No cesa la agresión a las cooperativas

¿Tanto enfurece al gobierno el sistema cooperativo? ¿Tanto enoja al Presidente y sus hombres un modelo de prestación de servicios sin fines de lucro y en donde los usuarios son los verdaderos dueños de las empresas?
Todo indica que sí, pues de otro modo no se explican los continuos ataques que viene dedicándole a las cooperativas argentinas el gobierno nacional y, en nuestra provincia, su representante, el derrotado candidato por el PRO a la gobernación. En realidad, se entiende. El macrismo es un hijo dilecto del mundo de las corporaciones económicas. Muchos de los integrantes del gabinete nacional son Ceos de grandes empresas nacionales y extranjeras, y casi todo ellos tienen sus fortunas, o buena parte de ellas, dolarizadas y depositadas en bancos del exterior. Algunos incluso en guaridas fiscales.
Para estos hombres de negocios devenidos gobernantes la lógica del lucro y del libre mercado es el catecismo que modela sus vidas y sus acciones. De ahí que el movimiento cooperativo y sus principios de solidaridad económica les resulte tan extraño y es muy probable que la mayoría de ellos no tenga ni noticias de la vigorosa tradición cooperativista de nuestro país.
El nuevo ataque del Presidente a las cooperativas vuelve a demostrar ese desconocimiento de cómo funcionan y bajo qué formas se desenvuelven sus actividades. El enojo por la convivencia de más de un servicio en una misma factura es injustificado y, a la vez, revela la visión instrumental e incluso perversa del gobierno. Esa mecánica es antigua y no es desconocida por los usuarios que a la vez son, como se dijo, dueños de las cooperativas. Tal metodología de facturación es aprobada por los mismos representantes de los asociados que conducen cada cooperativa. Por lo demás, los asociados saben muy bien leer las facturas y discriminar los valores de cada uno de los servicios. Esté tranquilo el Presidente que el enojo no proviene de un error de lectura ni mucho menos.
No son las cooperativas las responsables de fijar el valor de la tarifa de la energía sino el gobierno nacional. El mismo gobierno que se enoja tanto porque interpreta caprichosamente que las cooperativas “inflan” el valor de la energía, es el responsable de estos tremendos aumentos que, en agosto de este año, van a acumular un 3.316 por ciento en el período macrista. La cifra no es antojadiza, figura en un informe del Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA) y corresponde a un hogar representativo de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí está el verdadero problema y no en el modo de facturación. Eso no lo ignora el gobierno aunque siga mostrando tanta furia anticooperativista.
Lo que queda en evidencia es que se trata -una vez más- de la habitual estrategia de distracción, una especialidad del macrismo. Otra vez el discurso puesto al servicio del engaño con el propósito de que los periodistas obedientes y una parte de la sociedad -cada vez más minoritaria- se enojen con las cooperativas como “culpables” de los aumentos leoninos de la energía en lugar de hacerlo con el verdadero responsable, el que dictamina los aumentos que es el propio gobierno nacional.