Macri en crisis se viste de uniforme militar

EL PRESIDENTE ACTUA POR RAZONES PARTIDISTAS Y ELECTORALES

Mauricio Macri comunicó el lunes 23 su reforma sobre el rol de las Fuerzas Armadas. Quiere capear el temporal económico-social y, por las dudas, abrió el paraguas militar.
EMILIO MARIN
Mauricio Macri, reiterando su mensaje del Día del Ejército del 29 de mayo, el lunes 23, en un acto en dependencias militares, anunció su reforma mediante decreto para “actualizar” el rol de las Fuerzas Armadas.
El hilo conductor de uno y otro discurso fue que aquéllas deben luchar contra las “nuevas amenazas globales”, el narcotráfico y el terrorismo.
La afirmación de que es “su” reforma, o a lo sumo de la cúpula del PRO-Cambiemos, se explica en que al día siguiente, 24 de julio, ya se había publicado en el Boletín Oficial el decreto 683/2018, con las firmas del Presidente, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Defensa, Oscar “Milico” Aguad.
Una vez más y van… el plan es esquivar al Congreso, ámbito adecuado para promover un debate sobre la conveniencia y oportunidad de una reforma militar. Se revela que la iniciativa es partidista y estrecha, cerrada a cualquier critica o aporte de diferentes bancadas. Y clausurada a la opinión de la población, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales que tienen mucho para decir cuando se trae a la arena política interior a una maquinaria de 70.000 efectivos entre Ejército, Armada y Fuerza Aérea.
El macrismo no tiene en ambas cámaras números suficientes para aprobar el decreto de marras. Aún gozando de mayorías podría haber seguido el camino unilateral del decreto, porque sabe que estas cosas malas deben hacerse rápido, para no pagar un alto costo político por esta obediencia al Comando Sur de EE.UU.
Ese desgaste ya comenzó. Hay una avalancha de cuestionamientos de los organismos de DD.HH., especialistas y variado espectro opositor. Legisladores peronistas quieren que Diputados debata y vote la anulación del decreto 683. Y, lo más importante, un amplio universo político y social está convocando para hoy 26 a la protesta ciudadana ante el Ministerio de Defensa y en las otras ciudades, plazas y calles.
Esto puede convertirse en una marea, al estilo de la que en mayo de 2017 hizo naufragar la impunidad para genocidas disimulada tras el “2×1”, nacido por decisión de una parcialidad de la Corte Suprema de Justicia y patrocinio del jefe de Estado.
Los cambios propuestos no nacieron de una necesidad o reclamo de los cuarteles, que permanecen en “silenzio stampa”. Si éstos se hubieran alineado con el plan, éste podría tener algo más de chance. Ya hubo un cortocircuito entre el gobierno y este frente, que hizo levantar el desfile del 9 de Julio luego que el Ejecutivo diera por decreto un aumentito del 8 por ciento para los militares. La bronca fue tal que Aguad se hizo responsable del “error” y el aumento fue del 20 por ciento, pero no deben ser muchos los oficiales y “zumbos” que estén dispuestos a dar la vida por Macri-Aguad.

Es inconstitucional.
Argumentar a favor de esta reforma macrista en Defensa y Seguridad Interior es extremadamente difícil porque vulnera las leyes de Defensa Nacional (1988, durante la presidencia de Raúl Alfonsín), Seguridad Interior (1992, Carlos Menem) e Inteligencia (2001, Fernando de la Rúa).
El tema de fondo es que la unilateralidad macrista demuele esa construcción positiva que con altas y bajas produjo la democracia a la salida de la dictadura militar-cívica en un tema altamente sensible. El decreto 683 pone muy incómodos a legisladores radicales y peronistas que en otros asuntos han acompañado a Macri. Las críticas nacen también de allí, como las de Angel Tello, exviceministro de Defensa de De la Rúa y de Macri, y del gobernador Juan Schiaretti. Esta reforma no iba a tener suerte en el Congreso pero tampoco la tiene en política, la calle, los medios, las redes…
El aspecto legal es también muy cuestionable. Constitucionalistas como Eduardo Barcesat sostuvieron que el 683 es inconstitucional porque cambia por decreto leyes nacionales. Allí se abre un frente de tormenta judicial y legal, que ojalá llegue a un entierro como el del “2×1”.
La ley de Defensa atribuye a las FF.AA. preservarnos de ataques de ejércitos extranjeros. Y la de Seguridad Interior veda a los militares intervenir en asuntos de seguridad interna, con alguna excepción como prestar apoyo logístico a fuerzas de seguridad en casos de crisis y establecimiento del Estado de Sitio.
El decreto 683 modifica el 727/2006 de Néstor Kirchner y deroga el 1691 de ese mismo 2006 que restringía la actuación de las FF.AA. Macri establece que éstas “serán empleadas en forma disuasiva o efectiva ante agresiones de origen externo contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de la Argentina; la vida y la libertad de sus habitantes, o ante cualquier otra forma de agresión externa que sea incompatible con la Carta de las Naciones Unidas”.
De ese modo las agresiones no serían de otros Estados, abriendo un abanico donde podrían englobarse “narcotráfico y terrorismo”, los blancos que ya provocaron desastrosos resultados en México y Colombia. El peligro a “la vida y libertad” es tan elástico que podría provenir del “terrorismo mapuche” y otras mentiras de Aguad-Bullrich. Todo indica que se apelará a los militares para la represión del conflicto social, más en las condiciones del ajuste y sometimiento al FMI.
Un renglón importante es que esta reforma puede dejar cuarteles y campos de las FF.AA. para que el gobierno y sus amigos empresarios hagan negocios inmobiliarios.
Es colonialista una reforma militar sin poner en el centro a Malvinas, al menos como una hipótesis de conflicto. MM es muy machirulo con los mapuches; muy maricón con los yanquis e ingleses, sin ofender al colectivo LGTB.