Oportuna reedición

La problemática de los ríos pampeanos ha cobrado una relevancia tal que ha pasado a ser considerada en un plano de importancia no solamente en los medios de la región sino también en los asentados en otras latitudes del país. Cuarenta años atrás la consideración del problema era muy distinta y los ríos Chadileuvú y Atuel eran una presencia lejana y apenas constatable en los mapas, con muy escasa difusión de las controversias que protagonizaban. De allí entonces el valor de que un periodista y director de una de las revistas emblemáticas de la cultura argentina -Crisis- se hiciera presente en persona y, en compañía de funcionarios provinciales, recorriera el área fluvial, interiorizándose del problema, tanto a nivel técnico como humano.
Aníbal Ford -de él se trata- quedó tan impactado por el problema que lo desarrolló en un enjundioso artículo, acaso el más extenso y primero en el orden nacional; lo tituló con un verso de un cantautor de la zona: “Allá en la costa e´l Atuel no hay corderos pa’ comer” y causó notable impacto a nivel nacional. Posteriormente, y a través de otras publicaciones destacadas, volvió sobre el tema reconociendo que aquella visita a la pampa profunda lo había alertado sobre la gran trascendencia de los ríos en el desarrollo del país.
De ahí que resulta digna comentar la actitud de la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia al reeditar, bajo la forma de folleto, aquellos notables informes periodísticos de Ford, insólitos para la época y profundamente relacionados con su condición de intelectual comprometido con su tiempo, ya que también fue un hombre de valía en el campo de la literatura, la docencia, la investigación y la militancia política cabalmente entendida y siempre en defensa de las más nobles causas nacionales.
La publicación es un justo homenaje y tiene méritos sobrados para ser conocida en todo el ámbito regional, tanto por su valor intrínseco como por el reconocimiento del que fuera merecedor su protagonista.

Cloacas, no basureros
Con una intensidad y frecuencia que preocupa el problema de los desagües cloacales en Santa Rosa ha pasado a tener aristas peligrosas para la población. La complicación habitualmente atribuida al mal estado de muchos conductos, el ascenso de las napas, la falta de mantenimiento y el aumento de la población como principales motivos tiene, también, otra motivación y no menor: la falta de educación sanitaria de muchos usuarios que suelen utilizar los desagües cloacales como basureros para arrojar en ellos todo tipo de desechos.
Con frecuencia se suele ver a los operarios municipales encargados de la limpieza del sistema cloacal y de solucionar los problemas puntuales de fuga de las aguas servidas quejarse por la gran cantidad de objetos que encuentran en los ductos y que muchas veces ocasionan roturas u obstrucciones. El cargo le cabe tanto a vecinos particulares como también a comerciantes que, con una ausencia total de consideración por un bien público que beneficia a todos los habitantes de la ciudad, toman a las cloacas como basurales. Los problemas tienden a agravarse en los días de lluvia a causa de otra tara muy frecuente en esta capital: la descarga de los desagües pluviales domiciliarios en el sistema cloacal.
Es evidente que el panorama se complica por la ausencia de una cultura sanitaria que es imprescindible en una ciudad que se aproxima a los 150 mil habitantes y en la que, también, el tratamiento de la basura está muy lejos de ser aceptable. En tal sentido los intentos de buscar un ordenamiento han fracasado por la falta de continuidad en los pocos programas iniciados. Si al problema de los desechos se suma el colapso cloacal y las altas temperaturas del verano que se aproxima puede decirse que el futuro sanitario de la ciudad no es tranquilizador.

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