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ONU cuestiona a Venezuela, pero no a Bolivia ni Chile

DERECHOS HUMANOS EN AMERICA LATINA

En la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas se aprobó un informe de Bachelet que cuestiona a Venezuela por violar los derechos humanos. Lamentablemente, Argentina se hizo eco de esa crítica falsa y promovida por EEUU.
IRINA SANTESTEBAN
El informe lapidario y sesgado sobre Venezuela fue presentado por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet. No es la primera vez que lo hace, hace un año había presentado otro documento en la que formulaba duras críticas al gobierno de Nicolás Maduro y lo acusaba de crímenes y persecuciones, como si se tratara de una dictadura. Para muchos presidentes de la región en Venezuela no hay una democracia sino un «régimen autoritario», pero nada dicen del criminal bloqueo que está sufriendo ese país por la administración Trump ni de la apropiación de sus reservas en oro que hizo el gobierno británico.
La Argentina suscribió esa posición, aunque morigerada respecto a la no injerencia en los asuntos internos de Venezuela. El representante Federico Villegas no ignora que la posición sustentada en Ginebra va en consonancia con los deseos de Washington y del Grupo de Lima. La derecha de la región representada en ese organismo, está intentando derrocar al presidente Maduro, promoviendo presuntas rebeliones que son «guarimbas» financiadas por ONGs norteamericanas. Bajo el manto de la defensa de los derechos humanos buscan minar el apoyo al gobierno que fue elegido por la voluntad popular.
En medio de las dificultades que hoy padece el pueblo venezolano, bloqueado por el gobierno de Donald Trump, el presidente Maduro puede ostentar en medio de la pandemia de coronavirus, cifras de contagio y víctimas fatales mucho más bajas que sus vecinas Colombia y Brasil.

Bolivia y Chile.
El Consejo de DDHH de la ONU manifiesta una «gran preocupación» por la situación en Venezuela, pero no tiene la misma actitud con otros países cuyas realidades son mucho más graves. Por ejemplo Haití, que padece una situación de pobreza extrema y violencia institucional permanente. La situación en Bolivia no merece la misma atención de la alta comisionada. Tampoco parece muy preocupada por lo que pasa en Chile, su país natal y del que fue presidenta en dos oportunidades. Los Carabineros reprimieron brutalmente las movilizaciones de fines del año pasado y que se extendieron por varios meses, en contra de Sebastián Piñera.
Frente al accionar de los Carabineros disparando a la cara de los manifestantes y 300 jóvenes que perdieron la visión, Bachelet dijo que en el país trasandino había «protocolos» para las manifestaciones y que no se habían cumplido en algunas oportunidades. ¿Una treintena de muertos, miles de heridos y detenidos, vejaciones sexuales a adolescentes, fueron «faltas al protocolo»?
En Bolivia hubo un golpe de Estado que derrocó a Evo Morales, quien había ganado las elecciones para un nuevo mandato. Hoy gobierna la usurpadora Jeanine Áñez y la situación de los derechos humanos es muy grave: los muertos se cuentan por decenas, hay presos políticos, muchos de ellos ex funcionarios de Morales. El proceso eleccionario se retrasa, mientras se proscriben a líderes opositores.
Allí murió en sospechosas circunstancias el periodista argentino Sebastián Moro, con signos de haber sido golpeado; otro reportero argentino, Facundo Molares, se encuentra preso hace ocho meses, luego de un proceso judicial plagado de irregularidades, según denuncia su padre, Hugo Molares, juez de paz en Chubut. La Comisión de DDHH de la OEA reclamó a Áñez para que se investigue y esclarezca la muerte de Moro, sin respuesta. Sin embargo, para Bachelet, el gran problema a tratar en la Comisión de DDHH de la ONU sigue siendo Venezuela, con lo cual repite el guión impuesto por los EE.UU., para promover la caída de Maduro, aún con una invasión militar.

Represalias.
Cuando en octubre pasado, Venezuela fue elegida para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, hubo muchas voces, incluso pseudo progresistas, que protestaron contra esa inclusión. El otro país latinoamericano que ingresó a esa comisión fue Brasil, sin embargo no generó el mismo rechazo, como si el gobierno de Bolsonaro fuera muy respetuoso de los derechos humanos.
El hostigamiento es implacable pues al poco tiempo de asumir en la Comisión, se resolvió quitarle el derecho al voto en la Asamblea General de la ONU, por adeudar cuotas de dos años al presupuesto del organismo. Otra vara desigual para medir los votos de los países que integran las Naciones Unidas, porque según un reporte de France 24 del 15/05/2020, los EEUU deben 1.165 millones de dólares al presupuesto regular de la ONU y 1.332 millones de dólares en contribuciones para las misiones de paz de esa organización. Ello motivó un reclamo de China para que los Estados miembros cumplan «plenamente sus obligaciones financieras». EEUU no ha perdido su derecho al voto, ni se le ha privado de su sitial en el Consejo de Seguridad, donde tiene poder de veto frente a decisiones trascendentales para la seguridad y la paz mundiales.

Posición argentina.
La posición de la Argentina motivó protestas de personalidades y organizaciones, y obligó al canciller Felipe Solá y al presidente Alberto Fernández a suavizar lo que fue una concesión a las pretensiones norteamericanas.
AF afirmó que «Nunca hemos desconocido la legitimidad del gobierno de Venezuela» y que no iba a promover «ningún golpe de Estado a ningún presidente, me guste o no lo que hayan elegido los pueblos». Ratificó además que la solución a los problemas de los venezolanos «deben encontrarlos los propios venezolanos». En declaraciones a Telam pidió que «la convivencia democrática se recupere en Venezuela a través del diálogo y sin intromisión».
Estas explicaciones las dio también en una entrevista a Víctor Hugo Morales y Cinthia García, quien habían criticado duramente la posición argentina en Ginebra. También se manifestó «preocupado» por el bloqueo «porque ese es un castigo que sufre el pueblo venezolano».
Sin embargo, en el mensaje en Ginebra, Villegas llama a «una negociación política inclusiva basada en los derechos humanos y en la restitución de los derechos políticos», cuestionando que eso no estaría garantizado en Venezuela. Contradictoriamente, el presidente dijo no desconocer a Maduro y por ello no habían reconocido al opositor Juan Guaidó como sí lo había hecho el gobierno anterior de Mauridio Macri.
Sobre la participación en el Grupo de Lima, Fernández señaló que «la Argentina no ha renunciado al Grupo, pero no participa del mismo y ha planteado todas sus diferencias porque no estamos de acuerdo con lo que hacen».
Solá, si bien compartió con AF sobre que no hubo un cambio en relación a Venezuela, sí manifestó que allí se da una situación «especial política, económica y humanitaria que solo se revertirá con el respeto por el estado de derecho, la Constitución y la convivencia social». En buen romance, eso no se estaría respetando. Respecto a la relación con EE UU, el canciller afirmó: «tenemos que negociar una deuda enorme y queremos la ayuda de Estados Unidos, en especial en la cuestión del FMI porque son un socio muy importante».
Con socios como Trump y el FMI, ya sabemos cómo nos puede ir a los argentinos, mientras se cuestiona a gobernantes que siempre fueron solidarios con Argentina, como Hugo Chávez y Maduro.