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Otros datos de la catástrofe

El informe del Enargás publicado por este diario el fin de semana último es una prueba irrefutable de la catástrofe económica que provocó la alianza Cambiemos en sus cuatro años de gobierno. Casi 450 pequeñas y medianas empresas pampeanas se desconectaron del servicio de gas natural entre 2016 y 2019 producto de los demenciales aumentos tarifarios que dispuso el gobierno de Mauricio Macri. Pero nuestra provincia no fue la única afectada, casi 14 mil Pymes de todo el país padecieron el mismo drama. Lo que también resalta el trabajo es el marcado contraste con lo sucedido en los años anteriores; bajo el kirchnerismo las conexiones a las redes de gas no pararon de aumentar.
No se requiere demasiada perspicacia para advertir que aquella circunstancia implicó el cierre de esas empresas, ya que estamos hablando de un servicio público esencial al funcionamiento de cualquier emprendimiento productivo. Aún si el gas no fuera un insumo básico para la actividad específica de cada una de ellas, sí lo es para posibilitar la permanencia de sus trabajadores durante el largo y crudo invierno que azota estas latitudes. Los datos del incremento de la desocupación bajo el gobierno macrista no hacen más que corroborar esta apreciación. En el último trimestre de 2018 el responsable del área de Trabajo en La Pampa reconocía que «el desempleo ya es una peste» en la provincia, expresión que era ratificada por las estadísticas del Indec que ubicaban al conglomerado Santa Rosa-Toay al tope del ranking nacional con un desempleo del 13,2 por ciento, número que casi triplicaba el correspondiente al comienzo del mismo año: 4,9 por ciento. Semejante aceleración de la pérdida de empleo en tan poco tiempo era otro de los «logros logrados» por el empresario Macri mientras ocupaba la Casa Rosada.
Tanto el informe del Enargás revelando la depredación productiva que sufrió La Pampa en esos años, como los datos de la desocupación aportados por el archivo de este diario, sirven para ejercitar la memoria y evitar que el paso del tiempo nos haga olvidar aquel oscuro período. Pero también sirven para poner en su lugar a la dirigencia de la derecha macrista que hoy está ejerciendo una oposición furibunda contra un gobierno nacional acosado por una pandemia virósica que, tanto en nuestro país como en todo el mundo, no da respiro a sociedad humana.
Buena parte de las dificultades que enfrenta la actual administración para la pelea contra el Covid-19 proviene de la pesadísima herencia que recibió cuando asumió la conducción política del país. Recuérdese que el macrismo fue el primer gobierno elegido por el voto popular en nuestro país que degradó el Ministerio de Salud a Secretaría. Además, infinidad de programas sanitarios fueron suprimidos y laboratorios como el Malbrán -entre tantas otras instituciones- sufrieron drásticas reducciones en sus presupuestos que los pusieron al límite de la subsistencia.
Ahora, como si no tuviera pasado, la dirigencia macrista no solo no se hace cargo del desastre que provocó sino que busca descargar en el actual gobierno responsabilidades que le corresponden a ella. A la hora de lavarse las manos -y no por necesidad sanitaria-, nadie la iguala.