Muchas injusticias, demasiadas para ser casualidad o herencia

LA SEMANA POLÍTICA

Se observa una constante de demasiadas injusticias. Van desde pérdidas de empleos e ingresos, hasta un endeudamiento atroz. Y desde Jujuy hasta Chubut, se afectan los DD HH con los casos de Sala y Maldonado.
EMILIO MARÍN – Mauricio Macri se esfuerza por maquillar la realidad y sólo lo consigue, muy parcialmente, con algún índice aislado. Por ejemplo, según el INDEC, el índice de pobreza del semestre habría registrado una leve disminución desde el 30,2 por ciento de la medición anterior hasta el 28,6 de la última.
Esa mejora es discutible por dos razones. Una, la indigencia es algo superior, llegando al 6,2 por ciento, pegando sobre 1.7 millones de argentinos sólo en conglomerados urbanos. En el país afecta a 2.4 millones de compatriotas.
La otra razón por la que no hay nada que festejar es que esa petit disminución de la pobreza no le quita dramatismo. En los conglomerados relevados son 7.8 millones de pobres y en el total nacional aumentan a 11.3 millones.
Es como si los argentinos estuvieran con la cabeza hundida bajo el agua a 5.000 metros de profundidad y de pronto se los convocara a festejar que ahora están a 4.950.
Por otro lado, hay que interpretar el puntito de menos que mide el desempleo, según el instituto que dirige Jorge Todesca. La pérdida de puestos de trabajo relativamente mejor remunerados, en la industria manufacturera, se ha visto compensados -pero no tanto- por puestos precarios o de rubros con salarios inferiores. De allí que esa supuesta mejoría estadística no se haya traducido en un aumento del consumo y las ventas.
Antes de agotar este muestrario de números, para no aburrir al lector, hay que subrayar que sigue aumentando la desigualdad, típico en los gobiernos de los ricos, para los ricos y por los ricos. Lo que corresponde al 10 por ciento de ingresos más bajos es superado en casi veinte veces (19.6 para ser exactos) por lo del decil de ingresos más altos, en el segundo trimestre del año en curso.
Esa diferencia era de 16.3 veces en igual período de 2015, cuando gobernaba Cristina Fernández de Kirchner. Ese no era el paraíso, como idealizan sus seguidores más cerrados, pero era mucho mejor por su gestión y resultados que la administración de los CEOs.

Más deuda.
No es que el gobierno anterior hubiera “desendeudado” al país. La deuda en dólares a fines del último año de Cristina ascendía a 240.665 millones (53,5% del PBI). El punto es que el macrismo viene endeudando a la Argentina en forma alocada, por lo que a fines del presente año la deuda será de de 317.000 millones (58,7 del PBI), sin tener en cuenta las deudas de las provincias y el Banco Central.
El presupuesto presentado por Nicolás Dujovne y Luis Caputo en Diputados revela que las partidas con más aumentos son las destinadas a pagar deuda. Al menos 2 puntos del PBI será dilapidado para afrontar el pago de los intereses: 13.400 millones de dólares.
Se estima que en lo que va del gobierno macrista el endeudamiento externo ha rozado 100.000 millones de dólares. Y vale la aclaración ya hecha: no es que el gobierno kirchnerista hubiera solucionado el endeudamiento, pero con el “mejor equipo de los últimos 50 años” estamos perdiendo por goleada con los bancos y acreedores externos.
De ese modo, al aplicar ajustes para pagar esos vencimientos de deuda, las condiciones de vida de las mayorías van a empeorar. Será imposible que el INDEC pueda disimular esos hechos, que siempre son tozudos.
En ese futuro poco venturoso se inscribe la decisión que se adoptó a instancias del ex CEO de Shell devenido en ministro de Energía, Juan J. Aranguren, de liberar el precio de los combustibles a partir de hoy. Los cálculos más conservadores estiman que aumentará el 6 por ciento y otros dicen el 10. Ambos coinciden en que tal trepada será después del 22 de octubre, tomando a los argentinos de tontos: que voten con una sensación y luego reciban un directo al hígado. Esos aumentos no impactan sólo en el bolsillo del automovilista sino en el índice general de precios de todo lo transportado.
Esos negocios de las petroleras no implican alivio para sus trabajadores. Tecpetrol-Techint, confirmó el despido de 100 de sus agentes en el Golfo de San Jorge.

