Inicio Opinion Los primeros a la baja y la segunda en crecimiento

Los primeros a la baja y la segunda en crecimiento

SALARIOS Y POBREZA

La crisis sanitaria y económica se hace sentir, sobre todo en los sectores más vulnerables. La pobreza alcanzó el 42 por ciento, mientras que los salarios difícilmente podrán aumentar este año por encima de la inflación.
IRINA SANTESTEBAN
El 27 de abril se reunirá el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, convocado por el ministro de Trabajo Claudio Moroni. Se espera que asistan representantes del empresariado y de las centrales obreras. El SMVM está fijado desde marzo en 21.600 pesos, que representa poco más de un tercio del valor de la Canasta Básica Total, calculada por el Indec en 57.997 (febrero de 2021).
Uno de los titulares de la CGT, Carlos Acuña, reconoció que «lo ideal» sería que el SMVM esté al nivel de la CBT, pero que eso «es imposible» por la pandemia. Con dirigentes así, más vale que los trabajadores se defiendan solos.
«Vamos a ir al Consejo del Salario Mínimo con fuerza pero entendiendo a las empresas», expresó Acuña, sin embargo, su rol es «entender» a los trabajadores, que hoy están cobrando por debajo del nivel de la pobreza. Considerar «imposible» que el Salario Mínimo sea equivalente a esa canasta lo invalida como dirigente de la principal central obrera. Debería estar bregando para que ello sucediera en lugar de tanta «comprensión» para los empresarios, sobre todo los más grandes, que suelen descargar el peso de la crisis sobre sus empleados.

Cortes en Neuquén.
Ante la pasividad de la mayoría de la dirigencia sindical, las bases están tomando el toro por las astas y saliendo a luchar, para la supervivencia de sus familias. En Neuquén, el sector de la Salud mantiene cortadas las rutas en reclamo de aumento salarial. La situación se ha agravado al punto de paralizar el yacimiento de Vaca Muerta, con una estimación de pérdidas del orden de 10 millones de dólares diarios, por la imposibilidad de circulación de los camiones.
Como les dijeron los trabajadores portuarios a las grandes cerealeras exportadoras, en el conflicto de diciembre del año pasado, que terminó con un triunfo obrero: con un solo día de pérdidas podían atender la demanda gremial. Los piqueteros neuquinos se mantienen firmes en su medida, rechazando la propuesta del gobierno provincial de un bono no remunerativo. La demanda es por un incremento salarial del 40 por ciento, que en medio de una pandemia de más de un año, no parece un pedido exagerado.
La CGT, en lugar de apoyar decididamente la lucha de los trabajadores y trabajadoras de la Salud, pidió «levantar los piquetes» para que pueda circular la producción, y que se sienten a dialogar las partes «sin condicionamientos». Las medidas no fueron intempestivas, se tomaron tras semanas de negociaciones infructuosas; y ahora, en lugar de un aumento salarial al básico, se les ofrece un bono de 40 mil pesos por única vez.
Por eso, los piquetes no ceden y van en aumento, ya superan los 25 cortes en rutas nacionales, provinciales y puentes de acceso de la provincia. Según lo manifestó uno de los líderes, Mario Raninqueo, se mantendrán hasta tanto el gobierno acepte su reclamo.

Sin clases.
Otro sector en conflicto es el de los docentes de la CABA, que no tiene un reclamo de aumento salarial sino de apoyo a la no presencialidad durante 15 días, que dispuso por decreto el presidente Alberto Fernández, ante el agravamiento de la situación sanitaria.
Mientras el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta pretende que la Justicia le dé la razón para continuar con clases presenciales, los gremios docentes apoyan la decisión de AF de suspenderlas por 15 días para evitar la circulación y así poder bajar el índice de contagios, que en los últimos días llegó hasta un pico de casi 30.000 casos diarios.

Por la escalera.
Mientras la inflación sube por un rapidísimo ascensor, acumulando un 13% en el primer trimestre del año, los sueldos lo hacen lentamente por la escalera. La mayoría de los gremios descreen que este año «los salarios le ganen a la inflación», como prometió el gobierno para 2021. Se viene de tres años consecutivos de pérdida del poder adquisitivo, ante el constante aumento del costo de vida; y pese a que en febrero se reunió el gobierno con empresarios y sindicalistas para lograr un «acuerdo de precios y salarios», la escalada en los productos de consumo masivo no cesa. El costo de la Canasta Básica Total deja a un enorme porcentaje de asalariados por debajo del límite de la pobreza.
No son pocos los gremios que están rediscutiendo paritarias por la nueva escalada inflacionaria, con cláusulas de revisión para el segundo semestre.
El gobierno sabe que la previsión del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Presupuesto 2021, fijada en un 29%, será de difícil cumplimiento. La mayoría de las consultoras económicas, incluso las que son afines al gobierno nacional, colocan ese índice por arriba del 45%.
La UOM, que firmó un acuerdo paritario del 35,2% de aumento, ya acordó volver a reunirse con las cámaras patronales el 1° de diciembre próximo «a los fines de analizar un eventual impacto inflacionario».
Los petroleros privados también están reclamando recomposición salarial y reincorporación de los 1.200 suspendidos durante el acuerdo de sustentabilidad y empleo que habían firmado ante la crisis petrolera de Vaca Muerta por la pandemia.

Indigencia.
Entre los objetivos de la reunión de febrero, para concertar precios y salarios en el Museo del Bicentenario, estaba el impulso al consumo para que la reactivación de los precios fuera por detrás de los sueldos. Pero a pesar de reuniones sectoriales posteriores para destrabar lo que llaman eufemísticamente «distorsiones» en la cadena de valor, la escalada inflacionaria no tiene freno.
Por ello la previsión de aumentos salariales de entre el 31 y el 35 por ciento, ha quedado corta frente a la inflación.
Y aunque Moroni reiteró la aspiración oficial de que en 2021 «los salarios le ganen a la inflación», ello no parece posible si a cada reclamo salarial se contesta con negativas o con pagos insuficientes, como lo es un bono no remunerativo y por única vez. El bono de 19.500 pesos para el personal de Salud, a pagar en 3 cuotas, ofrecido por el presidente, puede ser un alivio, pero no soluciona los problemas del sector que ha estado en la primera línea de combate contra la pandemia.
Así lo han entendido los trabajadores neuquinos, y se han puesto a la vanguardia de la lucha de quienes pretenden jerarquizar su reclamo de incremento salarial y al básico, rechazando los bonos que «son pan para hoy, hambre para mañana».
Y si en esta situación se encuentran quienes tienen empleo, con salario, aunque escaso, pero que representa un ingreso mensual, mucho peor están los millones de desocupados. Los beneficiarios de planes sociales como el Potenciar Trabajo, tan despreciados por algunos sectores de derecha, hoy perciben 10.000 pesos, la mitad del ingreso de indigencia, o sea no alcanzan siquiera a cubrir la alimentación básica para su grupo familiar.
¡Y todo esto pasa en el país productor y exportador de alimentos para 400 millones de personas!