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Organización criminal

I. Así calificó el juez de Lomas de Zamora al grupo de 22 personas que detuvo el martes, entre ellas la exsecretaria de Documentación de la Presidencia de la Nación en tiempos de Mauricio Macri. El inusual operativo puso de manifiesto la enorme estructura de espionaje ilegal que prosperó durante la gestión del expresidente, sus frondosas ramificaciones y sus estrechos vínculos con lo más alto del poder político. A tal punto que la expresión del juez que sirve de título a esta columna bien podría aplicarse también a todo el gobierno que la prohijó.
Entre los apresados figuran el exjefe de Contrainteligencia de la AFI, el exdirector de Operaciones Especiales de ese organismo (detenido días antes), ex altos oficiales de la Policía Metropolitana, integrantes actuales y retirados de la Policía Federal, integrantes actuales y retirados de la AFI, integrantes actuales y retirados del Servicio Penitenciario Federal, funcionarios del gobierno porteño, un chef contratado por el extitular de la AFI, y la citada exsecretaria de la Presidencia.
No hay precedentes de una organización delictiva de semejante magnitud enquistada en el seno del Estado y amparada por las máximas instancias políticas bajo un gobierno constitucional, lo cual revela que su armado y funcionamiento obedeció a una política deliberada y no al accionar anárquico de «kioscos» de espías. Jueces, fiscales, legisladores, funcionarios, dirigentes opositores y oficialistas, reparticiones oficiales, organizaciones políticas, sociales y gremiales, detenidos con sus familiares y abogados, etcétera, fueron espiados sin orden judicial lo cual desnuda la impunidad con la que actuaban y la libertad con que se movían por dentro y por fuera de la estructura del Estado.

II. A pesar de tratarse de la noticia más importante del día -también de la semana y del mes- los medios hegemónicos porteños se dedicaron más a encubrir que a cubrir el procedimiento de captura dictado por el juez. A su pesar, no pudieron ignorar la información porque era demasiado impactante y trascendió por otros medios; pero apelaron a todo tipo de eufemismos, distorsiones y semiocultamientos y se esmeraron por presentar informes mínimos, titulares confusos y a restarle entidad a los vínculos de los detenidos con la cúpula del gobierno anterior. El blindaje informativo volvió a desplegarse como para no dejar dudas de que alianza del poder mediático con el gobierno anterior sigue gozando de muy buena salud.
Otro aspecto que desnuda esta estructura de espionaje ilegal a escala nunca vista es la ausencia de escrúpulos con que ejerció el poder el macrismo a la hora de perseguir a quienes no se alineaban con sus políticas. Las escuchas ilegales a dirigentes detenidos y sus abogados es de una gravedad institucional inusitada, como también la divulgación de conversaciones privadas a través de los medios aliados. No hubo límites en la persecución y mortificación de los adversarios políticos, y fue notable el particular ensañamiento exhibido contra la figura de la actual vicepresidenta y su línea política.

III. La pregunta que todos se formulan es si las investigaciones llegarán a la cabeza de la «organización criminal» o se detendrán en los escalones previos. Ya hay maniobras en marcha para sacarle la causa al juez de Lomas de Zamora y llevarla a Comodoro Py en donde el macrismo juega de local y con el árbitro a su favor. Si esta causa -y tantas otras abiertas contra el entramado cloacal de espías ilegales y extorsionadores- naufraga antes de develar todos los hechos delictivos cometidos y no llega hasta los máximos responsables, quedará despejado el camino para repetir la experiencia.
Las investigaciones paralelas de la Comisión Bicameral constituyen un buen respaldo para los jueces a la hora de neutralizar los embates de quienes -desde el poder mediático y económico- harán lo imposible para que no se destape esta olla nauseabunda.