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Los «vivos» siguen haciendo negocios con la pandemia

CORONAVIRUS

Los aumentos en los productos esenciales para la prevención del Coronavirus, en los últimos días, van a contramano de la advertencia formulada por el presidente en su cadena nacional del domingo.
IRINA SANTESTEBAN
Que el alcohol en gel haya aumentado de 70 a 180 pesos en unos días (157%), siendo un producto de fabricación nacional, que siempre fue barato y hoy es un elemento fundamental para la prevención del corona virus, demuestra el afán de lucro de los empresarios.
En su cadena nacional del pasado domingo, Alberto Fernández advirtió contra estas remarcaciones: «La Argentina de los vivos se terminó». Sin embargo, hasta ayer en las grandes superficies y farmacias seguía habiendo faltante de alcohol y los precios se incrementaron notablemente, pese a que el mandatario dijo que el ministro de Producción, Matías Kulfas, «ya está trabajando en el tema en conjunto con la secretaría de Comercio con el objetivo de retrotraer esas remarcaciones».

Es el capitalismo.
En España el virus está poniendo de manifiesto la grave situación sanitaria de la península, con 11.509 casos, 501 fallecidos y 2.000 casos en un día, según informó ayer el diario El País. El gobierno de Pedro Sánchez advirtió que se encontraba «vigilando» posibles subidas de precios en los súper, y que se manejaba la posibilidad de intervenirlos si éstos se disparaban. Para ello, cuenta con la declaración del «estado de alarma», que ha paralizado la actividad habitual en todo el país, con excepciones, como los supermercados, que son de los pocos comercios que podrán permanecer abiertos estas dos semanas. Los aumentos que se han denunciado son sensiblemente menores a los que padecemos en Argentina, y desde la Asociación de Consumidores y Usuarios (OCU) vienen monitoreando en los últimos días los precios de los productos más demandados (papel higiénico, arroz, legumbres) con pocas variaciones. Pero reconocen que en las farmacias los precios de algunos productos se han disparado en las últimas semanas, por lo que el gobierno podría regular el costo de los medicamentos y del material sanitario con precios máximos de venta al público, para mascarillas, geles desinfectantes, termómetros, antisépticos, etc.
En el Reino Unido también han habido advertencia de parte de las autoridades sanitarias hacia los comerciantes por posibles aumentos de precios y hasta se plantea la posibilidad de la intervención del gobierno para poner límites.
Es que para el sistema capitalista, ése que consideran el único viable no sólo los neoliberales sino también muchos progresistas, cualquier regulación o control por parte del Estado, es considerada una grave intromisión al sacrosanto derecho a la libertad de mercado y al de propiedad. Frente a ellos, la salud pareciera ser un derecho de menor jerarquía, salvo, claro está, cuando afecta a los más poderosos, como está pasando con esta pandemia, ya que ha afectado en primer lugar a quienes han viajado a países donde existe riesgo de contagio. Y ya se sabe que los pobres, salvo para emigrar y no precisamente en aviones, no viajan al exterior.

Tan distinto al socialismo.
En esa comparación, capitalismo-socialismo, gana por goleada este último, y eso se vio en la extraordinaria batalla que libró China, epicentro de la pandemia, para combatirla. Hoy tiene poquísimos casos nuevos, casi todos foráneos (de personas que volvieron de viaje) y su mortalidad, en comparación con su población, ha sido muy baja. El gobierno de Xi Jinping ha mandado médicos y material sanitario a países del «Primer Mundo» como Italia, donde está habiendo una verdadera tragedia sanitaria, siendo el foco europeo del brote con la mayor cantidad de afectados: 27.980 casos confirmados y 2158 muertos, según información del diario La Nación de ayer. Cómo será de grave la situación que la familia Agnelli (Fiat) y el ex primer ministro Silvio Berlusconi, han decidido hacer sendos donativos de 10 millones de euros. Todos unos filántropos.
El caso más patente de la superioridad del socialismo, una vez más lo demuestra Cuba, que hasta el lunes 16 contabilizaba cinco nuevos infectados, uno de ellos un turista italiano, el más grave y el resto todos casos leves y con la debida atención hospitalaria. Según datos del ministerio de Salud del gobierno cubano, hasta el 16 de marzo hubo en la isla 470 ingresos hospitalarios por sospechas de una posible infección del virus. Mientras se encuentran en vigilancia en los sistema de atención primaria de salud 21.968 pacientes; 373 ingresados para vigilancia epidemiológica, de ellos 145 son extranjeros y 228 cubanos. También se informó que, de los más de 139 países donde se ha confirmado la transmisión del coronavirus, Cuba mantiene presencia de colaboración médica internacional en 33 de ellos, con personal capacitado y preparado para enfrentar esta situación epidemiológica.

Los yanquis compran armas.
Los EEUU, aunque sean una potencia mundial, son uno de los países del mundo con más déficit sanitario, con 30 millones de personas que no poseen seguro médico y otras 40 millones que sólo acceden a planes deficientes, con seguros de costos tan elevados que sólo pueden ser utilizados en situaciones extremas (según informe de la Kaiser Family Foundation).
En medio de esta situación y ante la probable propagación del Covid-19 ¡la población hace colas en los negocios de venta de armas!
La psicosis, sólo vistas en películas de zombies y series de grandes catástrofes, parece haber contagiado a una buena parte de los norteamericanos, que salen a armarse para «proteger» a sus familias de supuestos «saqueadores» de alimentos, mientras que los asiáticos también lo hacen para repeler eventuales ataques racistas.
Entre tanto la novedad es que el ministerio de Defensa de China informó ayer que el país ya tendría la vacuna contra el Covid-19 y la empezaría a fabricar muy pronto. Si eso fuera cierto sería la mejor noticia de este tiempo y ratificaría, mal que les pese a muchos y muchas, la superioridad del socialismo.