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Muy lejos del enamoramiento

El plan de obras públicas para provincias patagónicas que lanzó el gobierno nacional tendrá en las mayores ciudades pampeanas un reflejo inmediato. En Santa Rosa la recuperación de los denominados «terrenos del ferrocarril» y la pavimentación de una arteria crucial para mejorar el tránsito con Toay, y en General Pico seis obras que beneficiarán a diversas áreas de esa comuna.
Hace unos días este diario informó acerca del ingreso al Tesoro provincial de la primera entrega de fondos que llegaron en virtud de un convenio firmado entre el gobernador pampeano y el ministro de Obras Públicas nacional. En este caso los recursos serán destinados a obras que se llevarán a cabo en varios municipios del interior.
Estos dos ejemplos que involucran a nuestra provincia pueden servirle a los pampeanos para apreciar que, dentro del incierto panorama que ha provocado el impacto de la pandemia de Covid-19 en Argentina y en todo el mundo, el Estado nacional está muy lejos de encontrarse paralizado y «enamorado» de la cuarentena como con insistencia pregonan la derecha opositora y sus medios de comunicación aliados.
Un ligero repaso permite apreciar, además, que nuestra provincia no tiene «coronita» y que los programas de obras públicas se están implementando en todo el territorio nacional. Muy lejos de lo que sucedía en el cuatrienio anterior cuando el gobierno de Mauricio Macri aplicaba con rigor el sistema del «látigo y la billetera» para beneficiar ostensiblemente a los gobiernos provinciales adictos y castigar a los que no practicaban la obediencia debida.
Solo en las últimas semanas se han lanzado no pocos planes de obras. Entre ellos puede citarse el Programa Nacional de Reactivación y Terminación de Viviendas destinado a concluir unidades habitacionales del Plan Nacional de Viviendas que están paralizadas, incluso desde 2017 cuando el gobierno de Cambiemos dejó sin efecto resoluciones del gobierno kirchnerista anterior. En junio se lanzó el plan «Clubes en obras» por el cual el Estado nacional subsidia el mejoramiento de la infraestructura deportiva de instituciones ubicadas en todo el país. En el mismo mes el Ministerio de Transportes presentó un programa para mejorar el sistema de tres líneas férreas del Gran Buenos Aires a fin de mejorar el servicio.
Son solo algunas menciones en un conjunto más amplio de iniciativas que está financiando el Estado con el propósito de generar puestos de trabajo y dinamizar una economía fuertemente castigada por la pandemia. Quizás la característica más importante de estas medidas es que llegarán a todo el territorio nacional con el fin de evitar la presencia de zonas privilegiadas y otras postergadas.
Muy poco, casi nada, de esta actividad del Estado está presente en los medios porteños, mucho más activos a la hora de boicotear la cuarentena o de oponerse al salvataje de una empresa como Vicentin con argumentos ladinos del tipo: «el gobierno avanza contra la propiedad privada». La derecha política y mediática, con su fanatismo anti estatal, pretende esconder que, aquí y en todo el mundo, es el Estado el que saca las castañas del fuego ante el desastre económico que provoca el avance del Covid-19.