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Ni hablar de la soberanía

PUNTO DE VISTA

El embajador argentino en Gran Bretaña hizo referencia a las autoridades de las islas Malvinas de un modo en que las reconocía explícitamente como legítimas al referirse a “las máximas autoridades de las islas”. Semejante expresión bien puede interpretarse como un reconocimiento a la soberanía de Gran Bretaña sobre Malvinas en medio de la antigua disputa abierta entre el aquel país y la Argentina.
La torpeza debe considerarse dentro del marco de un tema altamente sensible a los argentinos y en un ámbito -el de la diplomacia- donde el sentido y cuidado de las palabras debe ser extremo. A la impericia del embajador debe sumársele que el gobierno nacional, muy sugestivamente, viene cediendo ante Inglaterra en lo que hace a las islas tanto en aspectos formales y simbólicos como de fondo, caso de la desaparición del mapa de las islas en billetes de moneda nacional o, mucho más grave, la firma de acuerdos de aprovechamientos marítimos abiertamente favorables a los europeos. Se llegó a hablar incluso de alguna cartografía en la que las Malvinas no figuraban o lo hacían lateralmente.

Expresión imprudente.
La medida de la conmoción que causó una expresión tan imprudente la da el hecho de que, al margen de los repudios generalizados, legisladores del oficialismo llegaron a pedir una interpelación al canciller, de quien depende el embajador.
Ante el bochorno, el gobierno buscó barrer bajo la alfombra y quitarle trascendencia. Algunos voceros llegaron a hablar de “oportunismo político” en relación a las merecidas críticas al diplomático. Esa singular defensa incluyó los vuelos y reconocimientos en las islas de familiares muertos en la guerra, una acción largamente reclamada por los ex combatientes y que ahora aquellos voceros pretenden como mérito del imprudente embajador y de la actividad privada.
Mientras tanto, y para que no queden dudas, la primer ministra Theresa May salió públicamente a afirmar que la cuestión de la soberanía “no está en debate”. Y a pesar de la contundencia de la declaración sobre el fondo del conflicto, el gobierno sigue avanzando en acuerdos bilaterales, complaciente ante el ocupante de nuestro territorio nacional insular. (José Verdum).