Macrismo en crisis hace política mediática y judicial

LA SEMANA POLÍTICA

Un gobierno normal moviliza a sus electores y población toda con medidas, anuncios e iniciativas legales. Un gobierno en crisis, como el de Mauricio Macri, hace política centrada en los Tribunales y medios amigos.
SERGIO ORTIZ
Puede haber casualidades en política, pero por lo general no existen. Y no resulta casual que cada vez que el gobierno del PRO-Cambiemos esté en dificultades creadas por sí mismo, apele a bombas de humo para oscurecer la visión de lo que ocurre.
Su ingreso en zona de descenso este año con el agravamiento económico-social trató de ser disimulado con el consumo masivo, por la vía televisiva, de la novela de los “Cuadernos de la corrupción K”. En esa puesta en escena intervinieron los dos aliados top de Macri en instancias de crisis: un sector dominante de Comodoro Py y un segmento monopólico de los medios de incomunicación, con “La Nación” y Clarín.
Aunque en estas operaciones siempre hay muchas víctimas, el blanco preferido es Cristina Fernández de Kirchner y exfuncionarios de su gobierno, además de empresarios allegados como Lázaro Báez, Cristóbal López y Gerardo Ferreyra. En el expediente hay de otros palos políticos, como los de Iecsa y Techint, pero la mayoría pudo zafar de la cárcel hasta ahora pese a sus coimas para ganar obra pública.
En esa telenovela se repiten escenas hasta el ridículo, mostrando los guionistas el nivel de subestimación que sienten por su público, como si tuvieran que reiterar una y otra vez determinados pasajes para que éste, muy básico, pudiera comprender. Por eso la expresidenta dijo que justo cuando había estallado el nuevo escándalo de bronca popular porque habría que pagar 24 cuotas con interés en sus tarifas de gas ya abonadas, se pidió nuevamente su desafuero y detención. De manual.
Esas novedades tribunalicias en su contra vinieron por partida doble. El juez Julián Ercolini elevó a juicio la causa Hotesur donde se acusa sin fundamentos a CFK y sus familiares de percibir supuestos retornos de la adjudicación de la obra pública por la vía de alquileres de su hotel a Lázaro Báez, cuando había contratos y pagos bancarizados y a precios de mercado.
Y por otro lado el fiscal Germán Moldes, uno de los líderes de la farsa de santificación de Alberto Nisman, falló a favor de pedir el desafuero y detención de Cristina en la causa de los Cuadernos, en línea con Claudio Bonadío y Carlos Stornelli.
Con esas cartas en la mano, Federico Pinedo y sus Macri boy´s en el Senado volverán a la carga para tratar el desafuero de la senadora. Al no mediar una condena es improbable que la bancada de Miguel Pichetto les levante el pulgar. Esto es así, al margen del odio que el senador rionegrino tiene por la exmandataria, como se volvió a ver en el recinto en la discusión sobre la marcha atrás que dio el gobierno en el cobro del ilegal retroactivo por el gas.

Judicialización de la política.
Bien se ha dicho que hay una doble desviación de las instituciones: la judicialización de la política y la politización de la justicia. Los sectores centristas y oportunistas -Sergio Massa, por ejemplo – podrían decir que de lo primero fue un ejemplo el grupo Clarín interponiendo cautelares contra la ley de servicios de comunicación audiovisuales. Y que lo segundo se personificaba en el gobierno anterior, con la creación de Justicia Legítima, una agrupación permeada por el kirchnerismo.
Esa presentación es errónea. De una y otra enfermedad el mayor responsable es la derecha política y sus aliados corporativos en tribunales y medios hegemónicos. Así, de la judicialización de la política la mayor prueba es la causa contra CFK y algunos ministros por la firma del Memorando con Irán en 2013, votado por mayorías en el Congreso. Y de la politización de la justicia los casos más evidentes se suceden hoy ante los ojos de quienes los tengan abiertos, con jueces y fiscales que actúan como punteros del PRO, aun cuando no tengan el carnet al día. Bonadío, Stornelli y Moldes son la punta de un iceberg sólido, que al tope tiene a Carlos Rosenkrantz llevando ahora el timón de la Corte Suprema. Antes había sido abogado de Clarín y muchas otras grandes empresas, militado contra la ley de medios en las audiencias en la Corte y propiciado el “2×1” a favor de los genocidas.
El resultado de esta politización partidaria mal entendida es que los tribunales, con honrosas excepciones, son una fábrica de sacar en serie procesos penales contra Cristina Fernández. Ella tiene en contra seis causas porque además de las dos mencionadas (Hotesur y Cuadernos) están las de dólar a futuro, la obra pública, Los Sauces (duplicación de Hotesur) y el Memorando con Irán, donde se la acusa “sólo” de encubrimiento del atentado a la AMIA, luego de desecharse la traición a la patria inventada alevosamente por Bonadío.
No se puede hablar livianamente de la judicialización y politización si se omite referir en forma concreta a quién se apunta y se quiere matar políticamente con esos manejos tribunalicios amplificados por Clarín: CFK. Si no se clarifica quién es la víctima aquello queda casi como un juego de palabras, atemporal y abstracto.
Viendo este proceso desde otro ángulo, se puede conjeturar que Macri está muy debilitado y en crisis política y personal para tener que echar mano a estos recursos. Dime cuántas causas penales abrieron contra Cristina y te diré cuán débil y desprestigiado está Mauricio…
El gobierno mira las encuestas, asustado porque conserva sólo el 30 por ciento de apoyo de sus núcleos duros, más gorilas y del costado derecho del espectro político. Y por otro lado toma nota de lo ocurrido en Brasil, donde la derecha local pudo respirar del miedo a una derrota inminente frente a Lula, que concitaba casi el 40 por ciento de intención de voto al momento de ir preso en Curitiba. La victoria de Jair Bolsonaro frente al sustituto de Lula, da alas y malas ideas a los que quieren la reelección de Macri en 2019 encarcelando antes a la expresidenta. ¿Qué hacen falta pruebas? A Lula lo condenaron a 12 años de cárcel sin pruebas y lo proscribieron. ¿Por qué una derecha desesperada no podría hacer algo parecido en Argentina, estando de por medio el poder y también el riesgo de ir ellos presos por los desastres y delitos cometidos entre 2015 y nuestros días?

