Otro retroceso por la restauración neoliberal

El triunfo del Renatre sobre el Renatea es un enorme retroceso en perfecta sintonía con la restauración neoliberal que impulsa el macrismo gobernante. El punto de apoyo de esta ofensiva fue un fallo de la Corte Suprema -sugestivamente emitido solo dos días después del triunfo de Mauricio Macri en el ballotage- que declara inconstitucional al Renatea y ordena volver al Renatre. Elena Higthon no convalidó esa sentencia en favor del reclamo presentado por Gerónimo “Momo” Venegas.
El gobierno ya despidió a 600 empleados del Renatea y contó para hacerlo con la complicidad de UPCN cuyos servicios pavimentaron el camino para el retorno del Renatre. Las diferencias en el desempeño de ambos organismos es abismal y unos pocos datos alcanzan para demostrarlo.
En 2012, de los peones que figuraban en el Renatre solo el 42% estaba registrado. Ese año empezó a funcionar el Renatea bajo la órbita del Estado que elevó esa cifra al 84% en 2015. El Renatea comenzó una enérgica campaña de inspecciones que determinaron en muy poco tiempo centenares de denuncias por trabajo infantil y trata laboral que hoy se están tramitando en la Justicia. En 2015 más de mil víctimas, entre ellas muchos menores, habían sido rescatadas de los campos y se pudo determinar que el sector agropecuario concentra el 90% de todos los casos de trata laboral del país. Durante la anterior gestión del Renatre no se había registrado ninguna denuncia. Además en solo dos años, el Renatea alcanzó a capacitar a más de cinco mil trabajadores rurales y alfabetizó a otros dos mil en forma gratuita.
La Sigen pudo comprobar que el Renatre no había realizado gestiones de cobro por millonarias deudas de empresas agropecuarias que no pagaban sus contribuciones obligatorias. Y también que se tercerizaban, mediante contratos millonarios con consultoras privadas, las gestiones de cobro, registración y capacitación.
Los enormes ingresos son el imán que atrae a los dirigentes gremiales. En 2011 el Renatre pagó 29 millones de pesos en sueldos que se repartieron entre los cuatro directores de la Uatre y los cuatro de las patronales agropecuarias, más los responsables de cada seccional. Hasta ese año los jerarcas gremiales recibían remuneraciones por tres vías: Renatre, Uatre y Osprera. Esas millonarias percepciones de estos dirigentes contrasta crudamente con las condiciones laborales de sus representados: los peones rurales. Y se nota en el nivel de vida de esta suerte de “nobleza gremial”. La oposición que manifestó al nuevo estatuto del peón rural que votó el Congreso en 2012, muestra otra de sus caras y de sus infinitos recursos para mantener privilegios aún a costa de las necesidades de su base de sustentación.
Un párrafo aparte merece la actuación de UPCN, el gremio que convalidó los centenares de despidos en el Renatea -18 corresponden a nuestra provincia- actuando como operador del macrismo en su tarea de “limpieza” con fuerte tufo a persecución política antes que como representante de los trabajadores.
Lo único positivo de este retroceso es que pone al desnudo a una dirigencia gremial que en su codicia llega a extremos de aliarse con los que agreden a los trabajadores.