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Ni el Amazonas les alcanza

La ocurrente respuesta de la delegación pampeana a su par mendocina en el seno de la CIAI está plenamente justificada. Ni siquiera el río más caudaloso del mundo, el Amazonas, bastaría para saciar la mezquindad supina que muestran nuestros «hermanos» cuyanos desde que decidieron, hace más de 70 años, cortar definitivamente el río Atuel y no dejar pasar ni un mínimo caudal para La Pampa.
Ni siquiera la reciente sentencia de la Corte Suprema de Justicia los llevó a cambiar de postura. El tribunal dictaminó que debe ingresar a nuestra provincia por el cauce del río un cupo mínimo de 3,2 metros cúbicos por segundo para empezar a recomponer el ambiente natural y humano degradado al extremo por la ausencia del agua.
En las deliberaciones de la última reunión de la Comisión del Atuel un informe presentado por la delegación pampeana motivó una áspera reacción de los mendocinos. El trabajo, elaborado por técnicos de la Universidad de La Pampa con datos proporcionados por los organismos hídricos de Mendoza, muestra que los embalses ubicados sobre el curso del Atuel siempre estuvieron en condiciones de erogar el caudal mínimo que hoy estableció la Corte. Aún en los llamados «años críticos» -los de mayor escasez de agua en la cuenca-, el cupo que debería llegar a nuestra provincia pudo haber sido aportado si se hubieran abierto las represas. Ante la contundencia de los datos la única respuesta que llegó fue el enojo y la descalificación, lo cual motivó, como se dijo, aquel contragolpe de los pampeanos: «por más que tengan el Amazonas, siempre les va a faltar agua».
Por estos días tanto el país como nuestra provincia se encuentran atravesados por varios debates que tienen al ambiente en el centro de la escena. Los grandes incendios que se propagan por buena parte del territorio argentino y la situación de los humedales acosados por el avance de las prácticas agropecuarias invasivas están presentes en los ámbitos políticos, legislativos y mediáticos nacionales. Entre nosotros, el avance en la Legislatura pampeana del tratamiento de dos proyectos cruciales como la ley de agroquímicos y la que promueve el desarrollo de la agroecología también contribuyen a poner en el foco de atención la cuestión ambiental. Por otro lado, el reciente hallazgo de centenares de bidones de productos fitosanitarios enterrados en cercanías de Vértiz y la sanción económica que le impuso el Estado provincial a la Fundación Campo Limpio por no cumplir con los plazos establecidos por la normativa vigente, tuvieron amplia repercusión mediática más allá de los límites de nuestra provincia.
El cuidado del ambiente, los avances de la legislación, la sensibilidad ciudadana frente a los abusos y descuidos del Estado y de particulares son hechos concretos en nuestros días. La reacción de la sociedad a través de incontables organizaciones que demandan que la sociedad humana empiece a vivir en un equilibrio sustentable con la naturaleza, comienzan a ser un freno ante los poderes fácticos.
El caso del río Atuel ha dejado en evidencia que el Estado mendocino atrasa el reloj de la historia. Y que sigue sosteniendo una postura indefendible. Ante la ausencia de razones, el único recurso que les queda es el enojo.