Inicio Opinion Otro piedrazo de David

Otro piedrazo de David

LA SEMANA PAMPEANA

I – La Pampa dio el año pasado un importante paso en la preservación de la salud de la población con la ley que prohibió la circulación de máquinas y equipos de fumigación en los pueblos de la provincia y el almacenamiento de sustancias en zonas urbanas. El avance fue destacado a nivel nacional y en la provincia, pero esta semana la foto del «mosquito» fumigador a metros de la planta potabilizadora de agua de Miguel Riglos le planteó a los pampeanos que la lucha contra los que insisten en negar el poder contaminante de la actividad en la población no está ni por mucho ganada.

II – El drama de los efectos de los agrotóxicos sobre la salud de las poblaciones cercanas a los campos de agricultura tiene más de veinte años en la Argentina. Al compás de las grandes empresas productoras de pesticidas y fertilizantes, el campo inició una verdadera «revolución productiva» que elevó el rendimiento de los campos y llevó a extender cultivos a zonas que antes no lo permitían por sus condiciones climáticas. Este aumento de los rendimientos llevó además un enorme flujo de divisas a los propietarios, contratistas y el resto del complejo productivo. Asociado a ellos, el Estado participó vía impuestos y retenciones de esas ganancias producidas por la natural fertilidad de las tierras aumentadas exponencialmente por las tecnologías químicas.
Pero en la ecuación económica que empujaba el agronegocio, fueron pocos los que repararon en la necesidad de poner serios controles sobre unas sustancias de reconocida capacidad para afectar el medio ambiente humano. Acá se usaron y se siguen usando productos que están prohibidos en estos países porque los que ganan fortunas con su utilización no quieren siquiera que se hable del tema. Pero el «tema» sigue y el aumento de los índices de aparición en la población circundante a esos campos de enfermedades asociadas al uso de esos químicos no se puede tapar con resultados económicos.

III – El mosquito fumigando al lado de Miguel Riglos planteó a los pampeanos no solo la ausencia de una legislación clara sino además la ausencia de mecanismos eficientes de control. El jueves a la tarde, el pueblo fue inundado con un fuerte olor a una sustancia que los conocedores aseguraron era 2,4D, un potente herbicida que, se sabe, tiene nocivos efectos sobre la salud de las personas. El caso de un niño que estuvo en contacto con una sustancia similar y fue internado en el Hospital Lucio Molas activó las alarmas en decenas de personas que denunciaron el caso a la policía y se reunieron con el intendente. Allí se enteraron que hay una ordenanza en estudio para ponerle límites a las fumigaciones que puedan afectar a los riglenses.
Lo curioso del caso es que no hubo presencia de personal de Agricultura, que es la autoridad de aplicación. Al ser consultadas, las autoridades del área dijeron estar «a la espera» de las actuaciones policiales, como si se tratara de un caso policial y no una cuestión ambiental de primer orden que necesita la urgente y diligente actitud de las autoridades.

IV – Mientras el ambiente humano en el interior de la provincia está siendo puesto en riesgo y algunos funcionarios parecen hacer la plancha sobre el tema, la provincia lleva adelante fronteras afuera una fuerte campaña por la preservación del ambiente afectada por la represa de Portezuelo que Mendoza se empeña en construir pese a la ausencia de estudios serios que la avalen.
Esa lucha pampeana se planteó principalmente en Coirco, el comité de cuenca que debe ser la autoridad de aplicación en todas las obras y emprendimientos sobre la cuenca del Colorado. Allí, La Pampa venía luchando en soledad ante la miopía de las provincias condóminas que dejaban hacer a Mendoza con una mezcla de mezquino interés político y suicidio ambiental.
Pero en la semana el incierto resultado de la elección municipal en la estratégica localidad ribereña de Río Colorado obligó a Río Negro a cambiar su mirada sobre el tema y apoyó la posición pampeana que sostiene que Mendoza no puede hacer la obra sin un estudio integral del impacto ambiental. Neuquén, que se venía haciendo la distraída, y Buenos Aires, cuya gobernadora jugaba al peligroso juego de arriesgar su extensísima zona bajo riego de Corfo, se sumaron a Río Negro y le dieron a Mendoza una impensada derrota justo el día antes que su gobernador anunciara (en el último día antes de la veda electoral) la licitación de la cuestionada obra. Fue, como nos acostumbramos a pensar los pampeanos, una victoria más de David contra Goliat. Un piedrazo certero que este olvidado «patio trasero» del país le da, una vez más, a los poderosos intereses que intentan adueñarse de los recursos hídricos de la Nación. (LVS)