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No quedarse con la foto de Ameri: ver la película

LA SEMANA POLITICA

El país habló del tetazo protagonizado por el diputado de Salta. Ameri fue linchado en todos los medios. Lo suyo, reprochable. Más reprochable son muchos indignados neoliberales seudo moralistas que vendieron el país.
SERGIO ORTIZ
En sesión virtual de la Cámara de Diputados el representante del Frente de Todos por Salta, Juan Ameri, fue visto besando senos de su novia. Gran escándalo gran. El jefe de la moral argentina, Sergio Massa, que muchas veces besó el anillo de la embajada de EEUU, frenó la sesión y suspendió a Ameri. Este fue intimado con que «renuncias inmediatamente o te echamos», tras lo cual llegó la dimisión.
El besador adujo creer que se le había caído la conexión, algo normal en el país donde Internet y telecomunicaciones están dominados por Héctor Magnetto, de Clarín, Cablevisión y Fibertel. Pensando no estar conectado, dijo haber besado las tetas de su pareja, para probar lo bien que le habían quedado tras un implante (una prueba más, del mundo de la política, contraria a que las mujeres se hagan esas operaciones). Casi todo lo que venga de Ameri ahora será puesto en duda. Por ejemplo, en Salta los amigos de su novia niegan que ella se hubiera realizado ese implante.
Una lástima que este escandalete lo haya protagonizado alguien de la bancada del Frente de Todos, que venía recibiendo durísimas críticas de la derecha y el poder económico. Ameri les dio de comer a gente que le encanta pegarle a lo que se mueva alrededor de CFK. Todos los motivos son válidos, desde inventarles cuentas en el extranjero, denunciar casos de corrupción inexistentes, etcétera. No iban a dejar pasar el besar senos en una sesión.
La actitud de Ameri fue muy reprochable y le costó la banca. Ahora será reemplazado por una antropóloga y militante de los Derechos Humanos que con el diario del lunes no se entiende por qué no ocupó antes esa diputación, al margen del tetazo. Un nuevo llamado de atención a los partidos para que elijan mejor los integrantes de sus listas y no den preponderancia a roscas de algunos dirigentes. Siempre habrá sorpresas e imprevistos, pero se los puede acotar para limitar casos como éste.
La pena es que se dio una excusa para bardear a todos los diputados y todos los políticos, tal como hace la derecha, alimentando la estadística de los analfabetos políticos a los que se refirió Bertolt Brecht. Por supuesto son muchos los malos diputados y diputadas, ¿acaso Mauricio Macri y Elisa Carrió no fueron faltadores seriales cuando estaban en la Cámara?
También hay que analizar el contexto del Congreso, y no sólo de los individuos. Por ejemplo, un gran legislador como Héctor Recalde, publicó ayer esta autocrítica: «La autocrítica a la que me refería es que no logré el tratamiento de ese proyecto en el recinto a pesar de haber sido Diputado Nacional durante tres períodos, de los cuales, diez años fui presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo y los últimos dos años presidente del Bloque del Frente para la Victoria – PJ. La pretensión era realmente modesta: bajar la jornada semanal de 48 horas a 45. Esa jornada existe en la praxis ya que son muchos lxs que trabajan 9 horas diarias durante cinco días a la semana».
También duerme el sueño de los justos su proyecto de distribución de ganancias entre los trabajadores. Quiere decir que a veces falla el diputado y otras el Congreso.

¿Se salva Susana?

