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Otro paso decisivo

La creación de la empresa de telecomunicaciones pampeana con participación mayoritaria del Estado además de cooperativas de servicios públicos, municipios y actores privados dio un paso sustancial con la aprobación de la ley respectiva. Que las manos de todos los legisladores se hayan levantado para aprobar por unanimidad un punto crucial del orden del día, habla de que prevaleció en todos los bloques una mirada estratégica de largo plazo por encima de las disputas coyunturales. Y también de que es una iniciativa que respalda una sensible mayoría de los pampeanos. De hecho, el proyecto aprobado había sido enviado por el Poder Ejecutivo pero, como bien lo recordó un diputado opositor, hubo otros similares que ingresaron antes provenientes del extinto Frepam, espacio político liderado por una UCR que todavía no había virado hacia el conservadurismo macrista.
Ahora la pelota está en el campo del Poder Ejecutivo, el que deberá imponer un ritmo de trabajo sostenido para que este proyecto sea una realidad en el menor tiempo posible. Lo mismo cabe para cooperativas y municipios. Algunas chispas saltaron tiempo atrás en el seno de la Fepamco en razón de la proporcionalidad de las representaciones de cada entidad solidaria. No es un problema nuevo: la rivalidad entre las cooperativas «grandes» y «chicas» suele reactualizarse cada tanto con reproches mutuos sobre los esfuerzos que cada sector aporta al conjunto. Las diferencias deberían zanjarse en breve para no demorar la puesta en marcha de esta iniciativa que merece un tratamiento generoso y de miras altas.
Hay que tener presente que el camino no estará libre de escollos. Todos esperan un trámite expeditivo en la concesión de la licencia y las frecuencias por parte del próximo gobierno nacional, casi seguro de distinto signo al actual. Y que la burocracia porteña no ponga piedras en el camino. La advertencia no es ociosa. Ya hubo gobiernos políticamente dispuestos que no supieron o no pudieron impedir que en los niveles medios de la administración pública se empantanen los trámites. Las cooperativas pampeanas lo saben muy bien porque debieron fatigar pasillos en la Capital Federal detrás de las licencias de la TV por cable.
Pero es en el «mercado» de las telecomunicaciones en donde se darán las batallas más duras. Los tiburones que nadan en esas aguas tienen los dientes afilados y van a apelar a toda su fortaleza para evitar que un nuevo actor les escupa el asado. Encima una empresa con participación estatal; una verdadera «anomalía». Cuando la CPE lanzó la TV por cable el Grupo Clarín -hasta entonces monopólico en esta capital- no dudó en rebajar sustancialmente sus tarifas para retener a los usuarios. Esa estrategia no pudo evitar que los santarroseños en masa se volcaran hacia el nuevo canal de «su» cooperativa. El sentido de pertenencia no pudo ser quebrado por un regateo oportunista.
Lo mismo cabe esperar que ocurra cuando Empatel se lance al ruedo pues la voracidad de las grandes compañías que operan desde hace mucho tiempo en la telefonía celular es bien conocida. Será cosa de apelar, otra vez, al sentimiento que nutrió las mejores iniciativas nacidas en este suelo.