Nuestro olvidados refugiados del Oeste

LA SEMANA PAMPEANA

I – La Pampa logró en la semana un avance fundamental en su objetivo de lograr, de una vez
por todas, que el litigio por el rio Atuel con Mendoza avance en la Corte y le otorgue los derechos que le han sido negados tantos años. La Procuración, llamada por la Corte a opinar sobre las objeciones de Mendoza a este nuevo juicio planteado por La Pampa, lo hizo avalando la legitimidad pampeana en iniciar una nueva instancia judicial.

II – El dictamen que se conoció en la semana es demoledor para las pretensiones mendocinas de seguir “chicaneando” la causa pampeana. En primer lugar la Procuración dice que la Corte es competente para entender en la causa destruyendo así uno de los argumentos cuyanos para descalificar la posición pampeana. También considera que no es “cosa juzgada” el tema del Atuel pues, -si bien hubo un juicio y éste declaró, en contra de la falaz posición mendocina, que el río es interprovincial-, La Pampa eleva ahora a la consideración del máximo organismo jurisdiccional otras cuestiones distintas a las ya resueltas por la Corte, como lo son el daño ambiental provocado por el corte del río, la creación de un comité de cuenca que administre el recurso que es interprovincial, y, principalmente, la fijación de un caudal mínimo en calidad y cantidad que garantice la escorrentía del agua en territorio pampeano.

II – También y de no menor importancia, la Procuración destruyó el argumento de que Mendoza no es responsable por el daño que ha causado el corte del Atuel a nuestra provincia. Este punto, denominado técnicamente, “falta de legitimación pasiva”, dice el dictamen, no puede resolverse antes de que se inicie el juicio pues es, justamente, uno de los puntos que deberá resolver la Corte Suprema de Justicia si es o no procedente cuando, finalmente, llegue a su sentencia definitiva. “No puede afirmarse ahora, dice la procuradora Laura Monti en el dictamen, que la provincia de Mendoza no sea la titular de la relación jurídica sustancial en que se sustenta la pretensión aquí deducida por La Pampa”.

III – De esta forma rechaza las excepciones mendocinas y abre la puerta para que la Corte, finalmente, y luego de más de un año de presentada la demanda, se aboque a la cuestión de fondo y resuelva el litigio que ha privado a nuestra provincia de un curso de agua que es de ella. En ese proceso de despojo La Pampa, ha sufrido un daño ambiental pavoroso y un no menor pavoroso daño a las poblaciones humanas que vivían de ese recurso. Obligadas a abandonar sus tierras y emigrar porque el corte del río arruinó la economía que les daba sustento, fueron refugiados internos que no tuvieron quien los defienda y, peor aún, quien cuente la historia de su calvario. El drama de los refugiados pampeanos del Oeste luego del corte del Atuel que terminaron en las villas miserias de Santa Rosa, General Acha o Victorica es un pasivo humanitario del que debe dar cuenta Mendoza y la Nación. Fue, puede decirse, una segunda “Conquista del Desierto”, con su saldo de víctimas humanas que aún hoy permanecen sin reivindicación y menos, sin indemnización. Aquélla batida militar provocó una hecatombe de refugiados que fueron reducidos en “colonias” o arriados como mano de obra barata para plantaciones o para personal domestico de familias “bien” porteñas. Esta segunda batida producida por el corte del río, fue similar en las consecuencias: miles de familias fueron obligadas a emigrar y subsistir en tareas de fatiga en el este provincial y a formar parte del personal doméstico de las familias “bien” de la capital provincial. Escritores, poetas, cantores, a falta de historiadores, cantaron y contaron sus penurias.

IV – Hoy cuando el drama de los refugiados conmueve al mundo, aquél drama de miles y miles de refugiados pampeanos, forma parte de la historia oculta de aquélla terrible conspiración política y económica que cortó un río asestando un golpe mortal a la sociedad y a la economía del oeste pampeano. No es casualidad que en Mendoza la noticia de que sus argumentos falaces para chicanear el juicio haya sido ignorada por la entente periodística y política. Esa entente sostiene la mentira con la que han vivido engañando y engañándose generaciones enteras de mendocinos presa de un discurso desinformador y xenófobo que oculta la realidad de un río que es pampeano como es mendocino. (LVS)

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