viernes, 20 septiembre 2019
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No multiplican el pan sino los pobres

Ayer se conocieron los datos de la evolución de la pobreza y de la inflación y en los dos casos las promesas electorales del macrismo volvieron a quedar pulverizadas. El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina informó que en el último año 2,18 millones de personas cayeron en la pobreza y ya suman 13,6 millones los argentinos en esa condición.
Medida en porcentaje la pobreza trepó un 5,4 por ciento, en tanto la indigencia -los que ni siquiera pueden acceder a la canasta alimentaria- subió el 6,1 por ciento. Entre los niños los números son aún más alarmantes pues la pobreza afecta al 51,7 por ciento de ellos, con un crecimiento interanual del 7,1 por ciento.
Estos datos implican un retroceso hasta el año 2010, cuando Argentina fue alcanzada por la gran crisis financiera global.
El sistema de medición de la pobreza es objeto de polémica pero lo que resulta indiscutible es que ninguna de las metodologías utilizadas puede disimular el crecimiento de los pobres e indigentes desde que el macrismo llegó al gobierno.
En cuanto a la inflación, en noviembre se ubicó en el 3,2 por ciento y acumula un 43,9 por ciento en lo que va del año. Hay que retroceder nada menos que 27 años, a 1991, para encontrar cifras parecidas.
Es difícil encontrar en todo el mundo un país que muestre números tan calamitosos en la evolución de su economía. Probablemente sea Venezuela el único caso que pueda aproximarse, con lo cual el macrismo ha quedado prisionero de su propio relato. Una de las chicanas que siempre usó Cambiemos en sus ataques al kirchnerismo era que estaba condiciendo el país a «un desastre como Venezuela». Hoy no solo quedó demostrado que se trataba de un argumento falaz sino que, una vez llegado al poder, fue el macrismo el que llevó a cabo esa profecía.
La aplicación de la receta neoliberal, con el Fondo Monetario Internacional como celoso vigilante, está arrastrando a los argentinos a niveles de pauperización impensables hasta hace muy poco. Bajo el gobierno anterior la pobreza se venía reduciendo, si bien a ritmo más lento en sus últimos años. Hoy casi nadie recuerda un informe del Banco Mundial -insospechado de kirchnerismo- que reveló que en el decenio 2003-2013 la Argentina fue el país que más habitantes sacó de la pobreza para sumarlos a la clase media. Ese resultado antagónico al que hoy se observa bajo el macrismo, pudo lograrse con políticas inclusivas, con defensa de la industria, paritarias sin techo y regulaciones del comercio exterior para evitar que el ingreso masivo de importaciones se tradujera en el cierre de fuentes de empleo.
El macrismo demolió todas esas políticas públicas en nombre de la libertad de mercado. En un mundo que sin ruborizarse cierra sus fronteras comerciales Argentina se deja invadir de productos extranjeros a pesar de la secuela de fábricas cerradas que ello provoca. Pero no solo eso, según un conocido periodista de La Nación -un medio muy cercano al gobierno- el presidente se ufanó ante dos grandes banqueros extranjeros de haber «destrozado» el salario. El aumento ominoso de la pobreza no es otra cosa que el resultado natural de estas políticas.