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Otros voceros del odio político

La monja Martha Pelloni, quien tuviera una trascendente actuación por el caso María Soledad Morales (Catamarca, 1990), volvió al centro de la escena política aunque no por liderar una causa noble como aquélla sino por disparar contra la agrupación política La Cámpora. La religiosa acusó en un programa periodístico televisivo, sin considerarse obligada a presentar prueba alguna, que los integrantes de esa línea interna del kirchnerismo están involucrados con el narcotráfico.
El cierre de tan infames declaraciones de Pelloni fue, cuanto menos, insólito: reconoció que sus palabras no surgían como resultado de una investigación sino de haber visto y escuchado un programa de Jorge Lanata, en el que se elogiaba a María Eugenia Vidal y se demonizaba a Máximo Kirchner.
En otro tramo de su exposición la monja criticó la política del macrismo calificándola como un «fracaso» pero, de inmediato, elogió la presencia de Miguel Angel Pichetto en la fórmula presidencial considerándola «una puerta que se abrió y una esperanza» y también alabó a la gobernadora María Eugenia Vidal.
Estas afirmaciones fueron hechas en plena campaña electoral en coincidencia con un recrudecimiento de la violencia discursiva por parte del oficialismo nacional que también ha tomado como blanco al peronismo y, dentro de él y con particular saña, al kirchnerismo. Esta turbia atmósfera de acusaciones sin pruebas con la evidente intención de apelar al odio como herramienta política ha alcanzado extremos como el que protagonizó Horacio Rodríguez Larreta. El jefe de gobierno porteño, pocas horas antes del exabrupto de Pelloni, había acusado a «dirigentes gremiales kirchneristas» de «cagarse a tiros en un frigorífico». Sin embargo pocas horas bastaron para que se conociera la verdad: el violento sindicalista aludido no milita en las filas K sino en las M, pues es uno de los más cercanos al oficialismo.
En cuanto a Peloni, desde el kirchnerismo, los curas en opción por los pobres y otros espacios recibió muy duras réplicas. «Cuesta pensar que Pelloni no hable de la gente que muere de frío y salga a acusarnos de narcotraficantes. Puede ser que haya alguien de la política atrás», dijo un vocero de la agrupación liderada por Máximo Kirchner. En tanto la agrupación de religiosos expresó: «Si tiene pruebas, debería haberse presentado en la Justicia antes que en la prensa. Deberá reparar el daño que significa estigmatizar un espacio de militancia política legítima o blanquear que trabaja para la campaña sucia de Macri».
La aclaración de la monja llegó por otro medio y ante otro interlocutor. Frente a Mirtha Legrand se retractó de lo que había dicho en el programa de Luis Novaresio y habló de los camporistas como «chicos brillantes que están trabajando muy bien por sus compañeros», aunque no formuló ningún pedido de disculpas por inventar la comisión de un delito de tanta gravedad.
El doble objetivo se había cumplido: por unos días se desvió la atención de los gravísimos problemas económicos que sufre la mayoría de los argentinos y se descargaron toneladas de odio mediático contra un «enemigo» ficticio.