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Otra agresión a los sectores populares

La mayoría de los países del mundo subsidia el transporte público de pasajeros. Entre ellos los europeos y Estados Unidos en donde varias ciudades han logrado reducir el valor del boleto del transporte urbano y, todavía más, están estudiando en algunas de ellas la gratuidad absoluta del servicio para desestimular el uso de los vehículos particulares que aumentan la contaminación ambiental.
Pero como siempre, el discurso falaz del gobierno nacional y de los grandes medios aliados nos quiere hacer creer que el subsidio al transporte es una «anomalía argentina», una excepción en el mundo que hay que corregir. La misma mentira utilizaron con respecto a la energía eléctrica cuando afirmaron sin ruborizarse que nuestro país era el único que subsidiaba ese servicio. En este caso fue un informe del FMI, nada menos, el que derribó tamaña falsedad.
Hoy los santarroseños están sufriendo en carne propia este nuevo retroceso en materia de derechos y bienestar. Las larguísimas colas y las esperas interminables en las paradas de los colectivos urbanos son la mejor demostración de que para Cambiemos la calidad de vida de la población está en el último lugar entre sus prioridades. El abrupto quite del subsidio al transporte público desnuda con toda crudeza la falta de sensibilidad del macrismo hacia los sectores más vulnerables de la población que son los que más utilizan este servicio. El profundo malestar que reina entre los usuarios se tradujo en indignadas expresiones ante un periodista de este diario y refleja cabalmente cómo fue recibida esta nueva medida del gobierno nacional que a su vez fue convalidada sin protestar por el intendente santarroseño que pertenece al mismo espacio político. La única reacción del municipio fue adaptar pasivamente un nuevo esquema de funcionamiento que consistió en recortar frecuencias y reducir el número de unidades. Las necesidades de la población ni siquiera fueron consideradas, lo que dejó otra vez en evidencia que no forman parte de las preocupaciones centrales del macrismo.
En los servicios interurbanos también las cosas están peor. Las empresas locales y algunas nacionales han reducido frecuencias, aumentado sustancialmente el valor del boleto y muchas advierten que corren el riesgo de cerrar. El sindicato que nuclea a los trabajadores lanzó la voz de alarma porque ve venir un achique considerable en los puestos de trabajo.
En todo el país la situación es similar como también la indignación con que ha sido recibida la medida. Muchos Estados provinciales -entre ellos La Pampa- advirtieron que no están en condiciones de financiar con recursos propios esta nueva defección del gobierno nacional. Sin embargo estas muestras masivas de rechazo que se han levantado desde las gobernaciones y desde los propios usuarios no han logrado conmover a un macrismo que viene descargando un ajuste durísimo sobre las espaldas de la población desentendiéndose de las consecuencias que está provocando.
La economía está en manos del FMI. Y este gobierno de CEOs solo acata y hace cumplir un programa cuyo único objetivo es asegurar el pago de la deuda que él mismo contrajo. A ninguno de los dos le importa un rábano el bienestar de la gente.