Avanzó el proyecto de ley ahora titulado «Aporte Voluntario y Solidario de las grandes fortunas», porque el viernes 25 tuvo dictamen favorable de la Comisión de Presupuesto presidida por el banquero cooperativo Carlos Heller.
Es un dato positivo porque la iniciativa estuvo 6 meses dando vueltas, hostigado por la derecha macrista y sus colaterales mediáticas y judiciales. Frente a esa hostilidad el gobierno daba un paso atrás y otro al costado.
El dictamen fue positivo y habrá que ver cuándo míster Massa lo pone en la agenda de la Cámara, que este martes recibirá la visita de funcionarios de Economía para contestar preguntas sobre el proyecto de Presupuesto 2021. Lo del aporte solidario no tiene fecha precisa, lo que ha sido su ADN de nacimiento.
Lo bueno del dictamen de Comisión es que los poseedores de bienes por más de 200 millones de pesos tributarán -aunque por única vez – una tasa del 2 al 3.5 por ciento. Así se podrían recaudar 307.000 millones de pesos, destinados a comprar equipamiento de salud para luchar contra el Covid-19, apoyar a las Pymes con subsidios y créditos, urbanizar los barrios populares con obras que den trabajo a los vecinos; producir y envasar gas y relanzar el plan Progresar para jóvenes estudiantes.
Al margen de esos números -importantes para tales fines -lo valioso políticamente en el debate de este impuesto es que resulta una radiografía de la sociedad de clases.
Hay 9.300 personas que poseen más de 200 millones de pesos, con lo que se recaudarían esos 307.000 millones. Y sólo 253 de los ricachones top-top permitirían reunir 153.000 millones, o sea la mitad del total. Quiere decir que al interior de ese club VIP también hay diferencias, entre los millonarios con minúscula y los pesos pesados Paolo Rocca, Alejandro Bulgheroni, Marcos Galperín, Héctor Magnetto, Gregorio Pérez Companc, Alberto Roemmers, Eduardo Eurnekian, Hugo Sigman, etcétera.
Por miedo a las impugnaciones judiciales, los diputados oficialistas modificaron la fecha de referencia para la declaración de aquellos bienes, que iba a ser el 31 de diciembre de 2019. Por temor a la acusación de que así aplicarían una ley en forma retroactiva, ahora la fecha será la de la promulgación de la norma legal, aunque eso traerá complicaciones, cambios de titularidades, etcétera.
El gobierno se equivoca si cree que esa fauna de dientes afilados va a dejar a acudir a tribunales para impugnar lo que el Estado quiere cobrarle de sus bienes millonarios. Dirán que es una doble imposición, superpuesta con el impuesto a los bienes personales. Argumentarán que primero el Estado debe hacer su propia contribución, léase ajuste, en línea con las doctrinas del neoliberalismo y el FMI.
También seguirán con su campaña en los medios afines, diciendo -como lo expuso Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la Unión Industrial «Argentina» y titular de la Copal -que se está afectando incluso a Pymes y gente que tiene sólo «un poquito» más que la media.
Buscando conciliar posturas, Heller y los suyos exceptuaron del pago a residentes en el exterior que tengan en el país bienes por más de 200 millones. Entre otros y otras así se salvaría Susana, en Punta del Este, que de tonta no tiene un pelo rubio.

Una pregunta.

¿Qué está buscando el presidente de la Corte? Eso se preguntó Alberto Fernández. Es mejor creer que su pregunta era retórica y sabe de las intenciones del cortesano. Si esta altura del partido el presidente desconoce el juego de Carlos Rosenkrantz, la mitad de la batalla estaría perdida. El cronista está lejísimo de la sabiduría y experiencia de Sun Tzu, pero se alcanzan a ver señales de ese juego judicial y político.
Primero hay que saber cuál es su bando. Rosenkrantz viene de un estudio jurídico que defendía a monopolios como Clarín, Musimundo, América TV, Cablevisión, La Nación, Panamerican Energy, Pegasus; Dow, etcétera.
Segundo hay que ver su origen político: fue nominado a dedo por Mauricio Macri y luego tuvo que ser convalidado por el Senado. Esa afinidad derechista se reflejó en su dictamen a favor del «2×1» que iba a beneficiar a muchos genocidas de la dictadura, frustrados por la movilización ciudadana en 2017. Ese vínculo de Rosenkrantz con el PRO y Juntos por el Cambio, pese a los disimulos de la seudo «independencia judicial», se mantiene hasta hoy.
Tercero, Rosenkrantz y otros cortesanos no ven con buenos ojos la «reforma judicial» de AF. Si bien ésta tiene una profundidad oceánica de 15 centímetros, parafraseando a Rodolfo Walsh, no les agrada. Tribunales es un Palacio, ellos son los dioses de ese Olimpo, en escalera dinástica desde la Corte, Inodoro Py, cámaras y juzgados. Son de la sagrada familia. De pedigrí. De vez en cuando admiten a algún callejero, pero debe haber mordido a unos cuantos argentinos de a pie para mostrar que es confiable.
Cuarto, en el acuerdo extraordinario citado por Rosenkrantz para la CSJN se tratarán los recursos de Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli, que no quieren ser devueltos a sus tribunales de origen. Acá hay afinidad política y también una falla de origen de los cuatro, más Horacio Rosatti: fueron promovidos por decretos de Macri. Aunque el titular de la Corte quiera disimularlo, tiene algo en común con esos magistrados. Entraron por la ventana.
Quinto punto, en la Corte se leen encuestas y advierten síntomas favorables a jugadas destituyentes. Management y Fit, y Sinopsis, ven 41 por ciento de imagen positiva del presidente, desde casi los 80 de julio. Y en el Cuarto Piso de Tribunales olfatea el malestar de la población por la pandemia, con 18.667 muertos luego de añadir 3.533 de Buenos Aires que no se habían contabilizado.
Oportunista, Rosenkrantz aprovecha para mojarle la oreja al presidente. No hace falta ser Sun Tzu para darse cuenta del plan destituyente. A leer el «Arte de la Guerra», profesor de Derecho Penal. Usted viene perdiendo el olfato y eso no es por Covid.