Los dilemas en las filas justicialistas de cara a la interna de junio

Quedan dos semanas para la interna del PJ y no parece haber mucho clima electoral en la calle. Los sectores que se enfrentarán el 1º de junio recorren los barrios y apuntan a ganar el voto peronista, que podría ser clave en la victoria. El gobierno no parece participar directamente.
NORBERTO G. ASQUINI
El 1º de junio el Partido Justicialista elegirá su candidato de entre seis postulantes para competir el 31 de agosto por la intendencia de Santa Rosa. Según la percepción política de los dirigentes de dos de las listas en juego con más posibilidades, la de Javier Paz y la de Jorge Lezcano, ambas corrientes ganarían hoy la interna justicialista. Un análisis sesgado de optimismo, pero también basado seguramente en el trabajo que ambos sectores están haciendo en los barrios de Santa Rosa.
Dirigentes de esas líneas comentaron que parece faltarle calor electoral a esta interna. Un clima alimentado por ser una votación circunscripta a lo local y que se desarrolla en medio de otros problemas que afectan a la provincia. Pero que indudablemente tiene sus consecuencias a futuro dentro del PJ.
Los candidatos y dirigentes que respaldan a esos precandidatos caminan la ciudad y se reúnen con potenciales votantes y “punteros”. Todos apuntan que será una elección “cerrada” donde el mayor peso estará esta vez en el voto del afiliado justicialista.
Dirigentes plurales reconocen que en este comicio el aparato partidario en Santa Rosa -que depende de los fondos del Estado y que funcionaba bien aceitado hasta hace un tiempo-, quedó fragmentado después de la interna que dividió a marinistas y vernistas y por la crisis generada por el ex intendente Juan Carlos Tierno. Su estructura está repartida y sin guía. Muchos emigraron a las filas de Paz, en la que hay plurales y marinistas; otros desembarcaron en las de Lezcano, y algunos pocos se decidieron por las de Tierno.
Por eso los dirigentes, sobre todo los vernistas, si bien entienden que el componente “dinero” es condicionante en una campaña, hablan que será decisiva la militancia a la hora del voto.

Posiciones.
La lista encabezada por Paz cuenta con el respaldo del vernismo santarroseño que ganó la interna del 1º de julio de 2007 y de algunos funcionarios del gobierno. Pero éstos se quejan de que los hombres de peso dentro del gobierno de Oscar Mario Jorge no se quisieron involucrar en la campaña y que si bien el gobernador habría dado el visto bueno a este candidato, no habría habido más apoyo que ése.
Quienes caminan la calle promoviendo a Paz tienen en contra que deben promocionar a un postulante no tan conocido para el electorado y que los líderes máximos de ambos sectores mayoritarios, Carlos Verna y Rubén Marín, no se involucraron.
Lezcano lanzó su campaña con un mensaje anti-Tierno y se muestra confiado en su bunker céntrico de hacer una buena elección. Tiene el respaldo a su precandidatura a varios jefes sindicales y algunos dirigentes de unidades básicas. Y en contra al vernismo que se queja de que se opuso al gobierno de Verna mientras fue diputado provincial. Los analistas afirman que tiene un techo: haber salido del sector sindical, lo que limitaría su caudal de votos.
Hay otros precandidatos que parecen a priori no contar en las consideraciones para pasar la prueba de la interna. Estos intentarán colar un concejal por la minoría para el 31 de agosto o se contentarán con lograr algún espacio en Santa Rosa. El vacío generado por el “retiro” de los grandes líderes en esta elección les ayudó a animarse a presentarse. Uno es Ceferino Riela, que va por la “pildorista” Agrupación Jauretche, y otro Carlos Casalegno, un marinista que según dirigentes de las listas rivales habría sido un “globo de ensayo” del sector naranja que luego tomó vuelo propio.

El muerto que habla.
Hay otra lista que tiene posibilidades. La de Tierno, el ex intendente echado después de los peores 87 días que tuvo la intendencia de la capital pampeana. Sin embargo, en el precandidato y su entorno -como el caso de los “pesados” como Rubén Santillán que supo amedrentar empleados mientras fue asesor del bloque del PJ en el Concejo y otros ex fuerzas de seguridad- más que percepciones hay, propio de un líder mesiánico, un convencimiento ciego de que las elecciones son sólo un trámite para volver al municipio y demostrar que la sociedad que los echó estaba equivocada.
Se analiza que “mediría” bien en los sondeos. Pero también que esto se basa en que Tierno hoy es el postulante más conocido por el electorado, para bien o para mal, y cuenta con un piso de votos que “compró” su discurso. Pero también con un techo generado por los odios creados por él.
Sí lo favorece la dispersión del voto contrario a su lista entre varios rivales, la falta de involucramiento de los líderes del PJ en la campaña y la presencia de candidatos que todavía deben hacerse conocer y ganarse el respaldo de los votantes.
La sombra de Tierno extraña por su persistencia. En el PJ las otras líneas quieren “bajarlo” y les incomoda su presencia por diversos motivos, más allá del personal. De ganar la interna se erigiría en jefe de una corriente interna del ya inmanejable PJ santarroseño. Y se tornaría más problemática la conducción del partido. También sería un golpe duro para quienes intervinieron la municipalidad y lo sacaron luego de la crisis de gobernabilidad que generó.

En el gobierno.
El gobernador Jorge apuesta a que gane Paz. Y a que Tierno no llegue a la intendencia, ya que sería una catástrofe institucional todavía mayor a la provocada en los escasos días de su mandato que podría arrastrarlo, según analizan funcionarios provinciales. Además, está pendiente el saneamiento de un municipio con las cuentas en rojo y la Provincia pretende que el próximo intendente sea un “buen administrador” ya que deberá prestar su auxilio para sacarlo adelante.
Jorge está hoy más preocupado por solucionar problemas que parecen complotarse para no dejarlo en paz. Esta semana tuvo que sentar posición sobre el conflicto entre el gobierno nacional y el campo por las retenciones, luego que volviera el lock out rural a las rutas. Junto a los intendentes de la provincia, en su mayoría presionados por los productores de sus zonas, emitió una declaración pública conciliadora. Lejos de la de otros gobernadores que exigieron más a Cristina Fernández para solucionar esta cuestión.
También tiene en agenda las negociaciones con los trabajadores de la salud pública y los docentes.
Faltan dos semanas para la interna del PJ y nadie parece arriesgar qué pueda pasar. De ganar Tierno, la campaña para el 31 de agosto se volverá conflictiva y el partido gobernante seguirá profundizando su crisis interna. De pasar la prueba Paz o Lezcano, muchos dirigentes justicialistas respirarán tranquilos por haber enviado al ex intendente a “cuarteles de invierno”.