Gran injusticia.
Cambiando de plano, pero no de injusticia, fue muy grave la decisión de la Cámara Federal de Jujuy, conocida el viernes, de fallar según había dictaminado el fiscal Diego Dussel -en rigor el gobernador Gerardo Morales-, ordenando que Milagro Sala volviera al penal de Alto Comedero.
Dussel consideró que las resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -que había reclamado la libertad de la líder de la Tupac Amaru o bien su detención domiciliaria- no son obligatorias para el Estado argentino. Y como si no fuera suficiente semejante desconocimiento de tratados internacionales a los que el país ha adherido, el fiscal afirmó que no estaba probado que la vida de Sala corriera riesgo en la cárcel.
El CELS de Horacio Verbitsky denunció la grave situación ante la CIDH. Y la defensa de Sala apeló la decisión de la Cámara, por lo que su traslado a la penitenciaría no se hizo efectivo, aunque no pueda descartarse visto el nivel de injerencia del gobernador en una justicia sumisa.
Para Morales no es suficiente tenerla a Milagro encerrada en La Ciénaga, rodeada por 20 gendarmes, con varias cámaras y anillo policial con requisa a quienes ingresan de visita y la obligación de salir al balcón tres veces al día para ser visualizada por los gendarmes. A éstos y al mandatario les pega en las gónadas que la presa, al salir al control, pregunte: “¿Dónde está Santiago Maldonado?”.
Es que más allá de la propaganda oficialista nacional de una recompensa de 2 millones de pesos por datos sobre el paradero del joven, la Gendarmería es la sospechosa principal.

Nuevo juez.
En aquella desaparición forzada, lo positivo es que la causa tiene nuevo juez en Gustavo Lleral, luego que el impresentable y cómplice Guido Otranto fuera recusado y apartado por la Cámara Federal.
Ese dato alentador tiene su contra, que es el paso de los días y la demora de Otranto y la fiscal Silvina Ávila en investigar a los gendarmes en su conducta represiva del 1 de agosto en el ingreso no autorizado al Pu Lof en Resistencia Cushamen.
Haber orientado la pesquisa hacia las víctimas -o sea Maldonado y los mapuches- fue una conducta criminal de Otranto, con la pérdida de datos e información.
No sólo se borraron huellas con el lavado de los vehículos de Gendarmería, según instrucciones de sus jefes tras órdenes de Pablo Noceti, del ministerio de Seguridad. Pueden haberse borrado datos de los celulares de los uniformados, de los que no se ha investigado su geolocalización, para saber dónde estaba cada uno de los gendarmes ese mediodía en que llegaron hasta el río Chubut en persecución de los mapuches y el joven solidario.
Pese a tanta conducta reprochable del juzgado y fiscalía de Esquel, en el expediente hay bastante material que complica a los gendarmes, a sus jefes y Noceti. Ojalá el flamante magistrado llegado desde Rawson pueda reencauzar la investigación, haciendo foco en la Gendarmería y no en las víctimas.
La gente es buena, pero controlada es mejor. Con ese punto de vista es que hoy a las 17 horas, en la Plaza de Mayo y otras plazas del país, la familia de Maldonado y un espectro muy amplio de organismos de DD HH han convocado a actos demandando la aparición con vida de Santiago, al cumplirse dos meses de su desaparición.
El presidente dijo que estaban trabajando mucho por esta causa. Falso. Trabajaron para entorpecerla. Y la mejor demostración es que hoy en la plaza no estarán Bullrich, Noceti ni Elisa Carrió. Macri es un faltador serial a todo lo que tenga que ver con los Derechos Humanos.

Dos campañas.
Ya se ingresó en la campaña electoral, aunque quizás sea acertado decir que -luego de las PASO de agosto- aquella nunca se interrumpió.
En las próximas semanas cada fuerza irá aguzando su ingenio para cumplir con determinado libreto que sus cabezas políticas diseñaron hace tiempo.
El cronista observa dos actitudes distintas, en el contraste de Unidad Ciudadana y el PRO-Cambiemos.
La primera ha decidido realizar actos políticos con más o menos gente, como cuando CFK fue a Ensenada a reunirse con jóvenes por el Día de la Primavera. Y, completando la faena, la expresidenta está recorriendo los canales de televisión y radios, dialogando con conductores buenos, regulares y malísimos. En esa última categoría se incluye a Chiche Geblung, de Crónica, ex director de “Gente”, vocero de la dictadura, con quien ella departió amablemente.
La coalición macrista no tiene cosas positivas para mostrar y apela a golpes bajos, como agitar causas judiciales que puedan salpicar al kirchnerismo. De allí la insidiosa campaña contra Julio de Vido a propósito del juicio por la tragedia de Once, el alevoso intento de reenviar a Sala a la cárcel y la pomposa detención del enriquecido burócrata sindical “Pata” Medina en La Plata, que no era K.
No está mal que De Vido rinda cuentas de lo actuado en Once. Y está muy bien que Medina vaya preso, a diferencia de Sala, quien debería esperar sus juicios en libertad.
Lo que está mal es que el gobierno de MM entretenga al electorado con una demagogia anticorrupción. Suena a la historia del ladrón, gritando “al ladrón”.