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No sólo hay que lavarse las manos, también el cerebro

CINCO LECCIONES QUE DEJA CHINA EN COMBATE AL CORONAVIRUS

Con 81.129 casos y 3.241 muertes a cuestas, China ha sido la vanguardia de lucha contra el coronavirus. Para analizar sus cinco lecciones no sólo hay que lavarse las manos.
SERGIO ORTIZ
Cuando la Organización Mundial de la Salud declaró la enfermedad como pandemia, el 11 de marzo, ya había pasado el pico de contagios y muertes en China, que había luchado en relativa soledad durante los dos meses anteriores. Los números demuestran que el país socialista fue el epicentro de la enfermedad, pues ha sufrido 81.129 casos y 3.241 muertes.
Hace varias semanas, el gobierno de Xi Jinping viene dando informaciones oficiales de que el Covid-19 ha sido derrotado en el país donde aparecieron los primeros casos (lo que no significa que el virus se haya originado allí).
El 18 de marzo la Comisión Nacional de Salud de China informó que el día anterior por primera vez hubo cero casos sospechosos locales de la enfermedad. La totalidad de los 21 casos sospechosos de ese día fueron importados. Mi Feng, funcionario de la Comisión Nacional de Salud, dijo que la provincia de Hubei, la más afectada por el coronavirus, no ha reportado nuevos casos confirmados locales durante 13 días consecutivos fuera de su capital, Wuhan. El personal médico que apoya a Hubei en la lucha contra la epidemia se estaba despidiendo de la provincia de manera ordenada. Los 16 hospitales temporales que se habían puesto en funcionamiento en Wuhan fueron levantados, ya sin pacientes que atender.
En contraste, el coronavirus dejó hasta ayer más de 8.000 muertos en 162 países, con 214.000 contagiados. Italia tiene 35.713 casos y 2.978 muertes, Irán 17.361 y 1.135 muertes y España 14.746 con 638 muertes. Alemania contabiliza 9.436 infectados, Corea del Sur 8.413, Francia contabiliza 7.730 afectados, Estados Unidos 6.509, Suiza 2.742 y el Reino Unido 1.960. En Brasil hay 394 enfermos y dos muertes, Chile tiene 201 contagiados, Perú 117, Ecuador 111 y Argentina 97 enfermos y 2 muertes.
Todos los consejos sobre prevención empiezan diciendo que hay que lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón por al menos 20 segundos. Pero también debería incluirse el «lavado de cerebro», o sea pensar, usar nuestra cabeza y renovar nuestras ideas, tirando las viejas. El votante norteamericano que en las generales de noviembre próximo vote a Trump, no habrá sacado lecciones del coronavirus. Quizás se lavó las manos pero no se lavó el cerebro.

Lecciones sociales.
La prensa anticomunista en el mundo, con Clarín e Infobae como destacados ejemplos «nacionales», habla pestes del gobierno chino: «dictatorial», de partido único, etc. Ultimamente lo venía calumniando a propósito de las manifestaciones pro-capitalistas en Hong Kong. Esa campaña repetida 24 horas del día por muchos años suele dejar heridas profundas en la mente de la gente.
El Covid-19 mostró al gobierno de Xi Jinping como muy sensible. El presidente se puso a la cabeza de la lucha contra la epidemia, visitando Wuhan, ordenando la cuarentena de millones de personas en el país (sólo en Hubei 60 millones) por todo el tiempo que fuera necesario. Esa orden fue cumplida, siendo clave para evitar la propagación.
Si la primera lección podría denominarse «No subestimar la enfermedad», la segunda sería «Tener un buen gobierno al frente de las tareas». China lo tiene. Muchos países capitalistas no pueden decir lo mismo.
El tercer asunto vinculado tiene que ver con el sistema sanitario. En Estados Unidos hay 30 millones de personas sin seguro de salud y otros 40 millones que tienen sistemas limitados. A cada persona le han cobrado 3.000 dólares para hacer el test sobre coronavirus en hospitales y la medicina privada. Trump disolvió o achicó entidades estatales relacionadas con la salud. En Italia y España había habido fuertes recortes de la salud, propios del neoliberalismo, y las consecuencias están a la vista.
En China la salud es gratuita, el Estado está presente y envió 46.000 médicos a cuidar la salud en Hubei durante el pico de la crisis, puso allí 16 hospitales temporales y construyó dos nuevos de 1.000 y 1.600 camas en diez días de labor.
La tercera conclusión sería «Salud para todos, la Salud es un derecho humano». La campaña progresista de Bernie Sanders plantea «Medicare para todos o coronavirus para todos». Excelente. La salvedad es que se trata de una consigna en las primarias estadounidenses, pero en la República Popular China es una realidad.
Tratándose de una emergencia sanitaria es lógico que estén en consideración los medicamentos. Cuando Trump cayó en la cuenta de la epidemia, ofertó mil millones de dólares a quien descubriera la vacuna.
En China para curar los enfermos en general, sobre todo los casos menos graves, en todo el país en el 96.37 por ciento de los casos fue utilizada la Medicina Tradicional China (MTC), porcentaje que bajó levemente, al 91.05, en la provincia de Hubei. También han usado interferón cubano, otros fármacos chinos y de origen japonés.
Al mismo tiempo están a punto de comenzar a experimentar una vacuna propia. La Academia Militar de Ciencias Médicas de China informó que desarrolló con éxito una vacuna recombinante contra el Covid-19. Fue desarrollada desde mediados de febrero por un equipo de científicos liderado por Chen Wei, una de las expertas en los virus del SARS y el Ebola. Así lo informó Reuters, citando al Ministerio de Defensa.
La cuarta enseñanza de China es que los remedios y vacunas deben estar en manos del Estado y empresas y laboratorios nacionales, no en las multinacionales.
Ultimo pero no menos importante, «and last but not least» como dicen los británicos, para afrontar una crisis de esta índole la sociedad debe tener lazos de solidaridad muy fuertes. En Argentina se dijo bien «La Patria es el otro», pero lamentablemente el 51 por ciento macrista de 2015 y el 40 por ciento de 2019 no es solidario, como lo mostraron otra vez los sojeros.
La sociedad china tiene desigualdades, porque el socialismo no es igualdad absoluta, hay clases y problemas sociales, pero con un piso alto de fraternidad. De allí que el quinto punto surgido de Wuhan es luchar juntos para salvarse entre todos, no sólo en el país sino en el mundo, siendo solidarios con Italia, Irán, España, etc.
El cronista expuso cinco lecciones de China, que son muchas más, diez o veinte. Al exponerlas tuvo que usar su cabeza. Ahora sí se va a lavar las manos con agua y jabón.