la misma conclusión ya habían arribado investigaciones realizadas en Israel, Austria y el Reino Unido entre otros países, como lo certifica un trabajo publicado en la revista The Lancet.
Sin embargo, a pesar de las evidencias científicas que se acumulan, en nuestro país persiste una polémica bizantina, alimentada por la derecha política y mediática que se opone ciegamente a la interrupción temporal de la presencialidad sin aportar un solo argumento sólido. Las principales espadas del macrismo y los charlistas televisivos afines se han lanzado a militar con consignas vacías y sin reparar en las consecuencias de tamaña aventura. Con mirada mezquina y de muy bajo vuelo, entienden que el éxito de la lucha contra la pandemia puede reportarle al gobierno nacional y sus aliados provinciales algún rédito electoral, por ello se sienten autorizados a boicotear todas y cada una de las medidas sanitarias destinadas a cuidar a la población. Desconcierta semejante nivel de irresponsabilidad política, pero también el hecho de que haya una parte de la sociedad que los aplaude y acompaña.