domingo, 27 septiembre 2020
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¿Matarán otro río en suelo mendocino?

El agua viene protagonizando la agenda política en este verano de vientos agobiantes y lluvias magras. A la escasez de este recurso imprescindible para la vida y el desarrollo económico de los pueblos se le añaden decisiones gubernamentales que en nada contribuyen a mejorar el preocupante cuadro de sequía que afecta tanto a las praderas del este como a los ríos del sur y el oeste.
La Pampa, con un río robado y otro languideciente, viene alzando su voz ante la contumacia mendocina que actuó y sigue actuando con indiferencia hacia las necesidades de quienes viven fuera de sus límites provinciales, ante las provincias que integran el comité de cuenca del Colorado y con su indolencia convalidan la política cuyana de hechos consumados y ante Nación para que deje de ser cómplice de este atentado contra la salud del ambiente que además condena a los ribereños del río a la zozobra.
A pesar de librar una batalla tan desigual comienzan a verse resultados alentadores. El gobierno de Río Negro comenzó a acompañar a su par pampeano en los -más que justificados- reclamos, en tanto en el sur bonaerense empiezan a darse cuenta de que la dramática bajante del Colorado puede ser la antesala de algo peor si Mendoza construye Portezuelo del Viento y maneja sus compuertas. Cuesta aceptar tamaña tardanza en reaccionar entre quienes poseen, por lejos, la mayor área bajo riego de la cuenca y hasta ahora prefirieron callar -y otorgar- frente a un panorama tan sombrío.
También en las últimas horas llegaron buenas noticias de Neuquén, provincia que hasta el momento venía observando con indiferencia este problema y se abstenía de actuar porque involucraba a un área marginal de su territorio. Ahora es Rincón de los Sauces la comunidad que comienza a despertar a través de la movilización de sus pobladores que se autoconvocaron para levantar la voz y exigirle al gobernador de su provincia que «haga algo». Si bien es una zona cuya economía depende básicamente de la explotación petrolera antes que del uso del río, la conciencia ambiental empieza a aflorar. Los habitantes de esa localidad comienzan ahora a transitar los mismos pasos que antes dieron las poblaciones ribereñas rionegrinas, y se suman también al reclamo ante lo que consideran una amenaza cierta contra el río que pasa por su comarca.
Por otro lado, la alerta que lanzó la municipalidad de 25 de Mayo es una clara demostración de los graves problemas que ocasiona esta dramática bajante del Colorado que es la más grave del último siglo según lo revela la serie estadística de sus caudales. El embalse de Casa de Piedra es otro testigo fiel de la pronunciada caída de los volúmenes de agua que transporta el cauce.
El nuevo amparo que presentará La Pampa ante la Suprema Corte y el pedido para que un pampeano presida el Coirco son renovados intentos para frenar este desastre. Pero si la política no reacciona ni actúa conforme a la gravedad de este cuadro es probable que hoy estemos observando los últimos años de vida de un río. Los pampeanos sabemos muy bien de qué se trata porque no va a ser el primer río que matan en suelo mendocino.