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Para construir la nueva normalidad

LA EXPROPIACION DE VICENTIN

Los argentinos debemos animarnos a construir un modelo agroalimentario audaz en el cual la «nueva normalidad» sea que nadie se vaya a dormir con hambre.
MATIAS STRASORIER*
La pandemia global expuso un sistema cuya «normalidad» llevó a que 265 millones de personas queden en riesgo de hambruna y que cada día 800 millones se vayan a dormir con hambre. Una «normalidad» donde Naciones Unidas denuncia el agotamiento del planeta para 2050 y las mayores riquezas quedan concentradas en las manos del 1% de la población.
Hoy la «normalidad» del sistema de producción está basado en la especulación financiera, que relegó el rol de la producción de alimentos como bien social y pasó a ser parte de una ruleta financiera que dejó a la Argentina con una tasa de indigencia de 8,4% y 40% de pobreza, 15.424 PyMES menos y 200 mil despidos en el sector privado.

No todos quieren.
El lunes 8 de junio de 2020 quedará entre los hechos históricos de la Argentina, una batalla en la que el presidente Alberto Fernández -junto a la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti (cuadro político de máxima confianza de la vicepresidenta Cristina Kirchner-, anunció la decisión de intervenir el holding agroalimentario más importante del país y mandar la ley de expropiación al Congreso de la Nación.
Claro que esta medida no resultó del agrado de quienes pretendían adquirir la empresa Vicentin a precio de remate. Sin embargo, sí es una gran noticia para más de dos mil productores agropecuarios y más de cinco mil trabajadores, que desde hace seis meses no duermen ante la incertidumbre económica.

¿Estrés o estafa?
Vicentin es noticia desde diciembre del año pasado, cuando declaró la cesación de pagos a productores por unos 350 millones de dólares, argumentando «estrés financiero», entre otros motivos, tras inversiones por 900 millones de dólares. Claramente no fue estrés, fue estafa.
En febrero pasado, la empresa solicitó la apertura de su concurso de acreedores. Presentó una nómina de más de 2.600 acreedores por una suma denunciada total de 100 mil millones de pesos. Esta tiene una composición de una deuda comercial de 25.656 millones de pesos: hay 1.895 empresas que aún no cobraron sus granos entregados, entre acopios, cooperativas, corredores; y una deuda financiera de 63.961 millones de pesos: hay 37 bancos que no cobraron sus créditos; 586 proveedores de bienes y servicios que quedaron enganchados; 19 acreedores fiscales, 98 acreedores accionistas y préstamos impagos a tres de sus sociedades vinculadas.
Dentro de los acreedores, el estatal Banco Nación es el principal, con una deuda de 310 millones de dólares. El banco le prestó 144,9 millones de dólares adicionales en noviembre de 2019, es decir después de definidas las elecciones presidenciales y antes de asumir las nuevas autoridades. Algo que deberían responder Javier González Fraga, expresidente del banco, y el entonces presidente Mauricio Macri a las y los argentinos.

Un enorme complejo.
Vicentin es la cuarta empresa agroexportadora en general del sector y primera en subproductos y aceites, con ventas al exterior de 2,6 millones de toneladas en granos, 5,9 millones de toneladas en subproductos y 1,4 millones de toneladas en aceites, en 2019.
Pero, además, está compuesto por las siguientes ramas de producción:
-Aceiteras: Oleaginosa San Lorenzo; Ricardone; Renova; San Lorenzo; Buyati San Martín.
-Refinación y embotellado de aceite: Renova; Renopack.
-Biocombustibles: Renova (con 480.000 toneladas/año); Biodiesel Vicentín; Patagonia Bioenergía.
-Glicerina: Renova 1 y Renova 2.
-Biogás: Biogás Avellaneda.
-Terminal Portuaria: Provincia de Santa Fe en el puerto San Lorenzo y Puerto San Martín, posee una capacidad de almacenaje de 300.000 TM sólidos y 48.000 TM líquidos.
-Desmotadora: Algodonera Avellaneda.
-Carnes: Feedlot Los Corrales de Don Nicanor: 30.000 cabezas. Friar Reconquista 1, Friar Reconquista 2, Friar Nelson.
-Bodega Vicentín: Vinos y Jugo de Uva Concentrado.
-Promiel: Miel.
-Alimentos Refrigerados SA: que produce 96 presentaciones entre las marcas SancorYogs, Primeros Sabores, Vida, Gelatina Ligth, Sublime, Shimy y Lechelita. Su red logística tiene 170 distribuidores, con llegada a más de 60.000 puntos de venta en el país. El mercado de yogures y postres mueve 400.000 toneladas por año.

La fusión.
La idea de Alberto Fernández de fusionar Vicentin con YPF Agro, una empresa nacional de capital mixto, presenta un potencial de alrededor de 10 millones de toneladas comercializadas. A la vez, permitirá mantener la fuente de trabajo a 1.300 personas. Pareciera ser que la idea del gobierno es hacer de YPF Agro la mayor empresa del sector agroexportador.
YPF Agro, principal patrocinanter de Expoagro 2020, tiene una expansión territorial de más de 100 puntos en el país que llegan a los productores con insumos, protección de cultivos, semillas, bolsas para silos, combustibles, lubricantes, productos de aplicación y fertilización.
Algo que es bien visto por el campo y la agroindustria, ya que es una de las principales proveedora de insumos para el campo y aporta más del 50% del combustible, es decir un vínculo consolidado con el sector. El resultado potencial es una integración que rondará las 10 millones de toneladas comercializadas y, a la vez, permitirá mantener las fuentes de trabajo.

«La» oportunidad.
Tomar el control de una parte del sector agroalimentario, es la oportunidad de construir una política agroindustrial que nos permita posicionar a nuestro país, no como mera góndola del mundo, sino como «potencia» inserta en las cadenas globales de valor, acorde a los tiempos históricos que transcurrimos.
Argentina cuenta con una estructura productiva y científica capaz de desarrollar un modelo agroalimentario productivo y sustentable, altamente intensivo en conocimiento, que, a partir de la unión de lo virtual, lo real y lo biológico, produzca y distribuya alimentos saludables, genere trabajo digno; y proteja la biosfera y su biodiversidad.
Hay 265 millones de razones por las cuales debemos animarnos a construir un modelo agroalimentario audaz y transgresor, en el cual la «nueva normalidad» sea que nadie se vaya a dormir con hambre.

*Director del Centro de Estudios Agrarios, Argentina. Analista agropecuario, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).