Macri cree moverse como pez en el agua en Davos y el Pacífico

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – Van casi 40 días de gobierno de Macri. Para sus admiradores más fanáticos, todo bien y justificado por la herencia de “la yegua”. La realidad, en cambio, indica muchos déficits. Él va Davos a pedir ayuda a sus amigos.
Aún los más fanáticos votantes de Mauricio Macri quedaron demudados cuando éste felicitó el sábado 9 a la policía y fuerzas de seguridad por una triple captura que no era tal.
Hasta sus sponsors de Clarín admitieron que MM tropezó dos veces con la misma piedra en ese caso policial cuando la Secretaría de Seguridad puso en circulación un video, al que editó con mejor calidad que en su versión casera. La intención aviesa era demostrar que la policía había detenido a dos prófugos, aquel sábado, y luego los había dejado ir sólo para atormentar al presidente y sus ministros. No había tal cosa. Los filmados eran dos ciudadanos santafesinos y un menor que no tenían que ver con la fuga y luego de ser identificados pudieron seguir su camino.
Ese tropiezo duro, por partida doble, le pasa al macrismo por dos razones. Primero, por su ineficacia en temas de seguridad donde presumió de muy bien preparado para gobernar. Y segundo, relacionado con lo anterior, por prestar oídos a la desquiciada Elisa Carrió. Ella fue la autora de la teoría de que el gobierno de Santa Fe y su policía provincial eran los responsables de la supuesta detención y liberación del dúo de marras sólo para hacer pisar el palito a Macri.
Como represalia por la fuga del penal de General Alvear y la demora de 15 días en apresar a los hermanos Lanatta y Schillaci, el gobierno de María E. Vidal dispuso el pase a retiro de 9 comisarios de la Bonaerense y otros jefes del Servicio Penitenciario. La medida está justificada porque esas dependencias son nidos de bichos peores que las víboras, a nivel de jefaturas, con lógicas excepciones.
La duda es si los que vienen serán mejores. Es que cambios de figuritas no solucionan el drama de instituciones formadas con un libreto poco democrático, y permeadas en las esferas superiores por la complicidad con el delito. No hay un cajón de buenas manzanas, con una o dos podridas. Es al revés: todas frutas podridas con dos o tres excepciones.
En vez de remiendos habría que tirar la vieja pilcha a la basura y comprar un traje nuevo. Dicho en términos de institución: disolver la Bonaerense y formar una nueva policía, con otra doctrina y severos castigos a quienes violen la ley, con jefes civiles de comprobada vocación democrática y popular. Y si hubiera necesidad de ayuda de un cuerpo doctrinario regional y algunos cursos, nada de DEA, FBI, Policía colombiana ni mexicana. Bolivia, Ecuador y otros países del ALBA pueden dar una mano y ser muy útiles.

Escoba nueva.
No siempre “escoba nueva barre mejor”. Esto podría comprobarse dentro de un tiempo con los cambios decididos en las Fuerzas Armadas por Macri y llevados adelante por el ministro de Defensa, Julio Martínez y el viceministro, el ex VC Angel Tello.
Cambiaron al jefe de Estado Mayor de las FFAA, ubicando allí al general Bari del Valle Sosa; al jefe del Ejército, que será el general Diego Luis Suñer; y a los titulares de la Armada y la Fuerza Aérea, que serán el vicealmirante Marcelo H. Srur y el brigadier Enrique V. Amrein respectivamente.
Que se sepa a nivel militar no hubo ningún bochorno tipo la fuga de Alvear ni ocurrió ningún incidente con algún barco británico ni un roce con un país vecino ni escándalo de corrupción como los que Clarín solía denunciar en tiempos del general César Milani, de reconocida filiación kirchnerista.
Y sin embargo sobrevinieron esos cambios, sorpresivos. En el Ejército, como Suñer es relativamente joven, su encumbramiento en la fuerza motivó el pase a retiro de 22 generales.
En esta circunstancia hay que detenerse un momento para mostrar incongruencias castrenses. Suponiendo que Suñer fuera el mejor de todos, ¿por qué su ascenso necesariamente debía provocar el retiro de más de una veintena, siendo que dentro de esta podía haber varios militares democráticos y capaces? ¿Por qué cortar esas carreras por criterios de escalafón, administrativos y hasta estúpidos, de que debajo del jefe no puede haber nadie más antiguo? Cosas de siglos anteriores en pleno siglo XXI.
Los diarios afines al gobierno M justificaron esos cambios en las FFAA diciendo que era necesario cortar la influencia de Milani en cuadros de la oficialidad. En rigor ese militar había sido pasado a retiro en junio del año pasado, de modo que no era un factor hegemónico ni mucho menos, luego que ganaran más fuerza los procesamientos en su contra por violaciones a los derechos humanos en la dictadura, siendo joven oficial.
Aun suponiendo que el flamante gobierno necesitaba poner algunas fichas más afines a su proyecto, el criterio de selección de esos jefes deja margen para dudas en cuanto a la calidad democrática. Por ejemplo, de la biografía del general Sosa, nuevo jefe de Estado Mayor, surge que cuando era mayor estudió en Estados Unidos. En la del vicealmirante Srur dice que fue agregado militar en Alemania. El brigadier Amrein fue agregado en Israel.
Todos antecedentes filo OTAN…Por supuesto, no son descalificadores absolutos pero generan interrogantes sobre cuál es la formación política y profesional de los flamantes jefes castrenses. ¿Cuánto tiempo hace que no aparece un comandante que proponga estudiar como hipótesis de conflicto el caso de las islas Malvinas? Sin llegar a tanto, la última vez que hubo un general que propuso un planeamiento del Ejército para defender las reservas de agua dulce fue Roberto Bendini, quien quiso redistribuir las unidades de la fuerza en función de aquella protección. Dicho sea de paso fue quien retiró por orden de Néstor Kirchner los cuadros de los genocidas Videla y Bignone del Colegio Militar. ¿Ya no hay militares democráticos como él? Puede que sí, pero es extremadamente difícil que se muestren tal cual son con la presidencia de Macri, quien al revés del pingüino podría ordenar la reposición de esos dos cuadros en algún momento más favorable a la “reconciliación nacional”.

