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Marcando las diferencias

Los discursos del primero de marzo en La Pampa estuvieron marcados por un denominador común: mostrar gestión, reivindicar al Estado como un actor crucial y presentar la lucha contra la pandemia de Covid-19 como un esfuerzo de coordinación entre los niveles nacional, provincial y municipal. Tanto el gobernador de la provincia como el jefe comunal de la capital pampeana no ocultaron sus raíces partidarias en tren de situar en el centro de la escena el rol de lo público.
Se desconoce si fue o no deliberado pero ambas intervenciones, tanto la que tuvo lugar ante la Cámara de Diputados como la que transcurrió frente al Concejo Deliberante santarroseño, marcaron diferencias claras frente al mayor espacio político opositor integrado por la alianza que aglutina a radicales, macristas, carriotistas y algunos espacios provinciales que tienen el corazón desplazado hacia la derecha.
Bajo esa mirada la obra pública ocupa un papel central a viarias puntas. Es un fuerte dinamizador de muchas ramas de la actividad económica, genera puestos de trabajo y, además, se puede mostrar físicamente ante los ojos de la comunidad. Este último aspecto no es menor porque además de exhibir el grado de dinamismo que imprime a su gestión un gobernante aporta un elemento de peso en la lucha político-ideológica.
El cuatrienio macrista fue muy magro en obra pública en general y en construcción de viviendas en particular a nivel provincial. En la capital pampeana sucedió algo parecido, no solo porque entre las prioridades del cuatrienio de Cambiemos no figuraba la obra pública sino porque, además, quedó en la nada la promesa de asistir a la ciudad con un plan director y un programa de obras de saneamiento que brillaron por su ausencia. Pero en honor a la verdad debe señalarse que la quietud en materia de obras en Santa Rosa lleva décadas y con administraciones de cuño peronista o radical. Por tal razón sobresale hoy la actual gestión que está llevando a cabo -merced a un acuerdo con el gobierno provincial- un conjunto de trabajos tan postergados como necesarios en materia de reparación y mantenimiento de la infraestructura urbana.
Los anuncios más importantes que realizaron el gobernador y el intendente, cada uno en su ámbito, corroboran estos conceptos. El primero adelantó, entre otras iniciativas, la construcción de un hospital en La Adela con nivel de complejidad cuatro, enfatizó la fuerte apuesta a desarrollar la industria bodeguera en la ribera del río Colorado y reivindicó el rol del Banco de La Pampa como motor financiero que contribuyó a paliar los efectos adversos de la pandemia. El segundo destacó el nuevo sistema de tratamiento de los residuos urbanos, citó la estatización del servicio de transporte público y la continuidad de las tareas de reparación tan postergadas. En uno y otro listado sobresale nítidamente el papel rector del Estado.
Aún con los cambios de vientos políticos que han barrido al país, La Pampa ha logrado mantener, a grandes rasgos, continuidades dignas de destacar. La fuerte presencia del Estado ha sido una de ellas, lo cual le ha posibilitado a la provincia aprovechar mejor los años de bonanza y atemperar los huracanes neoliberales.