Mercado educativo y un jefe policial: hechos relacionados

Señor Director:
Leo todo lo que cae bajo mis ojos. Desde siempre. Desde que aprendí a entender esa cosa tan prodigiosa que es el lenguaje, la escritura.
Esta introducción no está pensaba para explicar los fundamentos de lo que digo, sino porque habitualmente inicio mis comentarios contando que “he leído” tal o cual cosa, que me place compartir con el lector. Ahora se trata de lecturas que, si bien se refieren a temas distintos, tienen la relación que le da su referencia a acontecimientos políticos de estos días.
El primer caso está relacionado con el jefe de policía bonaerense, Pablo Bressi, de quien la diputada Elisa Carrió ha denunciado que “es cómplice del narcotráfico”. Aunque algunos comentaristas entienden que este dicho está enmarcado en una lucha por encabezar las candidaturas a senadores por esa provincia (en 2017), la acusación sorprende porque no ha habido defensa pública del personaje por el gobierno bonaerense, que viene repitiendo su preocupación por el narcotráfico y mantiene a Bressi en el cargo. Otro diputado, Felipe Solá, ex gobernador de esa provincia, acaba de manifestar que el secretario de Seguridad bonaerense, Ritondo, le dijo que el nombramiento de Bressi como jefe de policía provincial respondió a “una exigencia” de la DEA (la DEA es la agencia antinarco del gobierno de los Estados Unidos y no entiendo cómo puede “exigir” este tipo de decisiones). Felipe Solá fue más explícito, pues dijo haber tratado el tema con los funcionarios actuales de la provincia y que a uno de ellos le recomendó no efectuar esa designación porque si cree que los objetivos de la DEA son los mismos que tiene el gobierno de la provincia en relación con el problema de la droga, tal como se plantea en su jurisdicción, entonces “no entendiste nunca nada o sos un zonzo, elegí”. Se puede observar en esta respuesta: a) que Solá no reaccionó ante lo que sería una “exigencia” o “un pedido de la embajada, de la DEA” a un gobierno de una nación que está celebrando el segundo centenario de su independencia política; b) que, en cambio, se limitó a decirle que Bressi no debía ser designado “por sus vínculos con la DEA y porque tiene una sanción por un caso de cohecho”. Esto último sucedió durante su gobierno de la provincia y que entonces Bressi era subcomisario.
La segunda lectura que quiero mencionar es un artículo de Adriana Puiggrós sobre el momento de la educación pública en nuestro país, donde el gobierno nacional acaba de dar comienzo a lo que presenta como una reforma educativa. Sostiene esta educadora que Bill Gates encabeza desde USA esta reforma, “en pos del apetecible mercado de la educación”. Refiere que la educación, en los Estados Unidos, “alcanzó el segundo lugar en el mercado con cerca de dos billones de dólares en juego”. El negocio consiste en “vender exámenes estandarizados para docentes, alumnos y establecimientos educativos”. Agrega que la reforma que propician las compañías interesadas (entre ellas la de Bill Gates) procura que la modernización tecnológica quede en manos de las empresas de informática y que se establezcan aranceles para favorecer préstamos usurarios a las familias, se privatice la contratación de docentes y personal administrativo “con lógica empresarial” y bajar costos “o sea eliminar docentes… en lugar de maestros de carne y hueso, robots y paquetes de contenidos”. Cita el libro de la educadora norteamericana Diane Ravitch: “La vida y la muerte del gran sistema escolar estadounidense” y cuenta que la actual agitación docente en México y en Chile se debe a la voluntad de resistir tal “reforma”.
También leo que Hillary Clinton logró el apoyo de quien fuera su rival por la candidatura presidencial, a cambio de ciertas concesiones al progresismo, como que “la universidad esté al alcance de más personas”. O sea que el “modelo” USA no es, precisamente, a favor de las mayorías.
Atentamente:
Jotav

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