Los migrantes y “aquellos polvos trajeron estos lodos”

Señor Director:
Quienes tienen la extraña costumbre de leerme saben que el tema de los migrantes de África y Medio Oriente aparece en forma frecuente desde hace años.
Mi propuesta explicativa del fenómeno tiene, sin reclamo de originalidad, dos puntos centrales: que es (en el caso actual del Mediterráneo y Europa) la consecuencia de hechos europeos de la etapa colonial y que no tiene salida sin afrontar la realidad de un sistema económico que ya se configura como un asalto a los Estados nacionales, para subordinarlos a una forma de globalización incompatible con la idea de una humanidad reconciliada y con un gobierno mundial para atender todo lo que desborda a los gobiernos nacionales o se origina en ellos.
Leo ahora y estoy en gran parte de acuerdo, al filósofo esloveno Slavoj Zizek (a quien reproduce Página/12 y está en Internet)- Zizek titula “La inexistencia de Noruega” y el diario resume sus tesis con esta frase: “Europa debe aceptar los nuevos refugiados hijos del capitalismo global y herederos del colonialismo, pero a la vez debe fijar reglas claras que privilegien el estilo de vida europeo”.
Zizek propone que se reciba a los migrantes, condicionado a que acepten atenerse a las pautas sociales y costumbres consistentes de quienes los reciben. Toma en cuenta que estos migrantes han provocado situaciones conflictivas con algunas de sus costumbres, como es la subordinación femenina en muchos casos, que occidente no ha modificado totalmente pero sí mejorado en el último siglo: en la Argentina recién a finales del siglo XIX pudimos tener las primeras médicas (Cecilia Grierson, Alicia Moreau) y el voto femenino llegó décadas después; y hoy asistimos a tragedias (femicidios) que dan testimonio de la difícil transición entre una y otra cultura. En contraposición con esto Arabia Saudita, país muy rico económicamente, recién acaba de autorizar que algunas mujeres puedan presentarse como candidatas a cargos municipales. En la mayoría de los demás estados árabes de medio oriente no se ha llegado “a tanto”.
Pero dicho pensador europeo percibe que ése no es el problema fundante, sino, más bien, el efecto de un estado de cosas. También hace notar que sólo algunos países ricos de Medio Oriente reciben refugiados: Turquía, Egipto, Irán, etc., pero no lo hacen los realmente ricos: Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos, Qatar. Y sucede que Arabia Saudita, los Emiratos y otros países musulmanes en lo económico están totalmente integrados a occidente. Y los migrantes actuales son mayoritariamente musulmanes.
No cabe a mi espacio ni a mi intención resumir la extensa nota periodística de Zizek. Pero me es grato referir que me siento confirmado en mis inferencias cuando dice: “Fue la intervención europea en Libia, la que arrojó a este país al caos. Fue el ataque estadounidense a Irak el que creó las condiciones para el surgimiento del Estado Islámico” (el que hoy ocupa partes de Irak y de Siria). Y dice también que la guerra civil en la República Centroafricana entre el sur cristiano y el norte musulmán no es solo explosión de odio étnico pues fue provocada por el hallazgo de petróleo en el norte y Francia (vinculada a los musulmanes) y China (vinculada a los cristianos) luchan por el control de esos recursos. Y el Congo, donde en la última década han muerto cuatro millones de personas, está dividido entre señores de la guerra que se posesionan de recursos naturales hoy muy valiosos (coltán, diamantes, cobre, cobalto, oro). Cada uno de estos señores de la guerra tiene vínculos comerciales con una empresa extranjera o corporación que explota esa minería.
Por ahí hay que buscar las causas de las migraciones de hoy. Y en las formas concentradas del capitalismo, que van generando nuevas versiones de esclavitud que, incluso (agrego) se verifican en Buenos Aires (talleres clandestinos con migrantes semicautivos).
Atentamente:
JOTAVE