Obras enterradas que pasan su factura

I – Una vieja máxima de la política criolla asegura que las obras que se “entierran” no producen rédito político para sus realizadores. Este razonamiento postula que, los desagües pluviales, las obras de cloacas, y hasta de agua potable, no son obras que deban encararse porque no tienen el impacto en el electorado que sí se le adjudica a una avenida, un edificio o una obra de alumbrado público. Hay, desde luego, una fuerte subestimación al discernimiento de los ciudadanos en esta máxima que tiene, no obstante, una fuerte presencia en la práctica política. Santa Rosa puede dar fé de estar sufriendo este prejuicio de su clase política gobernante que durante años ha demorado la construcción de sus obras de canalización del agua de lluvia pese a que el ritmo de construcción, ocupación de la mancha urbana y, por lo tanto, de impermeabilización del terreno, aconsejaban lo contrario.

II – Tal vez por eso, la fuerte tormenta que se abatió sobre la ciudad sobre el fin de semana, pese a su carga de dramatismo, tuvo para los santarroseños la virtud de obligar al partido que la gobierna desde hace treinta años (con un breve interregno radical) a reconocer que el problema no es solo meteorológico sino, y principalmente, político, pues ha faltado en las administraciones que pasaron la lucidez necesaria para poner el tema de los desagües pluviales como una prioridad. Cómo habrá sido el impacto que el intendente, rompiendo un silencio que se había autoimpuesto, usó los medios de prensa para disparar contra sus propias filas apuntando directamente contra el gobierno de la provincia y el de la Nación, adjudicándoles responsabilidad directa en el desastre que el agua provocó en la ciudad y pidió urgentes inversiones.

III – Solo días después de hacer silencio por la ida de su secretario de Obras Públicas, dijo Larrañaga que es la falta de inversiones la que pone a Santa Rosa en riesgo cada vez que llueve. No hay forma de no coincidir, aunque si se repasan los discursos inaugurales en las sesiones del concejo deliberante se advertirá que el tema, si estuvo presente en la preocupación de los intendentes, lo fue tangencialmente. Más aún, el año pasado se supo que la Nación había aprobado los pluviales de la calle Santa Cruz que ascienden a 120 millones. La obra que, justamente, podría haber evitado buena parte del desastre, estaba previsto ingresara en el presupuesto de este año pero no fue así. Y el intendente no se quejó por esta omisión. La queja del intendente ahora parece obligada por la indignación popular. Que apunte directamente al gobernador y de la presidenta de la Nación parece olvidar que el primer engranaje en la responsabilidad por esta ausencia de politica, es él mismo.

IV – En la semana quedó conformada una comisión integrada por el ministro de Gobierno y el Procurador para dar respuesta a un reclamo de la sociedad para que las excarcelaciones no se produzcan con la facilidad automática con que hoy se otorgan aun en caso de flagrancia y en personas cuyos antecedentes obligarían a ser más cuidadosos en el dictado de ese beneficio. Este endurecimiento de la ley procesal no tiene como objetivo crear un sistema de prisión indiscriminada para los sospechosos, pero la presencia en las calles y en los mismos barrios donde cometen sus tropelías de los delincuentes que son detenidos en relación a hechos solo horas después de cometerlos, crea en los vecinos una sensación de impunidad y en los delincuentes una falsa idea de la valoración negativa que la sociedad hace de su conducta.

V – El relanzamiento del Consejo Provincial de Tránsito marcó en la semana también la nueva sintonía con que la cartera política provincial intenta responder a las preocupaciones ciudadanas. La altísima tasa de accidentes y mortalidad por el tránsito hacían injustificable la paralización que durante años tuvo ese organismo coordinador de las políticas activas para bajar esos índices de siniestralidad. La ausencia de representantes de la municipalidad de Santa Rosa, (que tiene en su calles uno de los problemas de tránsito más graves de la provincia) resultó inexplicable e inexplicado. El silencio y la omisión como respuesta en un tema tan dramático resulta, a esta altura, todo un sello de una gestión que en la semana tuvo, en el paro de su personal de Tránsito, un indicativo de los problemas que no logra resolver. (LVS)