Más endeudamiento, más dependencia

EL FMI MANEJA LA POLITICA ECONOMICA

El nuevo acuerdo con el FMI busca frenar la inflación con emisión cero, un método ya probado y que fracasó
en muchos países del mundo, incluído Estados Unidos.
Rodolfo K. Gutiérrez
Luego de varios días de incertidumbre y el cuarto paro general contundente, el ministro argentino de Hacienda, Nicolás Dujovne, acompañado por Christine Lagarde, titular del Fondo Monetario Internacional, confirmó un nuevo acuerdo, que contempla mayores desembolsos. Desde Nueva York Dujovne precisó que el monto del préstamo se aumentó en 7.100 mil millones de dólares y que se incrementarán los desembolsos para lo que resta de este año y 2019.
El segundo acuerdo con el FMI en menos de tres meses, se concretó tras las corridas cambiarias que llevaron la cotización del dólar a un máximo histórico de 42 pesos. La corrida se llevó casi 15.000 millones de dólares, el total del primer tramo del préstamo acordado con el FMI en junio pasado, en un vano intento por frenar la devaluación.
Quien estuvo al frente de la intervención en los mercados fue el expresidente del Banco Central Luis “Toto” Caputo, quien renunció el lunes tras apenas tres meses de gestión, en medio del cierre de las negociaciones con el FMI. El flamante presidente del Banco Central, Guido Sandleris, anunció que la entidad no participará en el mercado cambiario mientras la divisa fluctúe entre 34 pesos (de piso) y 44 pesos (de techo). Si supera ese valor, el BCRA limitará su intervención a 150 millones de dólares por día, sin importar el valor que alcance el dólar.

Monetarismo extremo.
En el hipotético caso en que funcione la teoría, se alcanzaría una situación de equilibrio para el dólar y la inflación, pero con consecuencias sociales, en materia de recesión y caída de capacidad de demanda de los sectores de ingresos fijos (asalariados), impredecibles. Sandleris anunció que para combatir la inflación se dispondrá “una tasa de crecimiento cero de la base monetaria”desde ahora hasta junio de 2019, una medida de concepción monetarista extrema que podría provocar una caída de magnitud impredecible en el nivel de actividad, agrega.
Tampoco habrá un techo explícito al nivel de las tasas de interés, que se definirán a diario por el nivel de las Leliq (letras de liquidez), instrumento por el cual el Banco Central retribuye a los bancos por colocaciones a siete días. Ambas medidas, acordadas y respaldadas por el FMI y de carácter ortodoxo extremo, supondría que el dólar y las tasas suban sin límite al sólo efecto de frenar la megainflación. Al limitar el dinero en circulación, se espera que si suben los precios se reduzca la cantidad de operaciones que puedan concretarse, lo cual le pondría techo a la inflación. Y si los pesos en la plaza se fueran hacia la compra de dólares, podría subir su cotización pero hasta el límite de agotar los pesos disponibles.

Financial y Forbes.
El británico Financial Times advirtió que la crisis argentina se profundiza, mientras el presidente Mauricio Macri negociaba en Nueva York un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario para intentar restablecer la confianza de los mercados y frenar la corrida cambiaria. Sobre la coyuntura económica argentina, el Financial opinó que en los países con economías emergentes como la de Argentina, los inversores están “cada vez más preocupados” de que los gobiernos “sean incapaces de pagar miles de millones de la deuda en dólares, mientras la divisa continua subiendo”.
Lo cierto es que el FMI entrega los dólares pero no quiere que hagan con ellos cualquier cosa, como rifarlos diariamente con políticas erráticas de intervención en el mercado cambiario. El resultado fue demoledor: en apenas tres meses Caputo dilapidó casi la totalidad del primer desembolso del FMI por 15.000 millones de dólares. El dólar subió de 20 a 40 pesos y la tasa de interés fue elevada al 60 % anual, nivel que está haciendo colapsar a la economía real.
Al Fondo no le importa hasta dónde puede subir el tipo de cambio y por eso quiere limitar la venta de (sus) dólares en el mercado cambiario. Quiere que esos dólares sólo sirvan para garantizar el pago de los intereses y capital de la deuda.
También Forbes, una de las publicaciones de finanzas más influyentes del mundo capitalista, manifestó que “Argentina podría descarrilar tan rápido como el titular del Banco Central saltó del barco” y aseguró que para los mercados el motivo de la salida de Caputo fue salvarse del “Buenos Aires Titanic”. “El barco se está hundiendo”, afirmó.

Mientras, el presupuesto.
El presupuesto nacional de 2019 refleja la concepción del gobierno neoliberal, que este año 2018 aplicó un ajuste del gasto sin ton ni son, pero todo ello va a ser peor en el año 2019, sin miramiento ni escrúpulo de ningún tipo. Afirma Macri que están dispuestos a adoptar todas las medidas necesarias para asegurar el pago a los acreedores, que en gran parte surgieron por el feroz endeudamiento de este gobierno que lo hizo para financiar el déficit fiscal que a su vez originó por su impericia y por haber reducido el gravamen a los sectores de mayores ingresos.
Pero por más que dejen de cumplir con funciones básicas del Estado y que sigan echando empleados públicos, no pueden garantizar, por más apoyo y nuevas deudas del FMI, que el desproporcionado vencimiento de capital de deuda sea renovado en su mayor parte, por la simple razón que nadie presta a un país que no tiene solvencia económica y que con sus medidas de ajuste endurece el proceso recesivo y con ello, disminuye la recaudación de impuestos internos.
Por más que parezca que pueden ofrecer títulos que pagan tasas astronómicas al mercado, se los van a tomar a plazos menores de seis meses, cuando teóricamente siguen en el gobierno, pero el desprestigio y la muestra palpable de ingobernabilidad se agiganta día tras día y no existen pulmotores que duren toda la vida. (Extractado de Rebelión. CLAE).