Los medicamentos como base de la concentración de riqueza

DOMINICALES

En el curso de la pasada semana una ONG llamada Médicos del Mundo (MDM) reclamó que la justicia revoque la patente de un medicamento para la hepatitis C, cuyo precio en Francia es de 41 mil euros, cuando puede ser reemplazada por genéricos que costarían poco más de 100 euros.
El medicamento es llamado sofosbuvir, con el nombre comercial de Sovaldi. Se lo considera eficaz contra la hepatitis C. El costo de 41 mil euros es para el tratamiento normal de doce semanas. Lo produce el laboratorio norteamericano Gilead Sciences.
Médicos del Mundo, una ONG francesa, no es la primera en protestar, pero tiene la primacía en la idea de presentar el caso ante la Oficina Europea de Patentes, para que se permita la producción de versiones genéricas en Europa. Estima que Gilead abusa de su patente y ha establecido un precio que es insostenible para los sistemas de salud. Hace notar que la base de ese medicamento es el trabajo de numerosos investigadores públicos y privados y que la patente acordada no corresponde, porque el medicamento no es suficientemente innovador. En Francia necesitan este medicamento 230 mil enfermos. Costaría más de cinco mil millones de euros, o sea una quinta parte de todo el presupuesto francés para Seguridad Social. MDM apuesta a obtener algún resultado por este camino, pero hace notar que el laboratorio también ha patentado varios genéricos.
La iniciativa de esta ONG pone ante la conciencia del mundo un problema que dista de ser nuevo. Tiene que ver con la llamada libertad de mercado y se fundamenta en el monto de la inversión necesaria para la investigación de base y la formulación y puesta en venta del producto final. En este costo tiene alta participación la propaganda, pues los laboratorios cuando lanzan un producto nuevo realizan una propaganda intensísima, que apela a la conocida reacción que lleva a muchas personas a consumirlo. En cuanto a los conocimientos básicos, difícilmente puede sostenerse que se deban a la inversión de los laboratorios, pues son el aporte de una ciencia que genera un producto que debe ser patrimonio de la humanidad.

España.
La batalla contra el alto costo de los medicamentos estalla esporádicamente en distintos lugares. En el caso del sofosbuvir (Sovaldi) España ha estado dando batalla y el ascendente partido Podemos ha tomado posición contra lo que considera un abuso de los grandes laboratorios. Propone expropiar la patente, la cual rige en Europa por 20 años y recién después tendrían vía libre los genéricos. Para entonces los laboratorios ya suelen tener otro remedio más eficaz y movilizarán su inmenso poder de lobby y de propaganda. El gobierno español contesta que no existe base legal para expropiar.
En España hay 70.000 afectados por la hepatitis C. De ellos, 30 mil lo necesitan con urgencia, pero el gobierno ha resuelto tratar solo a 7.000 mil. El costo en España es un poco mayor que en Francia. Un grupo de enfermos intentó ingresar días atrás al parlamento gallego y fue reprimido. La prensa, que no siempre es independiente del poder de los laboratorios, se hace un eco moderado del problema.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay en el mundo entre 130 y 150 millones de enfermos de hepatitis C.
El diario madrileño El País escribe que el costo de los medicamentos ya no es solamente un problema de países pobres. Se refiere a los africanos, cuya población mayoritariamente no recibe los medicamentos para enfermedades propias o que se han originado en el continente, como el sida. Otro tanto pasa en la India. Todo el mundo sufre una situación en la cual la recuperación de la salud es una cuestión de dinero: se tiene o no se tiene.

Riqueza.
Los informes acerca de la concentración de la riqueza en el mundo revelan que este año el l por ciento de la población habrá acumulado tanta riqueza como la que se reparte (con sensibles diferencias) entre el otro 99% de las personas vivientes.
Los mismos informes permiten saber que entre los milmillonarios (así se les dice ahora a los súper ricos) abundan los que hacen su fortuna con el negocio de los medicamentos.
Acerca de este negocio existe abundante información, que puede encontrarse también en Internet. Ilustra sobre el extremo padecimiento de las poblaciones empobrecidas, que no son únicamente las africanas, pues pobres con ingresos diarios de poco más de un dólar diario hay en todas partes. Algunos de esos informes dan cuenta de los casos más notorios y permiten saber que los laboratorios de Estados Unidos cuentan con un ejército de lobistas: varios por cada congresal. Los detalles sobre la propaganda que pagan y que difunden a través de los medios abruman tanto por las cifras de su costo como por los efectos que tienen sobre las personas y su conducta.
Jotavé