Nisman: se cae la operación del “crimen”

La Cámara de Casación porteña fue contundente al señalar que no hay ningún motivo para que la investigación de la muerte de Alberto Nisman pasara a la justicia federal. Se cayó así otra gigantesca operación mediático-político-judicial que sin el aporte de una sola prueba pretendió hacerle creer a todo un país que el fiscal había sido “asesinado” en su departamento; y que el gobierno anterior estuvo directamente involucrado en ese presunto crimen. Los grandes medios hegemónicos, firmes aliados del macrismo, pusieron en lugares apenas visibles esta noticia, con lo cual no hicieron más que desnudar su falta de ecuanimidad a la hora de informar y opinar sobre el tema.
El tribunal se mostró muy severo con la jueza Fabiana Palmaghini y la Sala IV de la Cámara del Crimen quienes se habían manifestado en favor de la intervención de la justicia federal al dar por cierta la intervención de terceros en la muerte de Nisman. Casación sostuvo que el planteo de “homicidio” es apenas una “conjetura” sin evidencia probatoria, que los tribunales inferiores fueron “arbitrarios” y que cometieron no pocas “contradicciones” en sus resoluciones. No hay “ninguna definición” sobre el hecho investigado, “ninguna hipótesis definida” ni “datos básicos certeros”, Los jueces se permitieron señalar que el envío de la causa al fuero federal fue un “capricho” porque los razonamientos empleados para respaldar esa medida resultaron “autocontradictorios” y “sin justificación”. Con Palmaghini fueron particularmente duros al advertirle que se dejó embaucar por las afirmaciones “contradictorias” del espía Jaime Stiuso, quien declaró dos veces desdiciéndose y sin ningún aporte de pruebas.
Esta sentencia le pone punto final al enloquecido debate público, acicateado por los grupos mediáticos aliados del macrismo que hicieron de él un arma para disparar munición gruesa contra el gobierno anterior, alimentando las teorías más descabelladas y concediendo generosos espacios a los exponentes del antikirchnerismo más visceral.
Dentro del propio Poder Judicial jugó sus fichas un movimiento de jueces y fiscales que buscaron sacar partido de la muerte de Nisman. La marcha organizada por varios de ellos quedó ahora -con esta sentencia de Casación- como lo que realmente fue: una operación publicitada hasta el paroxismo destinada a culpabilizar al gobierno anterior por esa muerte. La ex esposa del fiscal y jueza federal, fue otra de las piezas clave que operó con el respaldo de buena parte de la estructura judicial en esa desvergonzada maquinación.
Pero también hubo -y hay- otros actores que desempeñaron roles críticos en esta causa: la embajada de EE.UU., la derecha republicana e israelí y hasta el buitre Paul Singer, uno de los grandes aportantes de dinero a la campaña contra nuestro país en la prensa norteamericana. Son mucho más poderosos pero se saben mover sigilosamente y entre bambalinas, sin buscar el centro del escenario como las grotescas figuras de la política local. A ellos también les duele que la Cámara de Casación haya desenmascarado que el “asesinato” de Nisman no es más que una burda construcción mediática.

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