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No solo la Armada fue responsable

El informe de la Comisión Bicameral del Congreso sobre el hundimiento del submarino ARA San Juan fue lapidario al calificarlo como «una de las mayores tragedias mundiales de la historia naval en tiempos de paz y la más grave para nuestro país tras la guerra de Malvinas». Sin embargo el muro mediático que defiende al gobierno nacional volvió a actuar para desviar la atención sobre los mandos militares. Pero lo cierto es que las duras imputaciones de los legisladores no solo alcanzaron a la Armada sino al máximo nivel del poder político con muy duros reproches para el ministro de Defensa y el propio presidente de la Nación.
La larga cadena de errores y falta de previsión que marca el trabajo estremece a quien lo lea pues queda en evidencia que los 44 tripulantes estaban prácticamente condenados a la muerte por anticipado. Esto desmiente la ofensiva acusación del ministro Oscar Aguad quien, en su informe sobre el hundimiento de la nave, descargó las responsabilidades en las propias víctimas al decir que carecían de entrenamiento y de capacidad.
Un dato que no puede pasar desapercibido y que desnuda el clima bajo el cual trabajó la Bicameral es que durante los 16 meses que insumió la investigación sus integrantes no fueron recibidos por la presidenta del Senado ni por el presidente de Diputados y no recibieron apoyo del Poder Judicial.
Con toda claridad el informe sostiene que el submarino presentaba «30 fallas o averías» antes de iniciar la misión que finalizó en la catástrofe, y que llevaba 44 meses sin ingresar a dique seco para realizar las reparaciones y el mantenimiento correspondientes, tarea que debía cumplirse cada 18 meses. Por ello tuvo muy duros conceptos para con los mandos de la Armada por «el deficiente manejo de la crisis», pero también apuntó más arriba, al ministro de Defensa, a quien calificó de «ineficiente y displicente», de aplicar «maltrato sistemático a los familiares de los tripulantes» y de demorar sin justificación la contratación del servicio para realizar la búsqueda de la nave hundida.
En cuanto al presidente Macri, como comandante en jefe de las FFAA, le imputó «bajo nivel de involucramiento» con la tragedia, haber sostenido al ministro luego de su «cuestionable desempeño», escasa participación en el problema y «falta de empatía con los familiares de los tripulantes».
El manejo de la información también fue abordado por la Bicameral. La Comisión acusó a «los responsables políticos» de incurrir en manipulaciones informativas con la intención «de atribuir culpas solo a la Armada» cuando es «el Ministerio de Defensa, como autoridad de aplicación, el encargado de velar por la seguridad de la estructura bajo su mando». El Poder Ejecutivo fue duramente criticado por los legisladores porque «intentó que la tragedia del ARA San Juan pasara rápidamente al olvido».
Esta última imputación tiene innegable actualidad pues también hoy, luego de conocido el informe, no hubo ninguna voz desde el Ejecutivo para referirse a un tema de tanta trascendencia política; solo los legisladores del oficialismo asumieron esa función.
Desde luego, el tratamiento de la prensa oficialista estuvo a tono con esa estrategia. Los grandes medios aliados al macrismo buscaron derivar toda la responsabilidad del informe en la Armada ocultando las muy duras imputaciones que recibió el poder político. La cobertura de esa prensa no estuvo, ni de lejos, a la altura de la importancia que reviste la cuestión en un operativo de blindaje que no registra antecedentes bajo otros gobiernos. Antes bien, hoy puede recordarse que en tragedias anteriores -como la de Once o la de Cromañón- esos medios adoptaron una actitud opuesta al encarnizarse de inmediato contra el poder político aún antes de establecidas las responsabilidades pertinentes por parte de las investigaciones.