miércoles, 16 octubre 2019
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Operación «macrillaje» al descontrol de precios

"KIRCHNERISMO HOMEOPATICO" PARA LLEGAR A OCTUBRE

Sin convicción ni estructura el macrismo tuvo que salir a hacer algo con el alza de precios porque jaquea su
estrategia electoral. Un horizonte de seis meses.
DEBORA ASCENCIO
El Indec dio a conocer la inflación del mes de marzo, que se ubicó en el 4,7%. Un nivel preocupante del Indice de Precios al Consumidor, particularmente en alimentos y bebidas, donde el nivel fue de 6,2%. Este escenario golpea muy fuerte el bolsillo de los sectores con menores ingresos y complica el escenario electoral para Cambiemos.
En este contexto, el Presidente anunció con un video montado en una charla falsamente espontánea con vecinos una batería de medidas de tipo intervencionista, donde el congelamiento de precios de productos alimenticios en el marco del programa «Precios Cuidados» aparece como el más relevante. Consiste en un compromiso de 16 empresas «de primera línea» que deben mantener el precio de 60 productos esenciales de la canasta básica durante al menos seis meses, desde el 22 de abril de 2019 y garantizando disponibilidad. Incluye productos como aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas. Adicionalmente, se incluye un acuerdo por cortes de carne «a precios accesibles», que introduce la venta de «120.000 kilos por semana de asado, vacío y matambre a 149 pesos el kilo en la feria minorista del Mercado Central y en las bocas de expendio de cada uno de los frigoríficos».

Precios descuidados.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) destaca que desde 2016 hasta la fecha, el programa «Precios Ciudados» ha experimentado un marcado deterioro. Durante los primeros dos años (2014 y 2015) la actualización fue trimestral y a partir de 2016 su revisión se hizo cuatrimestralmente. Sin embargo, la aceleración inflacionaria de septiembre del 2018 obligó a una revisión más estrecha y el programa pasó a reportar variaciones con gran frecuencia en los productos y sus precios. Actualmente, la revisión es bimestral.
La Secretaría de Comercio aprobó en varias ocasiones incrementos de precios de muchos productos de la canasta, justificándolos en virtud del elevado proceso inflacionario que ponía en riesgo la oferta de productos. Esto denota la falta de articulación y coordinación entre los diferentes sectores del gobierno, dado que un programa de referencia de precios carece de eficacia si, al poco tiempo de publicada la lista de productos, sus precios son modificados varias veces y con aumentos muy significativos. A dos meses del lanzamiento de la canasta de Precios Cuidados 2019, el gobierno habilitó aumentos de precios, al igual que lo hiciera en la tercera etapa del año 2018. Adicionalmente, la falta de fiscalización, controles y sanciones habilitan, por omisión, a la completa desregulación.
Por otra parte, según destaca CEPA, el grueso de los productos de la canasta de «Precios Cuidados» había reflejado una fuerte presencia de artículos del rubro almacén y procesados, mientras que los productos frescos habían quedado casi excluidos de la canasta, incluyendo sólo dos variedades. En 2017 ya se habían reducido de 22 a 10. Es decir, se pretende incorporar nuevos productos en un contexto donde se redujo sustancialmente la variedad. La canasta del «Precios Cuidados» se transformó en un listado de precios baratos sin atender al criterio inicial. En efecto, la proporción de alimentos y bebidas se redujo llegando a 2019 en niveles inferiores a los del acuerdo 2016. El gobierno incorpora hoy algunos aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas, pero a lo largo de las renovaciones se redujo de manera constante las variedades de los principales productos que pretenden incorporar hoy.

Primeras marcas afuera.
Otra de las características adicionales de las renovaciones ha sido la salida constante de productos y el reemplazo por otros. La lista de enero de 2019 solo incluía 8,9% de productos que continuaron desde 2016. El efecto del reemplazo de productos es muy concreto: cuando salen del programa aumentan sensiblemente de precio y cuando reingresan, lo hacen con los aumentos incorporados. Un caso paradigmático en el informe es el aceite de girasol Cocinero de 900 ml que costaba 12,22 pesos en abril de 2016 cuando salió del programa y en la actualidad alcanza los 66,35 pesos. Es decir, un aumento de 443% en un periodo donde la inflación se estimó en 145%.
Además, dado el carácter oligopólico en el sector alimentos, en el origen el programa apuntó a limitar el margen de acción de las empresas formadoras de precios. Así, el acuerdo de precios alcanzaba a productos de primeras y segundas marcas porque el objetivo era construir «precios de referencia». El gobierno modificó de raíz este funcionamiento habilitando la salida de los principales productos de distintos segmentos de consumo. El reemplazo de la leche en sachet La Serenísima por la segunda marca de Mastellone denominada La Armonía, es ilustrativo de esta estrategia de incorporación de segundas marcas y salida de las más vendidas. Desde mayo de 2016 en la línea de lácteos, ya no están las dos principales marcas del rubro que representan el 80% del mercado.
Por último, el informe de CEPA alerta sobre las estrategias de las empresas para evadir el acuerdo de precios: la ausencia de productos en las góndolas, la falta o poca visibilidad de la cartelería y la presentación de productos similares que no son parte del programa a precios superiores. En este último caso, el producto suele presentar alguna «característica» particular que lo diferencia del producto acordado y que es difícil de percibir por el consumidor.

Ya aumentaron.
El aumento de precios de los 60 productos que se busca congelar en los últimos años ha sido una constante y se mantuvieron muy por encima de la inflación, con un promedio de 66% en marzo de 2018 y 297% en marzo de 2019. Además, algunos productos como el aceite de girasol, el arroz largo fino y el azúcar alcanzaron incrementos de 463%, 326% y 249%. En este escenario, cabe preguntarse por el impacto real en el poder adquisitivo que el «congelamiento» tendría sobre productos con precios que presentan incrementos tan significativos. En definitiva, se pretenden congelar precios de productos que han aumentado de manera exorbitante en los últimos años. (Extractado de Nuestras Voces).