¿Otro Atuel en el río Colorado?

El insólito “ninguneo” que ha sufrido el Coirco con la anunciada inversión para la construcción del embalse Portezuelo del Viento debería ser respondido inmediatamente por las cuatro provincias que fueron olímpicamente ignoradas.
El Coirco es un comité de cuenca que funciona con regularidad y con la participación plena de las cinco provincias que lo integran (La Pampa, Mendoza, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires). Es un caso único en todo el país que tiene varias cuencas hídricas pero no han logrado plasmar acuerdos interprovinciales tan sólidos y efectivos como los que lograron los estados ribereños del río Colorado.
Hay otro pergamino que es insoslayable: la presa Casa de Piedra, construída y administrada bajo la tutela del Coirco con aportes económicos de Nación, Buenos Aires, La Pampa y Río Negro. Otro antecedente ejemplar frente a lo que sucede en el resto del país. A pesar de estos valiosos antecedentes el gobierno nacional acordó la financiación de la obra con capitales chinos sin siquiera informar al comité de cuenca.
El Coirco tiene un as en la manga que ya debería estar pensando en usar. Hay una ley nacional que lo respalda y le otorga absoluta prioridad por sobre las provincias que lo integran a la hora de proyectar y construir obras hidráulicas sobre la cuenca del Colorado. Si el comité acepta o rechaza una obra, ninguna provincia por sí sola, ni Nación, puede imponer unilateralmente otra decisión. La ley es muy clara al respecto y no puede ni debe aceptarse su violación.
Ya el año pasado la cuestión había levantado polvareda cuando en el Congreso Nacional se debatió el presupuesto 2015 y apareció allí Portezuelo del Viento. La cuestión dividió a los legisladores nacionales pampeanos: Verna, Marino, Kroneberger y Torroba votaron en contra del artículo 64 en donde aparecía la partida económica destinada a la presa; en tanto Higonet, Fernández Mendía y Alonso votaron a favor. Es obvio que los alineamientos políticos pesaron fuerte a la hora de levantar o no la mano, pero ahora, este avance inconsulto de Nación y Mendoza a espaldas del Coirco debería alinear a todos en la defensa del interés pampeano y de las restantes provincias ignoradas.
Sabido es que Mendoza tiene más peso político que La Pampa y por eso se ha permitido manejar a su antojo el río Atuel, desafiando incluso al gobierno nacional cuando éste pretendió interceder y lograr un mínimo caudal ecológico. El fracaso de aquella gestión de la Casa Rosada fue lo que obligó a La Pampa a volver a la Corte Suprema. Pero hoy La Pampa no está sola, hay otras tres provincias que la acompañan y que dejan en minoría absoluta a Mendoza.
Portezuelo del Viento es un embalse previsto en el Tratado del Colorado y muy necesario para regular mejor los caudales de la cuenca, que sufre desde hace un lustro un período de bajante muy pronunciado. Pero su construcción y manejo debe hacerse del mismo modo que se hizo Casa de Piedra, proyectando y actuando en beneficio del conjunto y no solo de una de sus partes.
Mendoza ha demostrado que no es una provincia confiable a la hora de administrar recursos hídricos de una cuenca que comparte con otras provincias. Los fuertes intereses económicos de esa provincia terminan decidiendo por encima incluso de su dirigencia política, aunque también ésta -por su pertenencia de clase- no actúa con desagrado su papel de amanuense de aquéllos.
Los pampeanos sabemos muy bien cómo proceden los “hermanos mendocinos” cuando del agua se trata. Esos antecedentes también son muy conocidos por el resto de las provincias que integran el Coirco. Es imprescindible evitar, con la ley vigente en la mano, que Mendoza se apropie del manejo exclusivo de una presa que ni siquiera va a pagar. Si no se actúa hoy, es muy grande el riesgo de que mañana se repita con el Colorado la ominosa historia del Atuel.