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Los que apuestan por la devaluación

La derecha mediática está presionando por una devaluación. Todos los días, a toda hora, por los diarios, la radio y la TV sus operadores no hacen más que repetir lo que a esta altura parece más un pliego de rendición presentado al gobierno que una noticia. En verdad, lo que quieren, y se les nota demasiado, no es anticipar una noticia sino torcerle el brazo al gobierno. Hace mucho tiempo que dejaron de hacer periodismo para incursionar en el apriete corporativo. Son los voceros de la elite económica, del poder real. Siempre lo fueron pero antes lo disimulaban un poco mejor.
Una devaluación del 20 por ciento haría trepar a la inflación anual por arriba del 50 por ciento. Muy cerca del nivel que alcanzó bajo la presidencia de Mauricio Macri el año pasado. Quieren matar dos pájaros de un tiro: beneficiar a quienes tienen sus operaciones y capitales dolarizados y de paso «devaluar» al gobierno frente a su antecesor; arrebatarle un argumento central: la inflación es «también» un problema de este gobierno y no producto de la pesada herencia del anterior.
¿A quiénes beneficiaría una devaluación de nuestra moneda frente al dólar? No es una pregunta muy difícil de responder. A los exportadores, al sistema financiero y a los que tienen activos dolarizados en el país y en el extranjero. Recordemos que bajo el gobierno de Cambiemos el crecimiento de la deuda externa y de la fuga de dólares fueron de la mano. Son dos caras de la misma moneda. Casi toda la deuda en dólares contraída por el gobierno macrista se fue por la canaleta de la fuga: 86 mil millones de la verde moneda. Es decir: el Estado -o sea todos los argentinos- se endeudó para que una minoría se beneficie mediante ese mecanismo perverso. Y ahora los que poseen esas enormes montañas de dólares nos agradecen exigiendo al gobierno -con todo el poder mediático que tienen- una devaluación del peso para valorizar todavía más sus patrimonios y hacer más rentables sus operaciones comerciales.
El Banco Central todavía adeuda un informe que había prometido divulgar con los nombres de personas y empresas que a través de ese mecanismo se beneficiaron a costa del perjuicio del resto del país. Qué oportuno sería conocer ahora quiénes son los que están detrás de esta exigencia planteada al gobierno.
Algunos integrantes de la clase media que tienen su ahorros en la moneda verde podrán pensar que también se beneficiarán. Puede que en el corto plazo, pero el alza de precios que implica una devaluación también los perjudicará, pues sus ingresos son en moneda nacional. Algunos se ilusionan fantaseando que pertenecen a las clases altas porque tienen una caja de seguridad en un banco con algunos fajos de dólares. En verdad, los que compran dólares en el país no son más de dos millones de personas, algo así como el cinco por ciento de la población total.
El artículo contiguo a esta columna explica cómo los tiburones de la economía ejercen presión sobre el dólar, y la tibieza con que responde el gobierno para contenerlos. Es una pulseada clave porque no solo va a determinar las próximas medidas económicas sino, muy probablemente, el rumbo general del barco, es decir el modelo.