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Macri, el gran ausente

CIERRE DE LISTAS

Conocidas las listas de precandidatos y precandidatas que competirán en las PASO, se evidenció la gran disputa al interior de Juntos por el Cambio, con un gran ausente en su armado: el expresidente.
IRINA SANTESTEBAN
Si buscamos en Internet la sigla PRO, encontramos: «Propuesta Republicana, partido político de Argentina, de derecha». El nombre nos remite al Partido Republicano de EE.UU., país que tanto admira nuestra derecha local, desterrando toda duda respecto a su ideología, aunque los actuales dirigentes, más «moderados» prefieren decir que son «de centro».
El fundador del PRO fue Mauricio Macri, qué duda cabe, quien tomó la decisión de largarse a la arena política, desde su actuación primero como presidente de Boca Juniors, y luego disputando la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Perdió con Aníbal Ibarra en 2003 y luego, con la tragedia de Cromagnon en el medio, logró ese cometido en 2007, repitiendo mandato en 2011 y llegando a la presidencia en 2015.
Fruto del desastre de esa gestión de cuatro años, en 2019 fue derrotado en su intento de ser reelegido, perdiendo por 16 puntos en las primarias de agosto ante la fórmula Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner. Hay que reconocer que no se dio por vencido y consiguió reducir esa gran diferencia, para terminar derrotado en las elecciones, por 8 puntos.

No tan juntos.
En las elecciones legislativas de este año, la coalición que comenzó llamándose «Cambiemos» en 2015 y «Juntos por el Cambio» en 2019, mostró las naturales divisiones entre las fuerzas que la componen: PRO, Unión Cívica Radical – UCR, Coalición Cívica – CC, y otros espacios menores. Pero al interior del PRO, el ex presidente ha sentido con fuerza el desaire de dirigentes, otrora fieles a su liderazgo, algunos con aspiraciones presidenciales para 2023. Al principio con disimulo y luego sin recato, fue evidente en la conformación de las listas para estos comicios, la intención de «despegarse» de la gestión macrista.
MM quiso imponer los candidatos en dos de los principales distritos electorales: provincia de Buenos Aires y la CABA, pero terminó derrotado en ambos. En la CABA, intentó que la primera candidata fuera la presidenta del partido, Patricia Bullrich, del ala más dura de su gobierno; y en la provincia, quiso convencer al «Hada buena» María Eugenia Vidal, para que encabezara en Diputados. Pero Vidal venía también de una dura derrota en 2019 frente a Axel Kiciloff, actual gobernador del distrito más importante del país, y no quiso saber nada con volver a ese territorio donde le dieron la espalda hace dos años, fruto de una gestión tan desastrosa como la de su jefe a nivel nacional.
En síntesis, quien armó las listas de Juntos por el Cambio, fue Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno en la CABA, quien no oculta sus pretensiones presidenciales para 2023. Acordó con Vidal, quien encabeza la lista como primera pre-candidata a diputada en la Ciudad y en la provincia puso a su vicejefe de gobierno, Diego Santilli. Bullrich no aceptó un tercer lugar en la lista y se bajó, aunque sigue siendo invitada de honor en los canales de televisión de los grupos hegemónicos Clarín y América.

En Suiza.

No vaya a pensarse que Macri estuvo en el terreno, dando la disputa para ubicar a sus candidatos. Así como antes paseó por Miami, donde aprovechó para vacunarse (no iba a hacerlo en Argentina, faltaba más!), ahora se encuentra en la glamorosa Suiza, desde donde, según sus propias palabras, funca como «persona de consulta» dada su «experiencia». En la canción «Los Salieri de Charly», León Gieco se burlaba de la presunta experiencia de la que suele alardear la clase política de derecha: «que nunca la tenga, experiencia de robar».
De esta forma se bajó de la disputa interna, decisión que comunicó mediante Facebook: «No peleo lugares ni me meto en discusiones internas». Claro que lo dice luego de haberse frustrado su intento de influir en la conformación de las listas, dejando en evidencia la pérdida de peso político en el espacio del que fuera su fundador y principal referente. Esa actitud de borrarse no habría sido muy del gusto de Bullrich, que terminó herida y apartada de la contienda electoral.

Ahora piensa.
Entre los mensajes que dio por las redes, el expresidente aconseja a los dirigentes del PRO que «piensen en los millones de argentinos que confían en nosotros, entre ellos los jóvenes que tal vez piensan irse del país porque sienten que acá no tienen futuro». Suena un poco perverso que quien dejó el país quebrado y endeudado, con una inflación superior al 50%, con tarifas por las nubes para ganancia de las multinacionales, con altos niveles de pobreza y desempleo, diga que hay que «pensar» en los millones de argentinos. Hasta su propio ministro (luego secretario) de Salud, Adolfo Rubinstein, reconoció que para el gobierno de Macri, la salud no fue «una prioridad», al punto que redujo ese ministerio a secretaría dependiente de la de Desarrollo Social. Suena a película de terror, pensar qué hubiera pasado si la pandemia nos sorprendía con Macri en la presidencia.

Ex ministros en las listas.
A pesar de haber sido relegado en sus intentos por el armado de las listas, algunos de sus ex ministros formarán parte de las listas que competirán en las PASO: Hernán Lombardi, por ejemplo, ex titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, responsable de la desarticulación, junto con el radical Oscar Aguad, de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales (conocida como ley de Medios), fue incluido en la lista de Santilli, en séptimo lugar.
Rubinstein competirá en la CABA contra las listas que encabezan María Eugenia Vidal y Ricardo López Murphy, al interior del espacio que allí se llama Juntos Podemos Más.
El ex ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Jorge Faurie, ocupa el tercer lugar de una de las cuatro listas que competirán en las PASO en Santa Fe. Y el ex ministro y secretario de Turismo, Gustavo Santos va como pre-candidato a diputado en una de las cuatro listas de la alianza de Juntos por el Cambio en Córdoba.

Son lo mismo.
Hay que relativizar las diferencias entre Macri y Rodríguez Larreta: los dos pidieron la Pfizer, los dos violaron las cuarentenas, los dos presionaron por las clases presenciales cuando la pandemia estaba en llamas, los dos condenaron al gobierno de Cuba por supuestas «violaciones a los derechos humanos», etc. Cuando la cara más desagradable políticamente de la derecha se viene abajo, ya tienen otra parecida para poner en su lugar y hablar de los cambios, pero es vuelta a empezar con lo mismo.