Es buitre.
El lunes 11 se conoció que los dueños de Radio Continental habían cesado el contrato con Víctor Hugo Morales en los dos programas que hacía allí hace 30 años y otro que iba por canal 9. Peor aún, lo habían emboscado a la entrada de la emisora con un escribano amigo para impedirle una despedida de sus oyentes. VH los gambeteó y pudo usar el micrófono cuatro minutos en los que denunció la censura y se la facturó a Clarín y al gobierno M.
Posteriormente hubo un acto en Plaza de Mayo. El uruguayo habló a una multitud y reafirmó sus denuncias, ligando lo que él estaba sufriendo con las arbitrariedades cometidas en Radio Nacional, la TV pública, AFSCA, etc., y con tantos despidos de trabajadores. Es que en el Senado, municipalidades y dependencias nacionales, incluida Arsat y Centro Cultural Kirchner, hubo miles de cesantías con la falaz excusa de “ñoquis”. Las estadísticas hablan de más de 15.000 despidos, otras dan cifras más grandes. Todo puede ser en un país donde no funciona el INDEC y no lo hará por lo menos hasta setiembre próximo, según admitieron Jorge Todesca y Graciela Bevacqua, designados por el macrismo.
Macri está acometiendo un durísimo plan de ajuste, de achicamiento del gasto público y caída del empleo, con empuje hacia abajo de los salarios y hacia arriba de la pobreza. Eso está a la vista de quien quiera ver y tenga dos dedos de frente, a condición de que allí adentro tenga un cachito de integridad moral.
El programa tiene como ganadores a los monopolios, sojeros y exportadores. Además promueve más endeudamiento externo y un arreglo con los “fondos buitres”, como viene trenzando el secretario de Finanzas Luis Caputo en sus reuniones con Daniel Pollack, el alter ego de Paul Singer y Thomas Griesa.
El 21 y 22 de enero Macri y cuatro ministros, entre ellos Alfonso Prat Gay, estarán en el Foro de Davos buscando negocios de sus amigos, directivos de bancos y multinacionales. Desde Suiza el presidente volverá a Buenos Aires para desplegar el 26 hacia Quito, a la Cumbre de la CELAC. En verdad, para abroquelarse allí con los mandatarios más obedientes de Washington, como los de México, Colombia y Perú, junto a otros que no lo son tanto pero se le parecen (Chile y Uruguay). Macri se siente como pez en el agua en Davos y la Alianza del Pacífico.
Su receta monopólica incluye una dosis creciente de represión policial como lo comprobaron las espaldas de obreros de Cresta Roja y mujeres de La Plata. El allanamiento y detención de Milagro Sala en Jujuy es otra muestra del revanchismo de las elites contra el pobrerío.
Con Clarín y demás medios concentrados, ahora incluyendo a los medios públicos bajo batuta de Hernán Lombardi, MM quiere que una mano amiga maquille a su Argentina neoliberal y poco inclusiva. De allí la decisión de echar a Víctor Hugo, un referente del periodismo. Fue un mensaje a todos los demás: van a quedarse sin trabajo como el charrúa si no se disciplinan y dejan de criticar al presidente.
El cronista, de medio pelo nomás, tomó nota de la advertencia mafiosa, se solidariza con VH y seguirá opinando como hasta ahora. Ratifica que Mauricio es Macri, que Macri es Davos y que Davos es FMI y “fondos buitres”.