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Mendoza y su idea fija

El proyecto de ley que ingresó en la Legislatura de Mendoza para declarar «prioritario» el trasvase de aguas del río Grande al Atuel no hace otra cosa que confirmar el papel central de ese objetivo para la provincia cuyana a pesar de haberlo desmentido reiteradamente en el seno del Coirco. En ese ámbito institucional Mendoza siempre escondió sus cartas y hasta llegó a expresar que la principal finalidad de Portezuelo del Viento era la generación de energía eléctrica. La Pampa desbarató esa falacia cuando, con un estudio de reconocidos especialistas, demostró que la represa nunca podrá generar los 210 megavatios invocados sino apenas 70, es decir, un tercio de aquel monto.
Esta nueva ofensiva, esta vez en el Poder Legislativo, tiene lugar cuando el río Colorado atraviesa su mayor bajante desde que se tiene medición sistemática de sus caudales. En diciembre se conoció que la Secretaría de Política Hídrica de Nación previó para el período octubre 2019-septiembre 2020 un caudal medio de 67 metros cúbicos por segundo, es decir, menos de la mitad de los valores históricos registrados.
Casa de Piedra es testigo fiel de esta dramática bajante al mostrar hoy el menor nivel desde su puesta en funcionamiento. En tanto los pueblos ribereños del Colorado se han convertido en actores protagónicos al lanzar nuevas voces de alarma que delatan la gran preocupación que existe por la suerte del río. Con sus continuas movilizaciones vienen mostrando que en las provincias de La Pampa, Río Negro y ahora también Neuquén y Buenos Aires, es decir en todas menos Mendoza, el futuro -y el presente- del curso fluvial está en la conciencia de todos.
Hoy el Colorado es otro río. Y no se trata de una metáfora poética sino de una abrumadora realidad. Cada día se suman más opiniones de especialistas que advierten sobre la necesidad de reformular de cuajo el estudio original del MIT que determinó las prioridades, las obras y la magnitud de la distribución de caudales entre las provincias de la cuenca tal como quedó plasmado en la firma del Tratado en 1976.
Por otra parte -y no menos importante- en este gran debate que se viene desarrollando sobre todas las implicancias de carácter ambiental, económico, político, geoestratégico, etc. del embalse de Portezuelo del Viento nunca se menciona, ni siquiera tangencialmente, el trasvase del río Negro al Colorado. Esta obra, de acuerdo a la letra del Tratado, debería llevarse a cabo simultáneamente con aquella represa sobre el río Grande que tanto desvela a Mendoza con el objetivo lógico de reponer los caudales que, eventualmente, se le extraigan al Colorado en su alta cuenca.
A partir del 10 de diciembre del año pasado quedó reconfigurado el mapa político de la región. Los cambios de color partidario en el gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires no son hechos menores y así quedó demostrado en los últimos días con la designación de un pampeano como delegado de Nación en el Coirco y el renovado interés sobre este tema mostrado por el gobierno bonaerense.
¿Fue lo ocurrido en Mendoza otra de sus argucias para posicionarse ante el nuevo escenario político? En marzo se sabrá, cuando tenga lugar la próxima reunión en el comité de cuenca.