Los sioux resisten y defienden sus tierras

CONTRA LA CONTAMINACION PETROLERA

La tribu sioux de Standing Rock, Dakota del Norte, EE.UU., empezó su resistencia con un rotundo no a la construcción de un proyecto de oleoducto de 1.200 millas que llevaría aproximadamente 500 mil barriles de petróleo al día desde las Dakota hasta Illinois y Texas. El oleoducto pasará por debajo del Rio Misuri, cerca de su reservación. El proyecto destruye sitios sagrados, incluso cementerios ancestrales, y amenaza con la contaminación del agua.
Dave Archimbault, jefe de la tribu Standing Rock Sioux, destaca que la solidaridad de las otros tribus y de pueblos indígenas en todo el mundo se debe a una razón fundamental: “Todos tenemos luchas parecidas, en que la dependencia que el mundo tiene a los combustibles fósiles nos afecta y lastima a la madre tierra. Son los pueblos indígenas que se levantan para decir “es hora de proteger lo que para nosotros es lo más valioso”.

Pueblos unidos.
La más reciente ola de despojo y contaminación de territorio indígena en Estados Unidos ha desatado un nuevo proceso organizativo. Fueron también los pueblos indígenas los que derrotaron al oleoducto de Keystone a pesar de los poderosos intereses que lo defendían. En Standing Rock reconocen que esta experiencia de unirse frente la amenaza ha permitido la respuesta contundente a la nueva amenaza del oleoducto.
Tribus con disputas históricas se han juntado en la lucha y hasta firmaron sus propios tratados de defensa común de sus pueblos y su territorio. El campamento Oceti Sakowin se nombra por los siete fuegos de la tribu sioux que por décadas no se han reunido y ahora sí. En la resistencia participan jóvenes y ancianos, que comparten y conviven en los campamentos. También hay una alianza -que fue importantísima en la derrota de Keystone- con los pequeños rancheros y granjeros que han sufrido expropiación de sus tierras debido a la construcción del oleoducto. Los granjeros del estado de Iowa, igual que Standing Rock, han iniciado una demanda en la Corte para detener el proyecto.

Solidaridad.
Pueblos de América Latina han enviado representantes a Standing Rock. Nina Gualinga, Kichwa de Ecuador, señala que los pueblos indígenas son solo cuatro por ciento de la población del mundo pero resguardan el 80 por ciento de la biodiversidad. Mario Luna, uno de los líderes del movimiento en defensa del agua de la tribu yaqui en el norte de México y ex preso político fue por decisión de las autoridades tradicionales que ven en Standing Rock una lucha que replica la que mantuvieron en su región.
Los indígenas dicen que no están protestando, están protegiendo. Protegiendo el agua, la sobrevivencia (“los niños no pueden beber petróleo”) y su cosmovisión que nombra ciertos puntos del río y de la tierra como lugares sagrados y sitios para la conservación de sus ritos y costumbres. Ya varios de estos lugares han sido destrozados por las excavadoras de la empresa, Energy Transfer Partners. (Laura Carlsen. Desinfo).

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