¿Nisman sobornado?

COSAS QUE PASAN

La trama que envuelve al fallecido fiscal Alberto Nisman se torna cada día más oscura. Ahora es la Justicia norteamericana la que inició una investigación porque en su cuenta bancaria en el banco Merril Lynch, que nunca declaró, se detectaron depósitos por 600 mil dólares en muy poco tiempo. No solo se investiga por lavado de dinero sino también por presunto cobro de sobornos. Entre los “donantes” que tenía el misterioso Nisman, aparece el empresario argentino que está desaparecido Damián Stefanini; Claudio Picón, vinculado a agencias de seguridad e inteligencia norteamericanas; cuatro empresas desconocidas, una de ellas con sede en Hong Kong y varias fundaciones que estarían vinculadas a la derecha republicana. Cuando abrió la cuenta, Nisman ocultó que era fiscal, lo cual resultó muy sospechoso a la Unidad de Investigación Financiera de EE.UU. Estos abultados pagos y los pobrísimos avances del fiscal en la causa AMIA siguen abriendo interrogantes. Su vinculación estrecha con los círculos de la derecha norteamericana, la CIA y el Mossad israelí también. Todos ellos son acérrimos acusadores de Irán (sin ninguna prueba convincente) por el atentado. Tantos esfuerzos, y tantos dólares, ¿no habrán sido para ocultar que los autores de la voladura de la AMIA vinieron de otra parte? De paso digamos que estas novedades no aparecen en los grandes medios de comunicación porteños que prefirieron olvidarse de Nisman a pesar de que lo trataron como “héroe” y “mártir” con el único objetivo de disparar cañonazos contra el gobierno.

No tan prolijo.
Si hay algo de lo que presume el actual gobierno provincial es de su “prolijidad” en la administración de los asuntos del Estado. Pero los problemas que generó la designación del nuevo ministro de Obras Públicas, Horacio Giai, hablan más bien de un evidente descuido. La ley prohíbe que una persona ocupe simultáneamente dos cargos de funcionario; por eso Contaduría suspendió los pagos firmados por Giai ya que también seguía ocupando la presidencia de Vialidad Provincial. Si las empresas contratistas no cobran, la obra pública se para, algo que no le gusta a ningún gobernador. Con el problema en la puerta, Giai renunció a la DPV y todos dijeron: asunto terminado. Pero no. En el organismo vial también las cosas están lejos de ser normales. Con su directorio diezmado por ausencias (¿será por economía?) el reemplazo no fue cosa fácil y solo la oportuna presencia de un familiar de Giai permitió salir del apuro. Todo queda en familia, aunque termine atado con alambre. (RAM).