Malformaciones por pesticidas

La revista digital Puerta E, que se edita en Esquel, reprodujo recientemente parte de un documento de trabajo sobre malformaciones congénitas asociadas a agrotóxicos. Dicho documento está elaborado en base a datos de la ciudad paraguaya de Encarnación, obtenidos en el área de Neonatología del Hospital Regional de esa ciudad, ubicada río por medio de la Argentina.
La investigación trata sobre la asociación entre las malformaciones congénitas y la exposición de la madre y el padre a los pesticidas. Se llevo a cabo en el Hospital Regional de Encarnación siguiendo casos durante un año. Desde febrero de 2006 a marzo del 2007 se registraron todos los recién nacidos que en el momento del nacimiento tuvieron malformaciones congénitas y en estos casos se indagó a la madre, a través de una encuesta, todos los riesgos conocidos de producir malformación congénita. También se examinó el recién nacido sano, del mismo sexo, que naciera inmediatamente después. “Durante el período de estudio nacieron 52 bebés con malformaciones congénitas visibles. Del análisis de los datos de las entrevistas de la comparación entre los recién nacidos sanos con los que tenían malformaciones congénitas se encontraron las siguientes asociaciones que fueron estadísticamente significativas: Si la vivienda estaba situada a un kilómetro o menos de campos agrícolas fumigados, los bebes tenían dos veces más riesgo de tener malformación congénita. Si se había dado contacto directo o accidental con plaguicidas durante el embarazo, el riego aumentaba tres veces. Si los pesticidas eran almacenados en el hogar, el riesgo aumentaba 15 veces. Si había antecedente de malformación congénita en la familia, el riesgo se acrecentaba seis seis veces más.
Estos resultados muestran una asociación entre la exposición a pesticidas y malformaciones congénitas. Los resultados demuestran que se requiere urgentemente de estudios futuros a nivel del país para confirmar estos hallazgos. “Las cifras son estremecedoras y vuelven a poner sobre el tapete el descontrol existente en el uso de agroquímicos, tantas veces reiterado y de confusa situación reglamentaria. Aunque el ejemplo es de una ciudad paraguaya limítrofe con la Argentina, cabe perfectamente a nuestro país, donde a mediados de este año hubo serias denuncias respecto a la fumigación aérea y los efectos sobre los guías banderilleros, que muy a menudo son niños. Se sabe, por otra parte, que se venden agroquímicos muy nocivos y que existe una falta de reglamentación sobre las actividades fumigatorias, sean terrestres o aéreas. En nuestra provincia el área de Ecología se ha visto a menudo enfrentada con situaciones potencialmente peligrosas y difíciles de resolver. Cuarenta años atrás la norteamericana Rachel Carson sacudió al mundo científico de su época con un libro -Primavera silenciosa- que advertía sobre los peligros que implicaba el descontrol en la materia. Y precisó: “No digo que nunca deben usarse insecticidas químicos. Digo que hemos puesto indiscriminadamente sustancias químicas biológicamente potentes en las manos de personas que en gran parte o en su totalidad son ignorantes del daño que estas sustancias pueden causar”.