El patrón Rosenkrantz.
Casi todo lo que hace el oficialismo tiene que ver con Tribunales. Hasta sus peleas internas remiten a ese foro o antro, según se lo quiera considerar. El comentado round entre Elisa Carrió y el presidente, iniciado como un cruce entre la diputada y Germán Garavano, también tuvo que ver con causas judiciales. Fue luego que el titular de Justicia dijera que no era bueno para el país que un expresidente estuviera preso, lo que teniendo en cuenta el posterior fallo absolutorio de Carlos Menem en la causa contrabando de armas quedó en claro que se refería a él y no a CFK.
Ese inicio tuvo un desarrollo ulterior muy grave para el gobierno, cuando la matrona de la CC apretó al presidente y le dio plazo hasta diciembre para decidirse entre Angelici y ella, so riesgo de caer. Si lo hubiera dicho un dirigente opositor seguro que ya estaría denunciado en Comodoro Py en virtud de la ley de defensa de la democracia, pero como es Carrió tiene el bill de la inmunidad y sobre todo de la impunidad.
El otro representante del Ejecutivo en la Justicia, Rosenkrantz, debutó como presidente de la Corte Suprema chocando contra el titular anterior, Ricardo Lorenzetti y varios altos cargos del Centro de Información Judicial, a los que habría maltratado con violencia de género, a estar de la carta que le dirigió aquél el 9 de octubre. El tono de la misiva es altamente crítico, resumido en que cosas como las que hizo y dijo Rosenkrantz nunca habían sucedido en el máximo tribunal de justicia. Seguramente sí habían ocurrido en la Corte de los Milagros del menemismo y en tiempos de la dictadura videlista, pero eso no les quita gravedad a los métodos rosenkrantzianos.
La pregunta obvia es: si a nivel de jueces federales “de base” hay jueces y fiscales como Bonadío y Stornelli; a nivel “intermedio” fiscales como Moldes y camaristas como Irurzún, y en la Corte cortesanos como Rosenkrantz, ¿a quién acudir para resolver y dirimir cuestiones donde están en juego conquistas laborales, libertades democráticas y soberanía nacional?
Los 4.300 despedidos por mes no tienen juez que los reponga. El tarifazo del gas con sus 24 cuotas lo pagará el Estado, o sea todos, para beneficio de las empresas distribuidoras. El 24 de octubre se tratará el presupuesto escrito en castellano, pero en original redactado en inglés por el FMI. A los docentes bonaerenses les ofrecieron en cuotas el 30 por ciento, con una inflación prevista del 45. Milagro Sala cumplió mil días presa sin condena. Cristina Fernández tiene seis causas en su contra y si no tuviera fueros estaría detenida. Facundo Jones Huala está extraditado a Chile en una causa donde los imputados chilenos fueron absueltos. Patricia Bullrich considera a las organizaciones sociales como cómplices del narcotráfico. El lugar común decía “Argentina, país generoso”. Hoy, gracias a Macri, es un país semicolonial, impiadoso e invivible.