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Maraschini y la pasión por el periodismo

TRIBUNA DEL LECTOR

Señor Director:
Frente a Omar Aníbal Maraschini no hacía falta ser mago para descifrar que la pasión periodística estaba en su ADN.
Por ello, el haber evocado su persona, por parte de Saúl Santesteban, periodista y exdirector de LA ARENA, en el pasado aniversario del rotativo, nos llevó a recordar al «Gringo» y rememorar pasajes vividos desde fines de la década del ’50, del siglo pasado.
Pocas veces se da el caso de que un periodista sea sinónimo del diario en el cual escribe. Con el tiempo se fue consolidando su figura y comenzó a trasmitirse a diversas generaciones.
Comencé a frecuentarlo y a escribir algunas notas, a título de colaboración, sobre diversa temática que Omar se encargaba de que vieran la luz. A partir de septiembre de 1963, nuestro último año en La Plata , ya aparecían con nombre y apellido. La primera columna estuvo referida a un tema específicamente jurídico-técnico: «Nueva legislación sobre cheques, su sentido práctico». A lo largo de nuestro existir se estima que LA ARENA ha publicado más de un centenar de columnas. Por otra parte, es imposible no memorar las reuniones con honorables corresponsales de diarios capitalinos, como Ernesto García Córdoba (Clarín ), Luis Scovenna (La Prensa), Eduardo Insausti (La Nación), etcétera, en las cuales la presencia de Maraschini era trascendente.
Va de suyo que Omar era el «hacedor» del periódico socialista «Germinal», que junto a «Renovación» (UCR) y «Renuevo» (PP), supieron ser tribunas de ideologías políticas partidarias en aquellos tiempos.
El «Gringo» partió de este mundo terrenal, en forma repentina y precipitada. Nadie lo imaginaba así. Si bien era polemista y dinámico, no dejaba de ser periodista y maestro, excelente escritor, buen expositor tanto en tarimas académicas y atriles, como en actos de esquinas políticas partidarias, donde hacía gala de excelente oratoria; estudioso de los más diversos temas, especialmente vinculados a los recursos naturales y a los legítimos derechos de La Pampa. Combatiente tenaz de la corrupción y corruptelas, las que denunciaba sin que le temblara el pulso. Desde aquella trinchera o pequeña tribuna que fuera «Los Mil Ojos de LA ARENA», describía las conductas inmorales o que no se ajustaban a derecho y ametrallaba a los responsables. Era más temida esa columna que una auditoría o investigación proyectada.
No obstante el tiempo transcurrido, conductas como las de Omar Maraschini llenan la vida de los hombres probos. Llenan el alma.

Pedro Álvarez Bustos.
Ex Fiscal de Estado.