Los remedios contra la decadencia del planeta

Señor Director:
Un informe producido por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Estados Unidos, sostiene que el agujero de la capa de ozono está en disminución.
La capa de ozono protege la vida porque controla los efectos negativos de las radiaciones solares. Su deterioro, descubierto en el pasado siglo, se manifiesta con el desarrollo de enfermedades que llegan a ser mortales. Aumentan rápidamente los melanomas en los seres humanos en la medida en que nuestra epidermis se expone a dichas radiaciones. También causa cataratas oculares y afecta el sistema inmunitario humano y de muchas otras especies. Por este antecedente algunos medios titularon la buena nueva mentando la cantidad de muertes que se están evitando.
El informe de los científicos del MIT que monitorean el estado de esa capa protectora de la atmósfera permite saber que el agujero ha disminuido en cuatro millones y medio de kilómetros cuadrados y atribuye este fenómeno al acierto del Protocolo de Montreal (Canadá), de l987. Conviene tener en cuenta que el agujero de ozono de la Antártida ha sido estimado (en 2005) en casi 30 millones de kilómetros cuadrados. El citado documento de Montreal fue acordado entre las naciones reunidas en dicha ciudad y se basó en que los estudiosos del fenómeno entendían que la destrucción de la capa protectora era efecto de la acción humana, pues muchos procedimientos en uso estaban concurriendo a incrementar la presencia de cloro atmosférico. Este elemento se origina en el cloro fluorocarbonado usado en refrigeración, aerosoles y limpieza en seco y por los fungicidas del suelo. Los protocolos mencionados comprometieron a las naciones a reducir y reemplazar dicha causa. En la medida en que se ha cumplido ese compromiso, surge la respuesta de la atmósfera: según las mediciones del MIT sus investigadores estiman que, de continuar este proceso, a mediados de este siglo se habrá cerrado por completo esa grieta o agujero.
Si bien siempre es posible poner en duda las advertencias científicas sobre la causa del deterioro de la capa de ozono y también la de su actual proceso de restitución, lo más cuerdo es celebrar la noticia, tanto por el efecto benéfico ya concretado y por los buenos pronósticos como por el grado de sensatez que permitió consensuar un procedimiento de defensa de la capa que filtra la luz solar y la hace compatible con la vida.
Otros aspectos no menos importantes del deterioro ambiental que ha puesto en riesgo la vida en este planeta siguen su curso sin que se verifiquen mejoras significativas. La destrucción de los bosques por acción humana o por fuegos accidentales y el consumo de combustibles fósiles como principal fuente de la energía, que han generado un riesgo cierto de inhabitabilidad de nuestro planeta, prosigue su marcha a pesar de que las naciones han vuelto a comprometerse en un nuevo programa (acuerdo de París 2015). El uso de las energías renovables, como la solar, la eólica, la de las mareas y otros medios conocidos, no se desarrolla con el ritmo necesario por la resistencia de los intereses que lucran con una industria y una tecnología basadas en el petróleo y otros combustibles fósiles. Los coches propulsados con energía eléctrica, si bien y están en uso y vienen demostrando su aptitud técnica, todavía son más objetos de curiosidad que solamente algunas empresas desarrollan y pocos particulares se avienen a utilizar. Al parecer, se quiere esperar a que se terminen el carbón y el petróleo para emprender el cambio en gran escala.
Otro tanto sucede con el uso de las fuentes alternativas de energía, pero en algunos lugares se observa más iniciativa de particulares y de los gobiernos, como es el caso de nuestra provincia, donde, al menos, se conocen proyectos y se comienza por usos modestos, pero de gran valor, como es la provisión de energía a zonas de población dispersa.
Atentamente:
Jotavé

Compartir