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Muchas listas y ni una sola propuesta

PENSAMIENTOS AISLADOS

POR DANIEL ESPOSITO

Cerró en la semana el plazo para la inscripción de listas para la renovación de representantes en el Congreso de la Nación y todo terminó como se esperaba. Unidad en el oficialismo y una larga lista de candidatos en la oposición. «Para eso están las elecciones internas» puede argumentar más de uno y no le faltará razón. El problema es que por ahora hay muchas listas, pero no se escuchó ni una sola propuesta.
Claro que hay que tener en cuenta que recién acaban de terminar con las formalidades de las presentaciones y antes de eso usaron todo el tiempo posible, hasta el último minuto, para jugar el juego que parece que más les gusta: la «rosca política», que incluye negociaciones, chicanas, zancadillas, traiciones y demás.
Esta vez se sumó al juego de los políticos opositores el dedo interventor de las máximas autoridades partidarias. Novedoso, pero no llamativo, si se tiene en cuenta que esa decisión autoritaria vino de la mano de una ex ministra adicta a las imposiciones. Es la misma que no dudó en defender el gatillo fácil y que denunció negociados que nunca pudo probar y por los que ahora enfrentar una demanda judicial del presidente de la Nación, por citar apenas algunos ejemplos de su trayectoria. Nada que asombre, si esta señora además fue capaz de ponerse poncho y sombrero para subirse a un caballo y encabezar una marcha del «campo» contra el gobierno nacional.

Un logro a medias.

En este caso puntual, desde esa conducción centralizada que dice respetar el republicanismo y en consecuencia las expresiones internas partidarias, se decidió una intervención hacia la agrupación provincial con el único objetivo de conseguir y garantizar la presentación de una lista con candidatos del agrado de las autoridades nacionales del partido.
Y lo lograron, afectando inclusive la vida interna de sus aliados políticos, con los que tienen que competir. Así fue como consiguieron armar una lista «cruzada» con macristas y radicales, todos ellos en algo que llamativamente si sigue denominando «Juntos por el Cambio».
Conseguido el objetivo, «normalizado» el partido, dejaron sin efecto la intervención de dirigentes nacionales en tiempo récord y se marcharon. El tiempo y las urnas dirán si lo que hicieron fue lo correcto. De todos modos, el objetivo se consiguió a medias, porque la idea era no solo poner al candidato preferido sino también conseguir que fuera el postulante de la unidad opositora. Lograron imponerlo y anotarlo en una lista, pero deberá competir con cuatro más, que tampoco consiguieron acuerdo para ver quién se queda con la boleta que llegará al cuarto oscuro en la elección definitiva, la de noviembre, luego de las primarias del 12 de septiembre.

Un pasado en contra.

Hasta ahora, esto es todo lo que se pudo observar de los candidatos. Acusaciones, declaraciones altisonantes, pugnas varias, idas y vueltas. Lo que todavía no se vio ni escuchó es el listado de propuestas, es decir, para qué quieren ir al Congreso. Quizá se estén reservando para los próximos días, como nuevo paso para la campaña. Igual, la tarea parece casi más complicada que la negociación por las candidaturas. Es que con los antecedentes que tienen sobre sus espaldas, se sabe que tendrán que ser muy creativos, porque hay variados temas en los que se les va a complicar dar debates o plantear nuevos rumbos. En economía, en salud, en educación, en trabajo o en vivienda, por citar algunos ejemplos de los puntos más recurrentes que preocupan al electorado, tienen un pasado reciente que les juega muy en contra. Será interesante ver cómo se las arreglan en el campo de las ideas, y sobre todo, más interesante aún, será ver si la gente vuelve a creer en ellos y los vota.
Pueda ser que, con el cambio de mes, agosto se transforme en el mes de las ideas para estos dirigentes con tantas ganas de llegar al Congreso para representar al pueblo de La Pampa. Ojalá que así sea, porque hasta ahora solamente hicieron recordar a ese viejo poema de Baldomero Fernández Moreno que hablaba de «setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor». En este caso, suena a «cinco listas hay en esta interna opositora, cinco listas y ni una sola propuesta».