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Muy lejos de las promesas macristas de 2015

LA INFLACION Y LA POBREZA, EN AUMENTO

La imagen del presidente Mauricio Macri sigue bajando en picada y está directamente relacionada con el aumento de la pobreza y una crisis económica que afecta a la mayoría de la población.
IRINA SANTESTEBAN
En diciembre de 2018 el Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina, indicaba que la pobreza en Argentina alcanzaba ya al 33,6% de la población: 13,6 millones de compatriotas.
El presidente que asumió prometiendo «pobreza cero» y afirmando que la inflación «no iba a ser una preocupación» de su gobierno, hoy no puede disminuir esos índices. Por el contrario, van en aumento.
La inflación, que en 2018 trepó al 47,6%, el más alto desde 2004, sigue erosionando salarios, jubilaciones y planes sociales, afectando no sólo a trabajadores, jubilados y desocupados, sino también a pequeños y medianos comerciantes. Grandes empresas como la Coca Cola han iniciado procedimiento preventivo de crisis. Otro gigante, Fate, quiere despedir a 430 trabajadores de un total de 1.600.
La pobreza es el lado más doloroso de la crisis, que golpea con mayor crudeza a los niños, niñas y adolescentes: casi el 51% de los menores de 17 años son pobres, y más del 10%, indigentes.
En medio de estas cifras del espanto, la gobernadora bonaerense, cuyo distrito concentra el 43% de la población del país, y con un 45% de ella por debajo de la línea de pobreza, salió a hacer campaña con la clásica visita «a los pobres» que tan buenos resultados le dio en elecciones pasadas.
Vidal se dejó ver en un barrio muy humilde del conurbano, conversando con una «vecina», que hablaba bastante bien de su gobierno. Era Patricia Erazo, quien ya había sido protagonista de otros spots publicitarios de Cambiemos con el dirigente de la juventud del PRO, Piter Robledo, y la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley. ¡Hasta había sido oradora en un acto de Cambiemos!

Leña a los docentes.
La gobernadora está obsesionada con los docentes, porque la «molestan» con su incesante reclamo de salarios y condiciones dignas de trabajo. Para Vidal, criticar a Roberto Baradel y la militancia docente se ha convertido en un ejercicio con el que intenta dividir a las familias de los niños, en particular de las escuelas públicas, por los supuestos días perdidos por las medidas de acción gremial a las que tienen que recurrir. Sin embargo, muchos días de clase se han perdido por cierres de escuelas cuyas condiciones edilicias representan un peligro para niños y niñas.
Intentando explotar el costado emocional de algunos sectores, se esfuerza en reafirmar que la educación es una «vocación» (como si debieran trabajar gratis) y en todo lo que su gobierno invirtió en las escuelas de la provincia. La realidad la contradice como la inflación y la pobreza al presidente Macri: el estado de las escuelas bonaerenses es calamitoso, tal como quedó demostrado el año pasado en Moreno, cuando una directora y un auxiliar murieron por la explosión de una garrafa de gas, cuando preparaban el desayuno para los chicos.

Mucho circo y nada de pan.
Como un clásico que se repite desde hace 3 años, cada vez que los índices «miden» desfavorablemente, el gobierno acude al circo mediático y judicial. Así, el lunes pasado, el juez Claudio Bonadio citó a la expresidenta Cristina Fernández a ¡ocho indagatorias! Por otro lado, la Cámara Federal volvió a detener al dirigente social Luis D’Elía, completando una jornada que intentó distraer a la opinión pública de las verdaderas preocupaciones. Según las últimas encuestas, éstas son: la inflación, la incertidumbre ante la situación social y económica, los tarifazos y el aumento incesante de la presión tributaria (TN, 05/01/2019).

Jubilados en la miseria.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en un informe reciente, alertó sobre un creciente «retroceso y deterioro de las condiciones de vida de las personas mayores» a causa de la crisis económica.
Tomando datos del Indec, que marca que los mayores de 60 años son 6.983.377 (43% varones y 57% mujeres), advirtió el fuerte impacto inflacionario en los medicamentos esenciales, servicios y productos de consumo básico utilizados por los adultos mayores. Así, mientras en el período mayo/2015-diciembre/2018 los medicamentos aumentaron en promedio un 244,33%, los haberes lo hicieron sólo un 143,63%. Algunos medicamentos como los que previenen patologías cardiovasculares o respiratorias se incrementaron más del 540%.
Según la Confederación General de Jubilados, retirados, pensionados y adultos mayores del país, son más de mil los centros de jubilados que han cerrado sus puertas por los aumentos en las tarifas de luz, gas y agua. El informe de CEPA concluye que «los derechos humanos de los mayores son incumplidos de manera permanente y cada vez con mayor gravedad, dificultando cada día que pasa la satisfacción de las necesidades básicas y primarias, poniendo de manifiesto el incumplimiento de las obligaciones del Estado en este sentido».

Imagen en caída
La apretada síntesis explica el deterioro creciente de la imagen de Macri y su gobierno. El Presidente había pedido que lo juzgaran por su gestión, recién al tercer año, y ya entrando en el cuarto, la evaluación de la ciudadanía marca un rotundo aplazo.
Ayer un trabajador de la construcción abordó al presidente en una visita que su equipo de propaganda cubría como parte de la campaña. Ya no pueden ocultar la realidad, aunque sigan diciendo en los medios oficialistas y monopólicos que «lo peor ya pasó» o que «la inflación está bajando».
Ese relato no se lo cree nadie. Con la carne a 300 pesos, el gas que costará el doble que el año pasado (cuando ya los tarifazos golpearon duramente a los hogares), con fábricas y empresas que cierran (más de 6.000 en el último año) y despidos a granel, baja en el consumo de leche y otros alimentos imprescindibles, etc. el Presidente no puede esperar otra cosa que reproche y desaprobación, incluso de ese 51% que lo ungió hace más de 3 años.